2. Esmirna (1a. parte)

Por Arcadio Sierra Daz - 23 de Abril, 2007, 17:21, Categora: General

Captulo II

E S M I R N A

SINOPSIS DE ESMIRNA

Tiempos de amargura de la Iglesia

Perodo de los mrtires - Grandes pruebas para los santos - Los catecmenos - Sinagogas de Satans - Los judaizantes.

Herejas de los siglos II y III

Herejes y herejas: Marcin - Sabelianismo - Montanistas - Maniquesmo.

Las diez grandes persecuciones

Bajo el gobierno de los emperadores romanos: Nern - Domiciano - Trajano - Antonino Po - Marco Aurelio - Septimio Severo - Maximino Tracio - Decio - Valeriano - Diocleciano - Grandes mrtires: Pedro - Pablo - Juan - Clemente de Roma - Policarpo de Esmirna - Justino Mrtir - Perpetua y Felicita - El dicono Lorenzo.

Los primeros llamados padres de la Iglesia

Clemente de Alejandra - Orgenes - Gregorio Taumaturgo - Escuelas Teolgicas: Alejandra - Antioqua - Asia Menor - Cartago.

Los apologistas y polemistas

Apologistas: Aristides - Epstola a Diogneto - Justino Mrtir - Melitn - Apolinar de Hierpolis - Atengoras - Milciades - Tefilo -Taciano - Minucio Flix - Hermias - Polemistas: Ireneo - Tertuliano.

Los vencedores de Esmirna

Segunda recompensa: Recibirn la corona de la vida y no sufrirn dao de la segunda muerte - Qu es la muerte segunda? A qu se refiere el sufrir dao de la segunda muerte?

LA CARTA A ESMIRNA

"8Y escribe al ngel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivi, dice esto: 9Yo conozco tus obras, y tu tribulacin, y tu pobreza (pero t eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judos, y no lo son, sino sinagoga de Satans. 10No temas en nada lo que vas a padecer. He aqu, el diablo echar a algunos de vosotros en la crcel, para que seis probados, y tendris tribulacin por diez das. S fiel hasta la muerte, y yo te dar la corona de la vida. 11El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrir dao de la muerte segunda" (Ap. 2:8-11).

Trago amargo

La localidad de Esmirna estaba situada en Asia Menor, en las costas del mar Egeo, en el golfo del mismo nombre. Fue una antigua colonia de los jonios, y ms tarde hizo parte de la provincia romana de Asia. Se dice que bajo la proteccin de Roma fue, en el Imperio bizantino (de Constantinopla), uno de los centros de expansin del cristianismo. Hoy es una ciudad de Turqua, conocida en el idioma turco como Izmir, y es la capital de la provincia homnima (a diferencia de Efeso, en Esmirna residen cristianos. Incluso es sede de arzobispado catlico).

Es la segunda carta de las siete de Apocalipsis, y est dirigida a una iglesia que representa la condicin y caractersticas de la Iglesia en el perodo proftico comprendido entre final del siglo primero hasta el ao 313 d. C.; es decir, entre el subperodo subapostlico y muerte del apstol Juan hasta la promulgacin del Edicto de Tolerancia, o Edicto de Miln, del emperador Constantino el Grande. La carta comienza diciendo:

"8Y escribe al ngel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivi, dice esto:".

El trmino Esmirna (Izmir) procede de la misma raz griega de mirra, o sea, myrrh, cuyo significado es "amargura", lo cual se relaciona con el sufrimiento. La mirra es una gomorrecina preciosa que se obtiene practicando incisiones en la corteza de la planta, y de esas heridas fluye la mirra en forma de lgrimas, que al desecarse se tornan rojizas, traslcidas, frgiles y de factura brillante. En tiempos antiguos, la mirra, considerada un material precioso, fue usada en inciensos, perfumes, ungentos, medicinas, y se haca ofrenda de ella en el culto y los sacrificios. Entre los elementos que eran aadidos al leo de la santa uncin, estaba la mirra, que representa la obra del Seor en la cruz, o sea, la muerte; por eso la mirra serva para embalsamar a los muertos, como lo que quisieron hacer las mujeres que visitaron la tumba del Seor Jess. De lo anterior colegimos el profundo significado de la palabra Esmirna, significado que nos revela la condicin de la iglesia en esa ciudad y del segundo perodo histrico-proftico de la Iglesia, la Iglesia sufriente.

La situacin de los santos de la iglesia en la ciudad de Esmirna era estrecha, presionados en un foco de adoracin al Csar, cualquiera que fuese el emperador de turno. Se dice que en esa ciudad residan muchos judos que no perdan oportunidad de incitar a las autoridades y a la gente comn a la persecucin contra los cristianos. Al comienzo los principales perseguidores eran los judos aferrados a su religin, pues les pareca que estaban siendo socavadas sus amadas y milenarias instituciones y tradiciones judaicas. El perodo de Esmirna se caracteriza porque durante ese lapso la Iglesia fue objeto de diez grandes persecuciones por parte de los emperadores romanos. Es el perodo de los mrtires, de la Iglesia perseguida, es la Iglesia en prueba, no porque haya estado pasando por un bajn espiritual, no; al contrario, eso demuestra que se trataba de un perodo de mucha madurez espiritual, no eran unos nios en la fe, pues a los nios no se les puede tener la suficiente confianza para someterlos a semejantes pruebas.

Por amor, el Seor les concede a los maduros pasar por pruebas, porque la Palabra de Dios dice que eso es necesario para la Iglesia; y el Seor los estaba preparando para mayores pruebas que se avecinaban. Es la Iglesia en amargura. Ya la Iglesia de Cristo haba pasado por el perodo de gestacin, de la gloriosa llenura de la presencia y el poder del Espritu Santo, dotndola de las herramientas necesarias para un trabajo sobrenatural en medio de un mundo saturado por los principios satnicos, pero habiendo empezado a perder su primer amor desde la poca de Efeso, y al borde de iniciar una poca de sangrientas persecuciones, por eso a esta iglesia, el Seor se presenta como el primero y el postrero, o sea, el eterno, atributo slo de Dios; primero porque le ha dado comienzo, origen a Su propsito eterno, y postrero porque lleva a consumacin todo lo que se ha propuesto; slo l es eterno, y eso significa tambin que no tuvo principio ni tendr fin, y como Dios jams cambia, es inmutable y por lo tanto confiable, digno de toda confianza. La perseguida iglesia en Esmirna necesita el respaldo del Seor, fiel, poderoso, inmutable, el Cordero que fue destinado e inmolado desde antes de la fundacin el mundo como sacrificio por nuestros pecados (cnfer 1 Pedro 1:20 y Apocalipsis 13:8). Esto significa que Cristo fue el primer mrtir, pero vive porque resucit, la muerte no pudo retenerle. Los alienta como si les dijera: No temis, pues el juicio y la muerte a que os someten ahora son pasajeros. Yo soy el juez del ltimo juicio, y soy la resurreccin y la vida. Eso le da seguridad de existencia a la Iglesia. Hay ocasiones crticas en el existir humano, aun en la vida de muchos santos, en que paradjicamente no es fcil sostenerse en la fidelidad de Dios, pues no importa que seas un gigante en la fe; ten cuidado, puedes fallar. Pero l est ah; siempre est ah. l quiere animar e infundir confianza a los santos de Esmirna.

Adems de las anteriores credenciales, tambin el Seor se les presenta como el que estuvo muerto y vivi, en donde el Seor se est refiriendo a Su muerte por crucifixin y gloriosa resurreccin al tercer da. Para l pedirle a la Iglesia que sea fiel hasta la muerte, l mismo lo haba sufrido antes, l mismo haba pasado por esa amarga experiencia. Eso es de gran ayuda, aliento y consuelo para la Iglesia sufriente. A Cristo lo llev a la cruz un poder religioso, el judasmo, asociado con uno poltico, el Imperio Romano; el Seor no se mezcl con ese binomio, y fue crucificado en una aparente derrota, de donde sali victorioso, pues el Seor fue glorificado por Su muerte, y al resucitar, Su poder super al que haba tenido en los das de Su humanidad. El Seor fue el primer vencedor.

Dice el apstol San Pablo que si el Seor Jesucristo no hubiese resucitado, seramos, los cristianos, las personas ms dignas de conmiseracin de todos los hombres, pues vana sera nuestra fe (cfr. 1 Corintios 15:17,19); de manera que el Seor est vivo, y el mismo poder que resucit al Seor Jess, eventualmente nos resucitar a nosotros. Debemos permanecer firmes en la gran victoria de Cristo sobre la muerte y sobre Satans. La gran ola de psicologa y apologa de la prosperidad que ha invadido al cristianismo tiende a cubrir con una gran cortina de humo lo del sufrimiento en la Iglesia; por Su bondad y Su sabidura, el Seor no siempre nos libra de la angustia y la tribulacin; pero si no se sufre no se puede triunfar. Qu se entiende por triunfar? Cuidado! No confundas las bendiciones materiales de Deuteronomio 28, prometidas para un pueblo terrenal como Israel, con las bendiciones de tipo espiritual exclusivas de la Iglesia, Cuerpo de Cristo, escondida con l en lugares celestiales. Nuestra posicin con relacin al Seor es diferente a la de Israel. Para Israel son las promesas de tipo terrenal, para la Iglesia tomar la cruz cada da y seguir al Seor en un mundo en que somos peregrinos. Si la Iglesia se interesa por triunfar en las cosas materiales y en las ambiciones de poder que a menudo se esconden en los asuntos de la poltica y dems enredos de este mundo, inmediatamente se desva del verdadero propsito del Seor.

El Seor ha determinado para la Iglesia una clase especial de trabajo y posicin ante el mundo, que necesariamente conlleva el sufrimiento, porque la Iglesia de Cristo es tambin un ejrcito en constante lucha, y esa es la razn por la cual el Seor nos dice que nos fortalezcamos en l, y en el poder de Su fuerza. Por qu? "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" (Ef. 6:12). Constantemente el sufrimiento debe estar en la agenda del creyente, as como el Seor Jesucristo estuvo siempre consciente de esa situacin, y de saber que Su encarnacin se deba a que vino a morir vicariamente por nosotros, con todo ese bagaje de sufrimiento que afront. Si el Seor estima que debemos sufrir, es porque nos conviene sufrir. Que en su momento l determine librarnos del sufrimiento, que eso lo decida l conforme a su infinita sabidura, misericordia y soberana. Seamos sobrios y no nos dejemos hipnotizar o embriagar por el espejismo del triunfo secular. Nuestro verdadero triunfo est con el Seor en Su reino. Si el Seor permite la tribulacin en Su Iglesia, es porque la Iglesia lo necesita. El cristiano vencedor se goza en medio de las tribulaciones y a pesar de ellas (cfr. Fil. 2:17; 2 Co. 7:13; 12:10). Aunque parezca una paradoja, por un lado nadie puede continuar la redencin del Seor, pero por el otro es necesario que la Iglesia cumpla lo que falta de Sus sufrimientos, tanto a nivel individual como colectivo. Dice el apstol Pablo: "Cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia" (Col. 1:24). Tengamos en cuenta que la obra de la redencin en la cruz se llev a cabo una vez por todas (He. 9:28; 10:12,14); pero una cosa es la obra de la redencin, que ta est completa, y otra es la aplicacin de la redencin a travs de la historia, pues el mismo Cristo que nos redimi en la cruz, es el mismo que ahora vive en el creyente (G. 2:20), completando as en nuestra carne, llenando lo que falta de lo que l realiz en Su propia carne en la cruz, porque nosotros somos ahora Su cuerpo, la Iglesia. Nosotros fuimos tambin crucificados.

Ricos en la pobreza

"9Yo conozco tus obras, y tu tribulacin, y tu pobreza (pero t eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judos, y no lo son, sino sinagoga de Satans".

Alabamos al Seor porque l conoce las obras de la Iglesia. En el segundo perodo proftico de la Iglesia, a pesar de los conflictos internos, los creyentes de antes de la poca de Constantino continuaban formando comunidades que no se haban desviado de los principios del Nuevo Testamento, y en medio de ese entorno hostil a la Palabra de Dios, la Iglesia del Seor se distingua por su calidad de vida frente al mundo pagano. A modo de ejemplo, comentamos que en esa poca no se haba introducido lo del bautismo de los nios, pues las familias cristianas esperaban que sus hijos reconocieran por s mismos y recibieran voluntariamente al Seor (aunque algunos cristianos han visto en ciertos versculos bblicos que se refieren al bautismo, la posibilidad de que hayan sido bautizados algunos nios, como en el caso de Hechos 16 en relacin con las familias del carcelero de Filipos y de Lidia de Tiatira). No obstante debemos recordar en el texto de Hechos 8, la respuesta de Felipe a la pregunta del eunuco sobre cules eran los requisitos para el bautismo, y la respuesta fue, la fe. Se debe tener conciencia de que el bautismo no es condicin necesaria para la salvacin, sino un acto pblico de testimonio y obediencia, y era administrado por inmersin. Aunque al comienzo no fue as, lleg el tiempo en que los convertidos pasaban por un perodo de aprendizaje o preparacin para el bautismo; eran los catecmenos. En muchos casos los catecmenos eran bautizados enseguida. No obstante, que la Iglesia continuaba en el desliz iniciado en la segunda mitad del perodo de Efeso, nos atrevemos a afirmar que an en esa poca el amor era el vnculo ms fuerte de unin.

En las iglesias locales se acostumbraba destinar las ofrendas a un fondo comn principalmente para la ayuda de los santos pobres, con la participacin y direccin de los ancianos de la iglesia. Los que reciban una ayuda sistemtica eran los matricularii, pues estaban inscritos en la matrcula, o sea, que haba una lista o canon de las viudas, hurfanos, ancianos sin recursos, los que haban perdido sus bienes a causa de una desgracia (un naufragio, por ejemplo), los que en tiempos de la persecucin haban cado en la miseria, y dems necesitados. Por ejemplo, es digno de mencin que en la comunidad cristiana de Roma llevaban un registro de los hermanos que haban sido enviados a trabajos forzados en las minas de la isla mediterrnea de Cerdea, para mandarles ayuda. La Iglesia no se cuidaba de atesorar ni de incrementar su patrimonio; no haba el inters de construir lujosos y grandiosos templos para las reuniones, y los dineros no eran desviados a cubrir gastos que no fueran estrictamente necesarios, aparte de atender a los santos pobres. La Iglesia de Jesucristo carece de tesoros terrenales, como lo atestigu el dicono Lorenzo cuando, ante el tribunal pagano, se le conmin a que entregara los tesoros de la iglesia, l contest que los tesoros de la comunidad cristiana son los santos pobres. De dnde provenan estos recursos? La ofrenda es un acto de adoracin y honra al Seor, y debe ser voluntaria.

Dice Tertuliano que "cada uno da una vez al mes o cuando quiere, si es que quiere alguna vez, y si puede, pues a nadie se le obliga". Respecto de esto, es digno de mencionar tambin que Justino Mrtir en la descripcin de las reuniones dominicales de la iglesia para la Cena del Seor, y que a mediados del siglo segundo empezaban a llamarle eucarista, de una palabra griega que significa el dar gracias, dice que las contribuciones hechas por los hermanos pudientes, eran depositadas en manos del oficial presidente de la reunin, el cual se encargaba de usar esos fondos para socorrer a las viudas, a los hurfanos, a los enfermos, a los prisioneros, a los extraos que visitaban a los cristianos y a otros que atravesaban por alguna necesidad. En el perodo de Esmirna, la Iglesia es alentada. Es una de las dos, con Filadelfia, que no recibe reproches del Seor, y la anima y aprueba esas obras en el sufrimiento. El Seor sabe cul es el origen de ese sufrimiento; l conoce la tribulacin debida a la amarga persecucin de que es objeto Su amada, y que detrs de bambalinas es Satans quien en verdad est interesado en destruir a la Iglesia de Jesucristo, pero el querubn cado se vale de sus instrumentos humanos para realizar su labor destructiva, y en esos doscientos aos del perodo de Esmirna us todo el podero imperial para efectuar sus protervos deseos. El Seor permite la tribulacin en Su Iglesia, entre otras cosas, para capacitarla para que participe y disfrute de las riquezas de la vida del Seor.

Eventualmente la historia registra la accin de los emperadores romanos. Qu motivos aparentes movan a los Csares a perseguir a los cristianos y pretender extirparlos? Qu males le acarreaban los santos al Imperio y a la sociedad? Eran los creyentes unos delincuentes? Los cristianos hacan el bien; conformaban un grupo obediente a la ley, pero eran odiados y perseguidos de muerte debido a que no compartan la idolatra y la adoracin a los dioses ajenos; en consecuencia eran considerados unos alienados, personas insociables, desafectos o aborrecedores de los dems seres humanos; eran considerados tambin unos ateos porque no crean en los dioses paganos, y todo eso iba alimentando un antagonismo morboso. Tambin consideran los historiadores que la negativa de muchos cristianos a ejercer cargo de magistrados, portar armas y rendir culto al emperador, los hizo oficialmente sospechosos. En los primeros siglos, en los tiempos de la Repblica, se renda culto a Roma, pero con el establecimiento del imperio, los emperadores, con el ttulo de Augustos, fueron considerados "divinos", pues les llamaban prsens divinus (divinidad encarnada), y reclamaron culto a su persona, tal vez siguiendo la costumbre heredada desde los tiempos de Alejandro Magno.

Similar a lo que ocurre hoy en torno a las religiones idoltricas y supersticiosas, con esa efervescencia en la fabricacin de toda suerte de objetos religiosos, ese gran comercio con misas fnebres, responsos, crucifijos, imgenes, escapularios, estampas, medallas, sufragios, veladoras y miles de cosas ms, en ese tiempo se haban cristalizado fuertes intereses financieros en la industria religiosa pagana; sacerdotes y laicos relacionados con los templos de los dolos, los fabricantes de imgenes, escultores, arquitectos de templos, artesanos de rplicas de templos, como el caso de los plateros de Efeso; todos ellos vean afectados sus pinges negocios por el avance de la Iglesia, e incitaban y promovan la persecucin en contra de los santos.

El Seor tambin le dice a la Iglesia en Esmirna que conoce su pobreza. Algunos exegetas consideran que se trata de una pobreza econmica, lo cual en parte puede ser verdad; y consideramos que estar atribulados y perseguidos en medio de escasez ya de por s es una gran calamidad. Pero si analizamos ms detenidamente el contexto y profundizamos el significado, obtendremos nuevas luces sobre este rasgo tan importante de la Iglesia en el perodo de Esmirna. Cuando le dice que conoce su pobreza, a continuacin, y en contraste, le aade las palabras "pero t eres rico"; es decir, que hay una riqueza en el Seor que genera esa pobreza de espritu. Es todo lo contrario de lo que le dice a la iglesia en Laodicea: "Porque t dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que t eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo" (Ap. 3:17). Se dice que esta riqueza de que se enorgullece la iglesia en Laodicea no es necesariamente de tipo material, aunque tambin hay parte de eso; ntese que ya de por s esa expresin encierra soberbia, y el Seor le aclara su verdadera condicin espiritual. El verdadero vencedor es pobre en espritu y rico en Dios.

Asimismo ocurre en el caso de Esmirna. La pobreza de esta sufrida iglesia puede tener sus visos de necesidades materiales, y de hecho los tiene si tenemos en cuenta que por causa de las persecuciones eran despedidos de sus trabajos, sus bienes confiscados y sufran prdidas por diferentes motivos; pero la tribulacin, la pobreza, la blasfemia, la crcel y la muerte, son los ingredientes de la amargura de Esmirna. No hay base escrituraria para afirmar que la pobreza sea algo bueno per se, ni que garantice la espiritualidad de la persona; como tampoco la Biblia hace la apologa de la riqueza. Hay ricos santos y humildes, as como hay pobres altivos. El Seor tiene otros intereses y otros propsitos. Dice en Mateo 5:3: "Bienaventurados los pobres en Espritu, porque de ellos es el reino de los cielos". No siempre la riqueza material engendra soberbia, pues de hecho hay creyentes adinerados que son humildes de corazn, pero la carencia de pobreza espiritual se traduce a menudo en altivez; la pobreza espiritual es caracterstica fundamental del cristiano normal.

Es notorio que hay un aspecto en que el cristianismo denominacional se asemeja mucho al mundo y es que en muchos sectores del protestantismo se propugna con regularidad hacia la prosperidad y al xito material y se desprecia la humildad. Una de las nefastas consecuencias de esta orientacin es la marcada tendencia a dividirse en congregaciones con distingos de clases, posiciones sociales, situaciones econmicas y hasta profesionales. Apoya el Seor que haya iglesias de ricos e iglesias de pobres? No es vergonzoso delante del Seor que haya iglesias de blancos e iglesias de negros? Est conforme el Seor con todas esas discriminaciones, exclusividades, divisiones, altiveces y esnobismos que suelen darse en Sus hijos por los que derram toda Su sangre el ser ms humilde que haya pisado esta tierra? Ser pobre en espritu es no confiar en lo que tienes, ni en lo que sabes, ni en lo que eres, sino que tu sola confianza est puesta en el Seor. En esto se diferencia el hombre natural y el cristiano. Una persona que tiene al Seor Jesucristo como su nico soporte, su nico tesoro y su nica riqueza, es verdaderamente rica. Al respecto cabe preguntar, qu dicen los apologistas de la llamada teologa de la prosperidad?

Sinagogas de Satans

Tambin el Seor le manifiesta a la iglesia en Esmirna que est atento a la blasfemia de los que se dicen ser judos y no lo son, sino que se han convertido en Sinagoga de Satans. Es innegable que desde su nacimiento la Iglesia del Seor fue objeto de los ataques por parte de los judos, as como lo haba sido el Seor en su ministerio terrenal. Observamos que las primeras persecuciones se originaron por cuenta de los judos. Ms tarde el apstol Pablo en sus recorridos predicaba primero en las sinagogas de los judos; algunos crean, pero los que se oponan blasfemaban y fomentaban la persecucin, y aun muchos de los que crean tambin importunaron con la pretensin de la judaizacin en la Iglesia. Pero el asunto va ms all; todo eso encierra la simbologa de algo ms profundo, pues a la luz de la Palabra, el trmino judo es genrico para todos los creyentes, los que tengan "11la fe que tuvo (Abraham) estando an incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que tambin a ellos la fe les sea contada por justicia; 12y padre de la circuncisin, para los que no solamente son la de la circuncisin, sino que tambin siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado" (Ro. 4:11-12). Tambin lo aclara Pablo cuando dice: "28Pues no es judo el que lo es exteriormente, ni es la circuncisin la que se hace exteriormente en la carne; 29sino que es judo el que lo es en lo interior, y la circuncisin es la del corazn, en espritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios" (Ro. 2:28,29). "7Ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos. 8No los que son hijos segn la carne son los hijos de Dios" (Ro. 9:7, 8).

Entonces un verdadero creyente en Cristo tipolgicamente es un verdadero judo, y tambin en esa modalidad de judo puede haber falsos judos (cfr. Juan 8:39-47). Se puede aparentar ser judo. Esto nos deja la seria inquietud de que tambin existen congregaciones que se dicen ser cristianas sin serlo sino sinagogas de Satans, en donde no se predica el evangelio total. Y si no se hace la voluntad del Seor, la voluntad de quin se hace? Quien se oponga a la voluntad del Seor, se hace uno con Satans. En donde no se honra al Seor, sino que se le persigue, persiguiendo a los hijos de Dios. En las sinagogas de los judos se haba llegado a ese lamentable estado. Hay muchos que, como los judos, presumen de su legtimo origen histrico y de la antigedad de su respectiva organizacin religiosa, y siguen sin ver el mal que practican, aborreciendo incluso a los que no militan en su religin, despreciando a los que no comparten sus ideas, desconociendo el Cuerpo del Seor, pero el Seor descubre su verdadera situacin. La sinagoga utiliz la poltica y el poder imperial para perseguir al Seor y luego a la Iglesia. En la historia, corrientes oficiales de la religin, como el catolicismo y el protestantismo, han utilizado el poder poltico para perseguir la Iglesia y oponerse a la economa de Dios. Slo Dios sabe cundo una congregacin y aun una institucin eclesistica se convierte en sinagoga de Satans.

Hay evidencia en la Palabra, por ejemplo en las cartas de Pablo a los Glatas, Romanos y Colosenses, de esa parte judaizante de la Iglesia, que ha persistido hasta hoy, con sus enseanzas basadas parte en la ley mosaica y parte en la gracia que viene por medio de Jesucristo; y lo que es peor, a menudo con carga de leyes, normas y estatutos aadidos de otras fuentes no bblicas. A ese tipo de enseanza se le ha dado un exagerado valor y se ha institucionalizado, invalidando de paso el verdadero propsito del Seor. Muchos eclesisticos hoy, aun cuando no sean judos, insisten en preservar las prcticas del judasmo, tales como una casta sacerdotal, rituales de sacrificio, templos materiales, pero a la verdad todo eso son tipos que han hallado cumplimiento y que han sido reemplazados por Cristo, porque no fueron sino la maqueta del verdadero edificio. A todas esas cosas Pablo les llama rudimentos del mundo. Por ejemplo, hay quienes enfatizan lo de guardar determinado da, y machacan en esta famosa forma de judaizar, pero Pablo te dice que nadie te juzgue por lo que comas o dejes de comer, ni por el da que hayas de guardar, pues todo es sombra de lo que ha de venir (cfr. Colosenses 2:8,16-17). Crees que las cartas del apstol Pablo hacen parte de la Palabra de Dios? Se judaza asimismo con el fomento de las castas sacerdotales y el clericalismo; es como si se propagara un evangelio diferente, cosa que hay que evitar. Busquemos al Seor Jesucristo; en l estamos completos.

Herejes y herejas

El Seor conoce la blasfemia de los que se dicen ser judos y no lo son, sino sinagoga de Satans; lo cual nos indica que hay quienes pretenden ser lo que no son con el fin de obtener pleitesa, preeminencia y prerrogativas especiales, lo cual encierra blasfemia. Eso fue lo que hizo Lucero en el cielo. Entonces el contenido del trmino blasfemia es amplio. (Incluye escarnecer e injuriar el nombre de Dios, la idolatra, y lo que trae como consecuencia de desechar la fe y la buena conciencia, que puede resultar en caer en herejas). En el perodo de Esmirna, siglos II y III, surgieron los ataques satnicos. Unos con nuevas herejas, otros como continuacin de las iniciadas en el perodo anterior. Los errores cristolgicos han surgido desde el mismo comienzo de la historia de la Iglesia. Vemos esos tres grandes frentes de ataques de Satans en los tres primeros siglos: Los judaizantes, las herejas y las persecuciones imperiales. Es sumamente importante tener en cuenta que en aquella Alejandra del antiguo Egipto se respiraba una rara atmsfera religioso filosfica saturada del gnosticismo de los egipcios, judasmo, dualismo de los persas, zoroastrismo, politesmo y filosofas griegas, a la manera de un gran potaje donde se cocinaron muchas herejas que enfilaron sus venenos en contra de la Iglesia. El proceso de amalgamar al cristianismo con judasmo y filosofas griegas y orientales dio como resultado la perversa mixtura de herejas que han desviado a millones de personas de la verdad de Dios.

No olvidemos que en el perodo de la Iglesia perseguida se desarroll la doctrina, principalmente para hacerle frente al surgimiento de las herejas, y fue compuesto el famoso "Credo de los Apstoles", y eso dio lugar a un curioso hecho. Mientras que en el perodo apostlico la fe y entrega era autntica, de corazn, y en l se viva ms la vida en el Espritu, en cambio en el de Esmirna se fue generalizando gradualmente una fe ms mental, del intelecto, por el rigorismo y nfasis en el sistema de doctrinas; recitar el credo lleg a ser en determinado momento como una prueba de pertenecer a la Iglesia, sin que con ello se niegue la existencia de verdaderos santos enriquecidos por el Espritu Santo. En este perodo proftico, con mayor nfasis a fines del siglo segundo, se dice que en parte como una reaccin a los movimientos considerados como herticos (gnosticismo, marcionismo y montanismo), fue tomando desarrollo en la Iglesia una organizacin visible y la formulacin intelectual de creencias. Empezaron a darle forma al sistema clerical y un sistema administrativo que se concentraba alrededor de los obispos. Y haba pasado el tiempo en que en una iglesia local hubiese varios obispos o presbteros, sino que haba un solo obispo en determinada ciudad, para determinada rea, de acuerdo con el nmero de cristianos. Las palabras obispo y presbtero haban dejado de ser intercambiables. Entre las herejas ms representativas del perodo de Esmirna podemos mencionar:

Marcin

Rico y prominente hereje del siglo II. El nombre ms famoso entre los primeros dirigentes gnsticos. Cristolgicamente era docetista. Hijo del obispo de Sinope, puerto en el Ponto, en la costa sur del mar Negro, y propietario all de barcos. Se supone que al ser hijo de un obispo, haya sido criado en el marco de las enseanzas cristianas. Habiendo ingresado a la iglesia en Roma, hizo all una generosa ddiva; pero ms tarde empez a ensear los errores que le dieron tanta fama, y despus de haber sido separado de la comunin de la iglesia alrededor del ao 144, fund su propio movimiento eclesistico rival al cristianismo ortodoxo, con una influencia en muchas partes del Imperio Romano de casi unos dos siglos. No se conoce mucho acerca de la personalidad de Marcin sino a travs de los escritos y testimonios de Ireneo, Hiplito y Tertuliano, quienes lo combatieron y pusieron las bases para una explicacin sistemtica de la fe cristiana y su diferencia con un sistema filosfico. Tengamos muy en cuenta que el Evangelio es revelacin, no filosofa.

Entre las caractersticas dignas de mencin del gnosticismo de Marcin tenemos la obligatoriedad de la continencia y el voto de virginidad (celibato), el rechazo del Antiguo Testamento y su reduccin de las Escrituras al Evangelio de Lucas y a las epstolas de San Pablo, pero no sin antes expurgar de ellas lo que l consideraba aadiduras. Opona al Dios "terrible" del Antiguo Testamento, el Dios "bueno" del Nuevo Testamento, Dios de amor que se haba mantenido escondido hasta que se revel en Cristo.

Es curiosa la concepcin marcionista acerca de Dios. Marcin relacionaba las palabras del Seor Jess en el sentido de que un rbol bueno no puede producir frutos malos, para ensear que este mundo lleno de sufrimientos y maldad, no puede ser obra sino de un ser malvado y no de un Dios bueno; y a ese Dios creador de los judos, que se gozaba con los sacrificios sangrientos, lo designaba con la palabra platnica Demiurgo. Los marcionistas rechazaban la salvacin por gracia, a travs de la fe obtenida en la justificacin por Cristo, sino por una especie de ciencia o conocimiento (gnosis) superior, privilegio de unos pocos iniciados. De acuerdo con estas enrevesadas opiniones, Cristo no tena ninguna relacin con el Demiurgo, y por lo tanto no naci como los hombres, criaturas del Demiurgo, y, por consiguiente, a la manera de los fantasmas, slo pareca que tuviera cuerpo. Para Marcin, Cristo no vino a liberar a los hombres de la esclavitud satnica, sino del gobierno del malvolo, tirano y legalista Demiurgo.

Herejas como la de Marcin, quien mutilaba la Biblia, llevaron a los grandes hombres de Dios a interesarse por distinguir entre los autnticos y los falsos escritos inspirados, y en la fijacin definitiva del canon. Es la poca tambin en que empezaban a aparecer los credos o confesiones de fe, especie de cortas sntesis de doctrinas esenciales de la fe cristiana, dirigidas en especial para los catecmenos y candidatos al bautismo.

Sabelianismo

Este movimiento, llamado tambin monarquianismo modalista y patripasionismo porque enseaba que el Padre sufri la pasin, deriva su nombre de Sabelio, su exponente ms famoso, y negaba la distincin de personas en la Trinidad. El primer defensor de esta lnea de pensamiento hertico al principio del tercer siglo, Noeto en Esmirna, enseaba que el Padre naci en la persona de Jesucristo, para difundir el error de que el Padre vino a ser as el Hijo, y que el Padre muri y resucit de entre los muertos. Luego fue difundido y llevado a Roma por Sabelio, quien con Praxeas enseaba que el Padre, el Hijo y el Espritu Santo son una misma persona y tres modos o aspectos de Dios, y usando un sofisma lo comparaba con el sol, que es brillante, caliente y redondo.

Esta lnea de pensamiento teolgico, que hoy da se conoce como el unitarismo, reconoce slo a Jesucristo en la Trinidad. Calixto, obispo de Roma, aunque excomulg a Sabelio, le dio un espaldarazo a esta hereja con algunas controvertibles modificaciones. Marcelo de Ancira tena tendencias sabelianistas y fue aprobado por el papa de Roma. El papa Ceferino, sucesor de Calixto, tambin tena la misma lnea. Pero este error fue combatido por Tertuliano en su libro Contra Praxeas, y por Hiplito, presbtero y maestro de la iglesia en Roma, as como escritor y telogo distinguido.

Montano y los montanistas

Hay evidencias que en la segunda mitad del siglo segundo floreci en Frigia, Asia Menor, un despertamiento espiritual que tom su nombre de Montano, oriundo de esa tierra. Los montanistas insistieron en el llamado a una vida de ayuno y oracin, consagrada, austera y estricta debido a la creencia profunda de la inminente venida del Seor, y que la Nueva Jerusaln descendera pronto del cielo y se establecera en Frigia. Aunque sus enseanzas fueron en su tiempo condenadas por la Iglesia, hay la opinin de que no debe clasificarse este movimiento como secta hereje, sino como puritanos que observaban el desliz de la Iglesia y proclamaban volver a la altura espiritual que le impuso el Seor Jess, y a la sencillez de los cristianos primitivos. Montano en su bautismo habl en lenguas y profetiz ser el escogido por el Paracleto como el profeta de Dios para preparar ese segundo advenimiento del Seor Jess. A menudo Montano deca estar bajo la influencia del Espritu Santo, de tal manera que poda ser el instrumento para recibir nuevas revelaciones a la Iglesia. Haba, adems, dos mujeres profetizas, Priscila y Maximila, discpulas de l, y una de las profecas de la primera fue tomada como un lamento del Espritu Santo por el hecho de que la Iglesia lo estaba rechazando, tanto en ese tiempo como en muchos otros perodos.

El movimiento montanista se extendi ampliamente y persisti hasta entrado el siglo quinto, y un hecho de no poca importancia y propaganda para ese movimiento fue el ingreso a sus filas de un hombre de la talla de Tertuliano, el telogo ms importante de su tiempo, el cual haba servido ampliamente a la Iglesia defendiendo el cristianismo del mundo pagano y refutando herejas en su interior. Podramos sintetizar tres aspectos que los montanistas reafirmaban y que segn ellos, la Iglesia iba abandonando:

1. El Espritu de Dios como fuente de poder en la Iglesia. El continuado ministerio sobrenatural del Espritu Santo. El sacerdocio de todo creyente, y no slo del clero. Necesidad que la obra de la Iglesia fuese realizada en el poder del Espritu. Fuerte protesta contra el creciente clericalismo. Se considera negativo del movimiento el buscar las formas ms sensacionales de profeca, xtasis, sueos y predicciones del futuro, aunque se dice que ellos no aprobaban las revelaciones que fuesen contrarias a las Escrituras.

2. Combatan la flojedad de vida espiritual y la indisciplina en la Iglesia. Se considera negativo del montanismo el hecho de no distinguir entre la verdadera santidad y el ascetismo, prcticas stas que consideraban como obligatorias, as como el ayuno. Tertuliano escribi un tratado para probar que no era lcito huir en tiempo de persecucin.

3. Reafirmaban la verdad de la inminente venida del Seor. Ellos se consideraban no separados del resto de la Iglesia, sino un grupo de los "espirituales". Se dice que las mrtires Perpetua y Felicitas eran montanistas, y tampoco hay evidencias concretas de que Tertuliano haya sido excluido de la comunin de la Iglesia. Se les considera negativo el que hubieran desprestigiado con sus extravagancias esas mismas verdades que enfatizaban. Se considera asimismo negativo el agregar nuevas revelaciones a las que ya haba dado el Seor.

En la poca moderna, Juan Wesley aprob la mayor parte de las enseanzas montanistas; asimismo Harnack, el eminente y controvertido erudito patrstico moderno, tambin las ha aceptado.

El maniquesmo

Manes o Maniqueo (216-276), su fundador, fue un aristcrata persa educado en Babilonia, en donde tuvo la idea de perfeccionar las enseanzas del parsismo de Zoroastro y mezclarlas con las del cristianismo y el judasmo, dando como resultado lo que l llam los dos principios divinos o reinos, el del bien y del mal, uno de luz y otro de tinieblas, que luchan en el mundo, y que tienen igual origen y similares poderes. No es nuestro propsito exponer ac sus fantsticas doctrinas, pero podemos esbozar que las mismas estaban asociadas con el dualismo persa; tambin rechazaban a Jess, y en cambio tenan un "espritu del sol" al que llamaban el "Cristo celestial". Manes lleg a la conviccin de ser comisionado por una visin divina para ser profeta; y se dice que encabezaba sus cartas con "Manes, Apstol de Jesucristo", y declaraba asimismo ser el Paracleto prometido por el Seor Jess, o bien que el Paracleto hablaba a travs de l. Los maniqueos formaban sociedades similares a las iglesias cristianas, cultivaban el celibato; como las doctrinas de tipo esotrico, prohiban comer carne; tambin eran severos en el ascetismo. Agustn de Hipona, uno de los ms importantes telogos de la Iglesia, era maniqueo antes de su conversin, pero el maniquesmo no satisfizo los interrogantes y la bsqueda espiritual que en su oportunidad lo acuciaba.

Las diez persecuciones

"10No temas en nada lo que vas a padecer. He aqu el diablo echar a algunos de vosotros en la crcel, para que seis probados, y tendris tribulacin por diez das. S fiel hasta la muerte, y yo te dar la corona de la vida".

As como el Seor Jess fue el Apstol, el enviado por el Padre, indiscutiblemente asimismo fue el primer mrtir por la causa del Padre. Desde el comienzo de esta carta, el Seor anima a la iglesia en Esmirna presentndose como el que estuvo muerto y vivi, el que padeci y sufri, pero sali triunfante. Ahora le dice que no tema, porque la victoria de Cristo es la misma victoria de la Iglesia. Satans no pudo acabar con la Iglesia usando la blasfemia; ahora se va ms lejos y enciende una tribulacin que comienza con encarcelamiento de los santos. Son los seguidores e imitadores de quien fue crucificado porque fue considerado una amenaza al orden establecido. Solemos ver las personas, los gobernantes, pero la Biblia una y otra vez declara que detrs de todas las personas que persiguen a la Iglesia de Cristo, est el titiritero mayor moviendo sus fichas; es el diablo mismo con una poderosa organizacin de huestes malignas arrastrando al mundo en su corriente de maldad.

Es necesario que seamos probados. Pero las pruebas, por amargas que sean, tienen una razn y tambin un lmite. Diez das significa que la tribulacin sera por un tiempo; tambin eso se refiere a diez grandes persecuciones ordenadas por ciertos emperadores romanos durante los tres primeros siglos de la Iglesia, las cuales han sido consideradas aun por la historia secular como crueles y sangrientas. La Iglesia sufri un largo siclo de persecuciones que iba aumentado gradualmente, hasta comienzos del siglo cuarto. Ah vemos la religin satnica aliada con el poder poltico demonaco tratando de exterminar la Iglesia de Jesucristo. Pero el Seor la fortaleci y en vez de ser exterminada, siempre sala fortalecida y victoriosa. El Seor saba que muchos iban a sufrir el martirio y les invita a ser fieles hasta la muerte, prometindoles la corona de la vida, lo cual no se refiere a la salvacin eterna sino a un galardn dispensacional en el milenio. A esas amargas persecuciones las trataremos de sintetizar usando un orden cronolgico y coherente.

1. Nern Claudio Csar

Emperador romano entre los aos 54-68 d. C. Asociada con el nombre del emperador Nern tuvo lugar la ms famosa de las primeras persecuciones contra la Iglesia de Jesucristo. Tom como pretexto un incendio que destruy parte de Roma en el ao 64 d. C., para inculpar a los cristianos, quienes fueron acusados de odio a la raza humana, iniciando con este pretexto la primera, breve pero cruenta persecucin contra la Iglesia. Se dice que el pueblo murmuraba atribuyndole el incendio a Nern, quien buscaba favorecer su proyectada reforma urbanstica, entonces l vio una salida acusando a los cristianos de tal incendio. Durante esta persecucin fue martirizado el apstol Pablo por mandato de Nern. Hay una tradicin que seala que el apstol Pedro tambin fue vctima de Nern, y que muri en Roma, pero, como antes se dijo, no hay pasajes bblicos que acrediten que dicho apstol hubiese estado en esta ciudad. Tan fiera y sangrienta resultaba la persecucin desatada por Roma, que Juan para referirse a esta ciudad y sus instituciones poltico religiosas, se cuidaba de nombrarla con el misterioso apelativo de Babilonia, la ciudad "ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mrtires de Jess" (Ap. 17:6), como despus volvemos a referirnos a esto en detalle.

2. Domiciano Tito Flavio

Emperador romano entre los aos 81-96 d. C., hijo de Vespaciano y hermano y sucesor en el trono de Tito, famoso ste por haber comandado las legiones romanas que destruyeron a Jerusaln en el 70 d. C. Durante el reinado de Domiciano la Iglesia sufri persecuciones crueles, cargadas de odio impulsado por la ira de un gobernante supremamente tirano. En su reinado se acentu la obligacin de que toda persona en todo el territorio del Imperio Romano ofreciera al Csar incienso por lo menos una vez al ao. Era una especie de adoracin que en el imperio le tributaban a la persona del emperador reinante; asunto este que no necesariamente haba tenido su origen en Roma; pues ya se practicaba en anteriores culturas. Recurdese el caso de Nabucodonosor en Babilonia, registrado en el captulo 3 del libro del profeta Daniel. El emperador romano era considerado divino; y los cristianos primitivos rehusaron reconocer el ttulo de Kyrios Kiser al emperador, o sea, el seor de toda la tierra, dueo incluso de la vida y bienes de sus sbditos, reservndolo nica y exclusivamente para Cristo.

Dentro del Imperio constitua un delito, por no decir un crimen de lesa majestad el acatar, obedecer y adorar a otro Kyrios (Seor) que no fuese el emperador. En el culto al emperador no vemos otra cosa sino a Satans hacindose adorar en la persona de un hombre, que a la sazn es su sumo sacerdote, el espritu del anticristo haciendo sentir su influencia malvola desde la antigedad. Los santos eran llevados a los tribunales acusados adems de transgresores de las leyes contra la tradicin religiosa, sacrilegio, magia, prctica de un culto extranjero, hostiles al estado por no tomar parte en los ritos del culto imperial. La multitud consideraba a los santos del Seor como unos desleales y conspiradores de una revolucin, por el hecho de que los observaban alabando y adorando a otro Kyrios, otro Rey, "un tal Jess, que dicen que resucit". De modo que todas esas circunstancias alimentaban el fuego de esas feroces persecuciones. Durante el reinado de Domiciano, alrededor del ao 86, fue deportado el anciano apstol Juan de Efeso a la isla de Patmos por su testimonio del Seor, en donde se le aparece el Seor Jess y le descubre el velo de los acontecimientos finales, escribiendo as el libro del Apocalipsis (*1).

(*1) Aunque la mayora de los historiadores no lo haya considerado como persecucin, sin embargo registramos que durante el reinado de Marco Ulpio Trajano, emperador romano entre los aos 98-117 d. C. Durante su reinado, en el ao 107 d. C., por orden del gobernador romano en Palestina, fue ejecutado Simn, sucesor de Santiago como cabeza de la iglesia en Jerusaln, y tambin hermano menor del Seor (Marcos 6:3). Tambin Ignacio, por sobrenombre Theophoros o Portador de Dios, obispo de Antioqua de Siria, fue arrojado a las fieras en el anfiteatro romano en el ao 107, despus de haber comparecido ante el mismo Trajano, quien lo someti a un dramtico interrogatorio. Durante su viaje a Roma para ser martirizado, Ignacio escribi unas cartas a las iglesias en las localidades de Efeso, Magnesia, Tracia, Roma, Filadelfia y Esmirna, entre otras, as como una a Policarpo, el obispo de Esmirna, y que se han conservado; las cuales nos transmiten valiosos informes sobre la fe cristiana en aquella poca. Tambin hablan esas cartas acerca de la reaccin frente al docetismo. Se dice que Trajano sostuvo una cruzada correspondencia con Plinio Hijo (el menor), quien a la sazn serva como legado imperial en Bitinia, indicando que el cristianismo estaba oficialmente proscrito; que si los cristianos se retractaban, podan ser perdonados, de lo contrario haban de ser ejecutados. Durante su reinado tambin fue martirizado Clemente, obispo en Roma, en circunstancias bastantes curiosas, pues hay testimonio de que fue arrojado al mar, habindole atado al cuello un ancla de hierro. Durante el reinado de su sucesor, Adriano (117-138), hubo persecucin en menor grado. Entre los mrtires de ese tiempo se cuenta a Telforo, pastor de la iglesia en Roma.

El Blog

Calendario

<<   Abril 2007    
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30       

Categoras

Archivos

Sindicacin

http://www.edificandofiladelfia.es.tl

Alojado en
ZoomBlog