1. feso (2a. parte)

Por Arcadio Sierra Daz - 23 de Abril, 2007, 17:55, Categora: General

F E S O

(2a. parte)

Herejas tempranas

Dentro de la actividad de los falsos apstoles bien puede tenerse en cuenta la difusin de errores doctrinales y herejas para confundir a los santos. Antes que terminara el primer siglo, ya algunos estaban negando que Cristo hubiera venido en carne, ya prefigurando movimientos herejes con las ideas y principios relacionados con el judasmo, el docetismo y el gnosticismo. En su obra "La Refutatio", Hiplito de Roma (el primer llamado antipapa) refuta las ramas filosficas griegas que dieron origen a herejas. Dice el hermano Witness Lee que "el enemigo, Satans, ha usado tres puntos principales para daar la Iglesia: la religin juda, la filosofa griega y la organizacin humana. Estas son las fuentes principales de las divisiones, la ruina y la corrupcin de la Iglesia" (WITNESS LEE, La Historia de la Iglesia y de las Iglesias Locales. Living Stream Ministry, 1991, pg, 8). Aqu solamente nos limitaremos a exponer sucintamente las principales herejas que se perfilaban en contra de la unidad de la Iglesia, de la doctrina de los apstoles y de la prstina verdad de la Palabra de Dios en el perodo de Efeso, y que en el segundo siglo fomentaron mayores fuentes de divisin.

Ebionitas

Es difcil describir con objetividad lo relacionado con los ebionitas. A manera de ilustracin anotamos la existencia de una lnea de opinin que nos ensea que se trata de una secta integrada por los seguidores de Ebin, judo de Samaria del siglo I, que negaban la filiacin divina de Jess, considerndolo un mero hombre, un profeta, un vocero de Dios, como lo eran los grandes profetas hebreos del pasado, de extraordinaria sabidura y poder, adoptado por Dios; que negaban el nacimiento virginal, y que slo aceptaban el evangelio de Mateo, al cual consideraban dirigido a los hebreos, y aun de l supriman algunos captulos. La copia que ellos usaban de este evangelio tena ciertas desviaciones tpicas ebionitas, como la de que Jess era hijo de Jos y Mara. Una de las columnas de la Hexapla de Smaco, lder ebionita, era esta versin del evangelio de Mateo.

Por otra parte se dice que Ireneo utiliz por primera vez el trmino ebionitas para referirse a unos judeocristianos que vivan al este del Jordn. Tambin es probable que ese nombre, ebionita, se derive del hebreo ebyon (pobre) y que guarda alguna relacin de origen con la iglesia de Jerusaln anterior al ao 70 d. C., la cual se traslad a Pella, ciudad gentil al este del Jordn, y all sobrevivi por algn tiempo, atendiendo a la recomendacin del Seor Jess en Mateo 24:15-18. Algunos observan que con el discurrir del tiempo, sus descendientes, por falta de contacto con el resto de la Iglesia, concibieron algunas ideas heterodoxas acerca de la encarnacin. Hay que tener en cuenta que dentro de los cristianos que salieron de Jerusaln haba un grupo de hermanos que haca parte de los fariseos relacionados con el snodo de Hechos 15, que pretendan obligar a los cristianos gentiles a guardar la ley.

Pero se puede afirmar que los ebionitas hacan parte de esas minoras de judaizantes que se aferraban a que los discpulos de Jess deberan quedar dentro del redil judaico. Los ebionitas estaban como se dice, entre la espada y la pared porque eran considerados por los judos como apstatas, y a lo mejor, por su actitud cerrada y exclusivista, no eran muy bien vistos por los cristianos gentiles. Curiosamente, una faccin de la iglesia local de Jerusaln, liderada por Jacobo, hermano del Seor Jess, tenda hacia este punto de vista dentro del proceso de judaizacin y el esclarecimiento de los fundamentos cristianos. Destacamos que Jacobo llamaba Seor a Jess. Los ebionitas repudiaron a Pablo, declarndolo apstata de la ley, lo mismo que a sus escritos por cuanto sus epstolas reconocan a los gentiles como cristianos (cfr. Hechos 21:17-27). Pero probablemente a raz de las enseanzas de Pablo y a la epstola a los Glatas, llegaron a comprender que las prcticas del judasmo no eran obligatorias para los cristianos gentiles. Algunos escritores los mencionan como nazarenos, y entre ellos hubo escritores que afirmaban que Jess era el Mesas, el Hijo de Dios, y que Sus enseanzas eran superiores a las de Moiss, pero que los cristianos judos deban observar las leyes judaicas relativas a la circuncisin, la observancia sabtica, y los alimentos. Algunos de ellos aceptaban el nacimiento virginal de Jess, pero otros, tal vez los "ebionitas gnsticos", propagaban la doctrina de que el Seor era Hijo de Jos y Mara, que al bautizarse, fue cuando el Cristo descendi sobre el hombre Jess en forma de paloma, proclamando luego al desconocido Padre, pero que el Cristo, quien no deba sufrir, se alej de Jess antes de Su crucifixin y resurreccin. Del ebionismo surgieron varias ramas herticas que alimentaron el unitarismo y alguna variedad del gnosticismo.

Otros datos acerca de los ebionitas se encuentran en la historia eclesistica de Eusebio de Cesarea. Son de corte ebionita algunos escritos primitivos como los llamados evangelios apcrifos de los ebionitas y nazarenos, y las llamadas Homilas Pseudoclementinas (atribudas a Clemente de Roma). Estos documentos dieron pie a la escuela modernista de Baur de Tubingia, para su interpretacin dialctica del cristianismo primitivo. Sin lugar a dudas, los modernos "mesinicos" son los abanderados de las ideas ebionitas.

Docetismo

El docetismo, palabra que viene del griego doceiko, "apariencia", dokeo, "parecer", consista en la opinin de que Jesucristo, el Hijo de Dios, realmente no se hizo carne, sino que slo pareci hacerlo; que no es verdadero hombre, sino en apariencia, negando as la encarnacin y, por consiguiente, la expiacin y la resurreccin. Por Eusebio sabemos que Cerinto, hereje docetista y gnstico de Asia Menor, fue en Efeso un opositor del apstol Juan. De ah que Juan enfatice reiteradamente las palabras carne y sangre escribiendo contra esta hereja, y declare que "todo espritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espritu del anticristo, el cual vosotros habis odo que viene, y que ahora ya est en el mundo" (1 Juan 4:3). El origen de esta hereja est en una mezcla de la filosofa griega con las religiones orientales. Ignacio de Antioqua hace mencin de esta hereja, anotando: "...y los sufri verdaderamente, as como verdaderamente se resucit a s mismo, no segn dicen algunos infieles, que slo sufri en apariencia. Ellos s que son la pura apariencia! y, segn como piensan, as les suceder, que se queden en entes incorpreos y fantasmales" (IGNACIO DE ANTIOQUIA, Carta a los Esmirniotas, II,1, BAC,1985).

Cerinto, con sus principios gnsticos, enseaba que el mundo no haba sido creado por el nico y supremo Dios, sino por un demiurgo. Negaba que la persona del Seor Jess fuese a la vez divina y humana. Deca que Jess haba sido slo un hombre comn y corriente al cual, en el acto del bautismo en el Jordn, en el momento en que descendi el Espritu Santo en forma de paloma, fue cuando descendi el Cristo espiritual, el Logos o Verbo divino, y con base en estas premisas lo que segua era negar la encarnacin del Verbo y desvirtuar de paso Su crucifixin, afirmando que en la crucifixin solamente habra sufrido Jess, el humano, pues Cristo, como Dios, era impasible y no poda padecer. Tambin hay corrientes gnsticas que afirman que el Verbo divino volvi al hombre Jess en la cruz, cuando exclam: "Dios mo, Dios mo, por qu me has desamparado?". El apstol Pablo contradijo tambin la hereja de Cerinto en la epstola a los Colosenses, al igual que el apstol Juan, tanto en su evangelio como en la primera epstola. Las Escrituras dicen que "el Verbo fue hecho carne", y eso significa que la preexistente Persona divina del Hijo estaba con el Padre desde antes de la fundacin del mundo, que es consustancial con el Padre y de su misma esencia, porque en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios, y aquel Verbo se hizo carne.

En la formacin y desarrollo de estos errores, tuvo mucho que ver la filosofa griega. De acuerdo con el pensamiento helenista, sobre todo por los principios del platonismo y neoplatonismo, haba una rgida separacin entre el espritu y la materia. Contrastando con la tradicin judaica, y en particular con las enseanzas del Seor Jess, esas disciplinas filosficas consideraban la materia, incluyendo la carne, como mala, y el puro espritu como bueno, de donde concluan que el hombre deba emancipar su espritu de la contaminacin de la carne, lo que gener conflictos con las enseanzas de la encarnacin y la crucifixin. Tambin se refleja un gran dao en la posterior aparicin del ascetismo y el pseudomisticismo, que no son otra cosa sino rudimentos del mundo.

"20Pues si habis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, por qu, como si vivieseis en el mundo, os sometis a preceptos 21tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques 22(en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? 23Tales cosas tienen a la verdad cierta reputacin de sabidura en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne" (Col. 2:20-23).

Gnosticismo

Movimiento filosfico-religioso surgido en tiempos de la Iglesia primitiva, compuesto de diversas sectas y alimentado en una gran variedad de manantiales, como las filosofas griegas y corrientes religiosas de tipo orientalista, armas con las cuales Satans quiso destruir la Iglesia del Seor desde sus races. El gnosticismo recibi contribuciones del dualismo rfico y platnico, dualismo persa, las religiones de los misterios, la astrologa mesopotmica y la religin egipcia. Es probable que haya tenido su origen en Asia Menor, que algunos consideraron como un foco de ideas fantsticas de la mente de griegos msticos y desequilibrados. Pero hay consenso en la opinin de que un personaje prominente en la creacin del gnosticismo, es Simn el Mago. La Palabra de Dios en el libro de los Hechos de los Apstoles afirma que Simn ejerca la magia en Samaria antes de profesar su conversin, pero se registra asimismo que fue acusado por Pedro de haber querido comprar el poder de dar tambin el Espritu Santo al imponer las manos. De acuerdo con una tradicin se tiene conocimiento de que Simn fue el iniciador de algunas derivaciones espurias del cristianismo.

El gnosticismo es un movimiento altamente sincretista, y entre los sistemas filosficos griegos, fue el platonismo el que ms influy para dar un barniz intelectualoide a ese fenmeno del gnosticismo; y el neoplatonismo fue la base para la unin de la filosofa con la religin, con el resultado de que la religin empez a ser enseada salindose de los esquemas puramente religiosos, envuelta en mitos de origen pagano. Tambin tienen races en el pantesmo estoico, lo cual est relacionado con los espritus del mundo, o elementales del cosmos, todo lo cual encuadra con la llamada "nueva era". Su nombre se origina por la pretensin de ellos de decir que posean una gnosis o conocimiento secreto sobre el origen del universo y el destino del hombre. Enfocan su no bien definida doctrina a travs de una cosmogona que ensea que el mundo es el resultado de la intervencin del Demiurgo (algunos lo identifican con el Dios del Antiguo Testamento) de rango inferior al Ser Supremo (el Dios del Nuevo Testamento). Enseando asimismo que entre el Ser Supremo y el mundo material intermediaban una serie escalonada de entidades (eones) que emanaban de l, entre los cuales estaban los arcontes o poderes demonacos que habitaban los planetas, y quienes gobernaban el universo. Esto tiene que ver mucho con la astrologa y la gran mentira de los horscopos, pues ellos ensean que los hombres, en tanto que permanecen en este mundo, estn sometidos a los planetas, o sea, a los arcontes. Todo esto, como es de suponer, para echar por tierra todo lo relacionado con la salvacin por medio de Jesucristo.

Los gnsticos sostienen que los hombres solamente pueden salvarse de su miserable condicin mediante la Gnosis o conocimiento de su verdadera naturaleza; una especie de luz mstica interna. Que ese conocimiento es superior a la fe sencilla de los creyentes. Entonces, quin es Cristo para los gnsticos? Para ellos el Seor no es el Unignito de Dios, el Verbo Eterno, sino apenas uno de los eones ms conspicuos de la Divinidad absoluta, una de esas emanaciones de Dios, una especie de fantasma, afirmando que vino a salvar a los hombres no con Su sacrificio expiatorio, sino a travs del conocimiento (gnosis) que nos trajo de parte de Dios. La filosofa gnstica se basaba en la distincin moral de los griegos entre materia y espritu, considerando as que la materia era intrnsecamente mala, y por tal razn, no poda concebirse una autntica encarnacin del Verbo, sino aparente. Lo mismo que afirmaba Cerinto, pero con otras palabras u otro enfoque. La carta de Pablo a los Colosenses es decisiva para rebatir las doctrinas gnsticas, este espantoso engao, y en donde se insiste con mucha claridad en la divinidad esencial de Cristo.

"12...con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; 13el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, 14en quien tenemos redencin por su sangre, el perdn de pecados. 15l es la imagen del Dios invisible, el primognito de toda creacin. 16Porque en l fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de l y para l. 17Y l es antes de todas las cosas, y todas las cosas en l subsisten; 18y l es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, l que es el principio, el primognito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 19por cuanto agrad al Padre que en l habitase toda plenitud, 20y por medio de l reconciliar consigo todas las cosas, as las que estn en la tierra como las que estn en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz" (Col. 1:12-20).

"3...en quien estn escondidos todos los tesoros de la sabidura y del conocimiento. 4Y esto lo digo para que nadie os engae con palabras persuasivas. 5Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espritu estoy con vosotros, gozndome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo" (Col. 2:3-5).

Tambin por los escritos del apstol Juan nos enteramos que en las iglesias primitivas hubo muchos cristianos de tendencia gnstica entre los cuales haba sealadas manifestaciones de falsos dones carismticos, hasta que fueron expulsados de la comunidad cristiana por herejes. Otros se organizaban en congregaciones aparte, con sus peculiares ritos, incluso hasta asemejar clubes de misterios, tan comunes en el Imperio Romano, provenientes a su vez de misterios anteriores, griegos, egipcios y mesopotmicos. Pero Juan nos advierte:

"1Amados, no creis a todo espritu, sino probad los espritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. 2En esto conoced el Espritu de Dios: Todo espritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 3y todo espritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espritu del anticristo, el cual vosotros habis odo que viene, y que ahora ya est en el mundo. 4Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habis vencido; porque mayor es el que est en vosotros, que el que est en el mundo" (1 Juan 4:1-4).

La gnosis es una amalgama de creencias y dogmas de origen orientalista bajo un barniz bblico. Afirman que el sentido alegrico de la Escritura es ms importante que el literal, por lo cual slo puede ser entendida por una lite de "iniciados", es decir, los que poseen esa iluminacin especial de que hablan. Han incorporado tradiciones esotricas como la metempsicosis o transmigracin de las almas, que no es otra cosa que la falsa doctrina llamada reencarnacin. Tambin incluyen la astrologa babilnica, el dualismo persa, la cbala juda, y el hermetismo de Hermes Trimegisto de Egipto. Se dice que el maniquesmo fue prcticamente una secta gnstica. El historiador cristiano Eusebio de Cesarea, en su Historia Eclesistica, nos dice que en los albores del cristianismo hubo muchos cristianos de tendencia gnstica o abiertamente gnsticos, dentro de los que se cuentan Cerinto (de Asia Menor, siglo I); del siglo II tenemos a Baslides (de Alejandra), Bardesanes, Valentino (de Alejandra), Marcin (del Ponto), Ptolomeo y Heraclen (154-180), discpulo de Valentino. Pero esa informacin la obtiene Eusebio de los tratados dejados por Ireneo, quien escribi sus obras Contra los herejes (Adversus Hresus), para refutar las desviaciones gnsticas y defender la pureza del depsito dejado por el Seor.

Otros que en su oportunidad se opusieron al gnosticismo fueron Tertuliano con sus obras La Prescription y Contra Marcin, Hiplito de Roma con su obra La Refutatio, y Epifanio de Salamina, cuya obra clave fue "Panrin". En los siglos posteriores, el gnosticismo lleg a tomar tanta fuerza, que hasta Clemente de Alejandra fue influido en el pensamiento por algunos de sus postulados. En la prctica, los gnsticos son antinomianistas por excelencia. El antinomianismo (*4) tiende a sacar consecuencias falsas de Romanos 6:15. Ahora estamos bajo la gracia, pero eso no significa que nos es permitido desobedecer la ley. No nos salvamos por cumplir la ley, sino que la cumplimos por la gracia del Espritu que mora en nosotros.

(*4) Antinomianismo viene de anti, contra, y nomos, norma, ley. Hereja de los que se oponen a la ley. Pero el antinomianismo es lo puesto a la hereja del legalismo; es decir, convertir en libertinaje la gracia.

El amor es sufrido y paciente

La Palabra declara enfticamente que Dios es amor, un amor sublime que se revela en Su Hijo, Jesucristo, y que consiste en darse a S mismo totalmente, y el ideal de la Iglesia se encamina a la plena expresin y realizacin de este amor en cada uno de los santos, y asimismo corporativamente. Cuando la Iglesia es impulsada por este amor, en la unidad y la vida en el Espritu, nada la detiene para el cumplimiento de la obra de Dios, ni aun la persecucin. La iglesia, desde sus primeros das en Jerusaln, fue objeto de persecucin y sufrimiento, crceles y martirios. El libro de los Hechos narra con lujo de detalles los padecimientos de Pedro y Juan y la gran persecucin que se desat en el tiempo en que dirigentes religiosos como Saulo de Tarso persiguieron a los santos; como el caso del primer mrtir, el dicono Esteban. Ms tarde, el mismo Saulo, convertido ya en el apstol Pablo y en nueva criatura, fue objeto de mucho sufrimiento, pues desde el primer viaje recibi en su carne los embates de la violencia, a tal punto que en la ciudad de Listra lo apedrearon con tanta saa, que le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. A causa de la persecucin, muchos creyentes fueron esparcidos por diferentes ciudades y pueblos, pero a donde quiera que iban, predicaban el evangelio y establecan la iglesia en cada localidad: Damasco, Samaria, Antioqua, Jope, Cesarea. La iglesia primitiva era sufrida y tena paciencia porque estaba llena del amor de Dios. Esa es la mxima prueba del poder espiritual.

En este campo se destaca tambin el caso de Jacobo, hermano de Juan, quien en el curso de una persecucin en la cual tambin encarcelaron al apstol Pedro, fue muerto a espada en Jerusaln por orden del rey Herodes Agripa I, nieto de Herodes el Grande, quien a su vez muri comido de los gusanos sentado en su tribunal, en el ao 44 d. C. (cfr. Hechos captulo 12.). No debe confundirse este Jacobo con el hermano del Seor, que se dice fue el primer dirigente de la iglesia en Jerusaln, y que fue muerto por orden del sumo sacerdote Ann en el ao 62, conforme lo afirma Flavio Josefo, cuando dice: "Siendo Ann de este carcter, aprovechndose de la oportunidad, pues Festo haba fallecido y Albino (el nuevo procurador romano) estaba en camino, reuni el sanedrn. Llam a juicio al hermano de Jess que se llam Cristo; su nombre era Jacobo, y con l hizo comparecer a varios otros. Los acus de ser infractores a la ley y los conden a ser apedreados" (FLAVIO JOSEFO, Antigedades de los Judos, CLIE, Tomo III, libro XX, captulo IX,1). Una de las primeras y ms famosas persecuciones fue la desatada por Nern, el peor y ms cruel de todos los emperadores romanos. Se dice de l que para desvirtuar el rumor de que haba mandado a incendiar a Roma, culp de ello a los cristianos, pues eran acusados por sus contemporneos de odio hacia la raza humana. Muchos gustaron el martirio despedazados por los perros despus de haber sido envueltos en pieles de animales; otros fueron crucificados, o envueltos en llamas, como antorchas vivas, para iluminar un circo en los jardines privados del emperador, que hoy son el asiento de los palacios del Vaticano. Hay una tradicin que dice que el apstol Pablo fue decapitado en la misma ciudad en el ao 64 d.C., por rdenes de Nern. No obstante que sobre el apstol Pedro se ha venido afirmando que fue decapitado en Roma en el ao 67 d. de C., tambin por orden de Nern, no hay evidencia bblica que diga que l estuvo en Roma.

feso se desliza

"4Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 5Recuerda, por tanto, de dnde has cado, y arrepintete, y haz las primeras obras; pues si no, vendr pronto a ti, y quitar tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido".

Al analizar la iglesia histrica en la ciudad de Efeso, simultneamente lo estamos haciendo con la condicin del perodo proftico correspondiente a los albores de la Iglesia del Seor, y tenemos delante de nosotros una Iglesia enamorada del Seor, de Su obra; una Iglesia en perfecta comunin en el Espritu, llena de amor por el Seor y hacia los hermanos, viviendo en la unidad en el Espritu; an estaba lejos de perderse la vida corporativa de la Iglesia y la obediencia absoluta a la voluntad de Dios; una Iglesia llena de gozo en la comunin de los santos y la vida interior; un perodo en el cual haba un solo candelero en cada localidad y se viva la unidad de la iglesia local; se conservaba fresco el odre nuevo que Dios haba provisto para Su vino nuevo; se viva el seoro de Cristo, el kyrios (Κριος), la autoridad espiritual y el apostolado.

Pero despus de la muerte del apstol Pablo, empez a cernirse sobre la Iglesia lo que algunos suelen llamar "la edad sombra"; ora por las continuas persecuciones, ora por el vaco de informacin sobre ese perodo subapostlico. Mas lo verdaderamente sombro radica en que la Iglesia empez a deslizarse, a decaer; el primer amor se fue enfriando en la segunda generacin, y del avivamiento inicial no quedaba sino las obras, pues a menudo puede darse el caso de que haya mucha actividad sin que realmente se ame al Seor, y al Seor lo que le agrada es el trabajo de nuestro amor, porque "si tuviese profeca, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy" (1 Co. 13:2). Ms le interesa al Seor que se le ame y se le obedezca, que el afn excesivo de hacer muchas cosas externas, en las cuales a veces se ufana la carne y se infla el ego. Eso viene a constituir una traicin al Seor. El Seor no quiere que le hagamos nada sin amor; l quiere nuestro corazn; que le amemos ms a l que a Su obra. Unos treinta aos antes, el apstol Pablo les haba escrito a los hermanos de feso: "1Por esta causa tambin yo, habiendo odo de vuestra fe en el Seor Jess, y de vuestro amor para con todos los santos, 16no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones" (Ef. 1:15,16). Cuando una iglesia local no mantiene el testimonio de Dios en el mundo, su candelero es quitado. Efeso cay de su nivel original y fue bajando tanto que le fue quitado el candelero de su lugar hasta que dej de ser una ciudad cristiana para convertirse en un centro musulmn. En Apocalipsis, no hay palabras que indiquen que el candelero de feso haba de continuar existiendo hasta la segunda venida del Seor Jess. Igual sucede con Esmirna y Prgamo. Ese perodo histrico-proftico corre con la misma suerte de la ciudad de Efeso, cuya importancia se perdi en los anales histricos, y en el lugar que ocup se levanta hoy una aldea turca.

Al deslizarse, la Iglesia empez a dejar su primer amor. Cul es ese primer amor? No puede ser el amor del cuerpo, el ertico, biolgico y carnal, que viene del griego eros; tampoco puede ser el amor entre esposos, ni entre los hermanos, entre amigos, el afectivo, del alma, del griego psiqu, sino el amor derivado de una tercera palabra griega, agape (αγάπη) y sta de agapao (amar), la clase de amor manifestado por Dios en Cristo, y por Cristo al darse a s mismo. Agape designa el amor que los creyentes sienten por Dios, y los unos por los otros. El amor es uno de los dones ms excelentes que nos ha dado el Seor. Al hablar del primer amor, la palabra griega que se traduce primer es la misma que en otros textos se traduce mejor, como en Lucas 15:22. De modo que debemos amar al Seor con lo mejor y ms excelso de nuestro amor. Recuerda, reflexiona, de dnde has cado; vuelve en ti, como el hijo prdigo (Lucas 15:17).

En la Iglesia primitiva, y se da noticia de esto sobre todo en Jerusaln y Corinto, la Cena del Seor ocupaba un lugar prominente en la vida comn de la Iglesia; y la Palabra deja entrever que haba una comida o cena fraternal, el gape, o "fiesta del amor", que los primeros cristianos celebraban juntos antes de la Cena del Seor. Es posible que Pablo mismo las hubiese fomentado en la iglesia de la localidad griega de Corinto, a juzgar por el contexto de 1 Corintios 11:17-34. Ignacio de Antioqua y la Didache mencionan esta comida en relacin con la santa cena, a pesar de que Pablo haba indicado ya que no formaba parte de la ordenanza que el Seor Jess instituy, sino que al contrario era susceptible de abusos que deban ser evitados. A estas comidas cada uno traa sus propios alimentos y bebidas, y los mejor aprovisionados no solan compartir con los hermanos que traan poco o nada. Desafortunadamente, y para pena de Pablo, con el tiempo surgieron abusos graves en estas fiestas, porque a raz de lo anterior se foment en ellas la glotonera, inmoralidad, y algunos se iban borrachos y otros, por contraste, se iban con hambre. Como si empezaran las disputas entre los ricos y los pobres en el seno de la Iglesia del Seor. A fines del siglo I se celebraba ya la cena del Seor sin ser precedida por ninguna comida.

"20Cuando, pues, os reuns vosotros, esto no es comer la cena del Seor. 21Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. 22Pues qu, no tenis casas en que comis y bebis? O menospreciis la iglesia de Dios, y avergonzis a los que no tienen nada? Qu os dir? Os alabar? En esto no os alabo. 27De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Seor indignamente, ser culpado del cuerpo y de la sangre del Seor. 28Por tanto, prubese cada uno a s mismo, y coma as del pan, y beba de la copa. 29Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Seor, juicio come y bebe para s. 30Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. 31Si, pues, nos examinsemos a nosotros mismos, no seramos juzgados; 32mas siendo juzgados, somos castigados por el Seor, para que no seamos condenados con el mundo. 33As que, hermanos mos, cuando os reuns a comer, esperaos unos a otros. 34Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunis para juicio. Las dems cosas las pondr en orden cuando yo fuere" (1 Co. 11:20-22, 27-34).

"Estos son manchas en vuestros gapes, que comiendo impdicamente con vosotros se apacientan a s mismos; nubes sin agua, llevadas de ac para all por los vientos; rboles otoales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados" (Jud. 12).

Es ms probable que el texto de 2 Pedro 2:13 sea "engaos" en vez de "gapes" en algunas versiones, no obstante el contexto habla siempre de comilonas. Precisamente debido a estos abusos fue desapareciendo la fiesta, al menos como celebracin al lado de la Cena del Seor. Sin embargo, se ha ido recuperando entre algunas agrupaciones cristianas, como entre los hermanos Moravos en el siglo xviii, de donde Juan Wesley la introdujo a los primeros metodistas, particularmente entre pequeos grupos. Hoy se practica de manera especial en las iglesias del Seor de cada localidad ya recuperadas y no vinculadas a organizaciones denominacionales, el candelero en cada localidad. "Las muchas aguas no podrn apagar el amor, ni lo ahogarn los ros" (Cantares 8:7).

La iglesia en la localidad de Efeso lleg a crecer hasta alcanzar un alto grado de madurez espiritual y fidelidad al Seor. Pablo le dedic suficiente tiempo de su ministerio, ocupado principalmente en ensear en la escuela de la obra, y ms tarde, desde su prisin, le lleg a escribir una de sus ms profundas epstolas, en donde se ocupa de algunos misterios y revelaciones relacionadas con la persona de Cristo, y de la Iglesia como casa de Dios. Esa carta carece de reprensiones, no se necesitaron en su momento. Pablo se interes mucho por la obra del Seor entre los efesios, y durante su ltima visita por la regin, en vista de que no poda llegar hasta feso, desde Mileto mand llamar a los ancianos de la iglesia, y entre otras cosas les dijo: "28Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebao en que el Espritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Seor, la cual l gan por su propia sangre. 29Porque yo s que despus de mi partida entrarn en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarn al rebao. 30Y de vosotros mismos se levantarn hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras s a los discpulos" (Hech. 20:28-30). A finales del siglo primero, cuando el anciano apstol Juan escriba las visiones del Apocalipsis en Patmos, la iglesia de Efeso haba cado de su posicin original.

Es ilustrativo el caso de la iglesia en la localidad de Corinto. Tanto haba degradado la Iglesia en la prdida de su primer amor, que encontramos en Corinto una muestra muy diferente a la de su posicin original en Jerusaln. Hasta odos de Pablo lleg la noticia de la situacin de la iglesia de Corinto en Grecia, a tal punto que en el ao 55 d. C, desde Efeso les escribe la que se conoce como la primera epstola a los Corintios, en la cual el problema que aboca primero es el amago o intencin de divisin que se cerna sobre esa iglesia local. "10Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Seor Jesucristo, que hablis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. 11Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos mos, por los de Clo, que hay entre vosotros contiendas. 12Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo" (1 Co. 1:10-12). Estaba amenazada la unidad de la iglesia, y la causa era la falta de amor entre los hermanos. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo. En el verso siguiente Pablo les dice: "Acaso est dividido Cristo?". De acuerdo con el contexto de la carta, eso estaba ocurriendo all sencilla y llanamente por la carnalidad y falta de madurez de los hermanos, pero concretamente el mal se originaba por la falta de amor, como se los aclara en el captulo 13.

En tiempos en que Clemente de Roma les escribe su epstola a los Corintios, ya se haba protocolizado otra divisin en esa iglesia (CLEMENTE DE ROMA, Epstola a los Corintios XLVII:1-7). La Palabra de Dios no autoriza sino que condena enfticamente toda insinuacin siquiera de divisin en Su Iglesia, porque eso destruye la unidad de Su Cuerpo. No hay siquiera indicios en la Palabra de Dios de que los diferentes y legtimos equipos apostlicos del primer perodo de la Iglesia, o algunos de los apstoles a ttulo personal, pretendieran constituir "misiones" cismticas y denominaciones, que fuesen ejemplos de prototipos y patrones para legitimar las divisiones de los ltimos siglos. Aunque el Seor Jess le diera poca atencin a una organizacin permanente y a la institucin de un gobierno central, es innegable y bblica la realidad de la comunin apostlica y el amor fraternal de los santos desde los albores de la Iglesia. El ideal propuesto por el Seor para Su Iglesia en el Nuevo Testamento fue el de la unidad inclusiva.

A rengln seguido, el Seor conmina a la iglesia de Efeso a que recuerde de dnde cay, cul era el nivel que ocupaba al principio, que mire la causa por la cual se desliz, que mire todo lo que se haba perdido; trata de ayudarla a volver a esa posicin primigenia, pues ya empezaban a verse ciertas consecuencias negativas. El candelero tiene un depsito, y ese depsito estaba empezando a perderse. El libro de los Hechos de los Apstoles y las epstolas de Pablo y los apstoles dan testimonio del estado original de ese depsito dejado por el Seor para Su Iglesia. El Seor invita a la iglesia a que se arrepienta y a que haga las primeras obras, las obras en amor, pues todo lo que se hace sin amor no sirve de nada. La invita a que vuelva a serle fiel; se pueden hacer muchas cosas sin serle fiel al Seor, y sin tener en cuenta que Cristo es el Seor, el que debe ordenar las cosas conforme Su voluntad. Se pueden estar haciendo muchas cosas en la Iglesia sin que necesariamente est interviniendo el Seor. En caso de que la iglesia no se arrepintiese, el Seor procedera a quitar el candelero de Efeso. Esa iglesia sera disciplinada por el Seor, pues el candelero es la iglesia, y el Seor est en medio de los candeleros. Sin la presencia del Seor, del Espritu Santo, no puede haber luz en el candelero, y en esa forma no se puede hacer la obra de Dios ni dar el testimonio de Su presencia. Histricamente lo primero que empez a perderse en la Iglesia del Seor fue el primer amor. A menudo descuidamos el amor al Seor por amar Su obra, en lo cual hay el peligro de confundir los trminos, y en vez de tenerla por "Su obra", nos tienta el pensar que es "nuestra" obra, y empieza la carne a requerir alabanzas. Para qu quiere el Seor una gran obra pero sin amor? Si abandonamos el primer amor al Seor, es inevitable que sobrevengan las degradaciones. Sin amor no hay vida, y sin vida no hay luz. El Seor no quiere que Su novia no lo ame, ni que est muerta, caminando en tinieblas.

En la medida en que finalizaba el perodo apostlico, se iban sazonando en el panorama judo algunos hechos que cambiaran por mucho tiempo la historia del pueblo terrenal que Dios escogi para manifestarse y bendecir al mundo, trayendo consigo consecuencias que repercutiran tambin en la Iglesia. No mucho despus que la Tierra Santa sucumbiera bajo el dominio del Imperio Romano, en el ao 42 a.C., empez a surgir un fuerte resentimiento entre los judos en contra de Roma, en forma tal que una generacin despus de la crucifixin del Seor Jess, aquel odio madur tanto, que degener en una estruendosa sublevacin en el ao 66 d.C., que trajo como resultado la destruccin de ciudades y enormes matanzas por parte de las tropas romanas al mando del general Vespasiano, quien fue llamado a Roma para ocupar el trono imperial, dejando al frente del ejrcito en Palestina a su hijo el general Tito. Como las cosas empeoraban, despus de un prolongado sitio, finalmente, en el ao 70 d.C., ocurri la destruccin de Jerusaln y del templo judo, bajo el mando de Tito, cumplindose as lo dicho por el Seor: "Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedar aqu piedra sobre piedra, que no sea derribada" (Mat. 24:2). Esta profeca del Seor advirti a los hermanos, para que pudiesen salir a tiempo de la ciudad, antes que sucumbiera, y este hecho sirvi para que se rompiera toda relacin entre el judasmo y la Iglesia, pues en los primeros aos, en el Imperio Romano tenan a la Iglesia como una secta ms de la religin juda. La voluntad del Seor fue la de que se estableciera una clara diferenciacin entre Israel y Su Iglesia; que no se confundiera el tipo de la adoracin con la adoracin misma, ni la sombra de las cosas con la realidad misma. La nacin de los judos fue destruida, hasta el da 15 de mayo de 1948, fecha en que se produjo su restauracin como el moderno estado de Israel.

La intencin inicial del general Tito no era destruir la hermosa ciudad de Jerusaln, ni mucho menos al portentoso templo, pero la tozudez de los judos y sus escaramuzas desde las murallas, lo obligaron a tomar la decisin de atacar tan fieramente, que sobrevino lo peor. Relata el historiador judo Flavio Josefo, testigo presencial de este histrico evento, que Tito haba dado la orden de no destruir el templo, aun cuando hubiese sido tomada la ciudad, pero dentro de las tropas de asalto pudo ms el hambre de apoderarse de todo ese oro y riquezas del templo que, accidentalmente, fue provocado un voraz e incontrolable incendio que dio lugar a que todo ese oro se fundiera, introducindose entre los intersticios de las grandes piedras de las paredes del templo, lo que oblig a los vidos soldados a ir arrancando y derribando piedra tras piedra, a fin de sacar el codiciado oro que con el fuego se haba derretido. El templo de Jerusaln no ha sido reconstruido desde su destruccin en el ao 70 d. C. hasta el da de hoy, aunque proftica y eventualmente deber ser construido antes de la venida del Seor, en el mismo lugar que ocupa el templo musulmn llamado la Mesquita de Omar o Cpula de la Roca. Se dice que usando esas antiguas piedras del autntico templo jerosolimitano, con el tiempo los judos construyeron el famoso Muro de las Lamentaciones en el mismo recinto, y lo nico que actualmente se conserva de l, al que acuden los judos clamando por la venida del Mesas. Durante el sitio a Jerusaln por parte de los ejrcitos del Imperio Romano al mando del general Tito, pudo haber sucedido algo similar a lo ocurrido en el sitio de la ciudad santa por Nabucodonosor y su ejrcito babilnico, alrededor de seis siglos y medio atrs. En ambos casos los sitiadores no tenan en primera instancia el propsito de destruir la ciudad y el templo, pero los judos se resistan, pensando que por la presencia del templo en medio de la ciudad, Dios no permitira que los incircuncisos penetraran en ella y la destruyeran junto con el templo y saquearan todo. Tambin alimentaron la creencia de que Israel estaba destinado a conquistar y dominar al mundo entero, y que eso los haca inexpugnables. El templo de Jerusaln fue quitado; lo mismo ocurri con el candelero en feso. Los judos llegaron a amar ms su religin y sus intereses que a Dios; los creyentes primitivos se fueron degradando, perdiendo el testimonio del Seor. Si abandonamos nuestro primer amor, perdemos nuestro testimonio y el candelero es quitado.

Los nicolatas

"6Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolatas, las cuales yo tambin aborrezco".

El Seor vuelve a complacerse con la iglesia de Efeso y la alaba de nuevo, como dicindole que le agrada que aborrezca lo que l aborrece, las obras de los nicolatas. Quines son los nicolatas? El trmino nicolata, viene del griego "nikolos", de las races nikaos, gobernante, dirigente, gua, tambin tiene la connotacin de conquistar o vencer, y laite o laos (λαός), gente comn, secular, pueblo, laicado; de la cual se deriva la palabra laico, significando, pues, "los que vencen al pueblo", o los que ejercen autoridad sobre el pueblo, los que vencen a los laicos, personas que se tienen por superiores a los creyentes comunes; es ese afn de ejercer autoridad y dominio sobre el pueblo, formando as un tipo de hierarqua (Hierarqua es gobierno de la casta sacerdotal). De donde se deduce que aqu el Seor condena la an incipiente tendencia en la Iglesia, de crear un partido de personas ambiciosas que se erijan por encima de las dems, vidas de poder, y que a la postre habran de crear un sistema clerical divisorio y exclusivista, formando as dos grupos en la Iglesia: uno minoritario, elitista y encumbrado, llamado clero, y otro integrado por la gran masa de los santos, el laicado, gobernado y sometido por el primero, jerarqua que vemos tomar fuerza en los sistemas del catolicismo y el protestantismo, estorbando as la economa de Dios. Eso lo aborrece el Seor de la Iglesia. El Seor aborrece los ambiciosos de poder al estilo Ditrefes. Aun en el pueblo hebreo, Dios quiso que Su pueblo fuese todo un reino de sacerdotes (xodo 19:6), pero debido a la adoracin al becerro, perdieron ese privilegio, y fue escogida la tribu de Lev para que lo ejerciera (xodo 32; Deuteronomio 33:8-10). Respecto de los nicolatas, dice Matthew Henry:

"Es, pues, posible que se trate de una secta de "iniciados" (gnsticos), que pretendan establecer una divisin del pueblo de Dios en castas, lo cual haba de derivar, andando el tiempo, en el establecimiento de la casta sacerdotal dentro de la Iglesia oficial del Imperio; esto haba de comportar los ritos y ceremonias que abundan en todas las religiones mistricas, como puede verse an en la Iglesia Romana, y ms todava en la llamada Ortodoxia. Mezclando el ceremonialismo judo con la filosofa griega, tenemos ya una secta que combina el entusiasmo espiritual con el relajamiento moral; mucha fantasa religiosa mezclada con despreocupacin tica; orgullo y vanidad de mstica retrica y de carcter "superior" que, en realidad, introduca en la Iglesia el egosmo, la soberbia, el descuido del amor fraternal; en fin de cuentas, la misma ortodoxia estaba tambin en peligro. Cmo defenderse de tales enemigos? Nos lo dice claramente la palabra de Dios: "Mis ovejas oyen mi voz", dice el Seor (Juan 10:27). Y el propio Juan nos dice: "Vosotros tenis la uncin del Santo y conocis todas las cosas... Lo que habis odo desde el principio permanezca en vosotros... Os he escrito esto sobre los que os engaan" (1 Juan 2:20, 24, 26)".is la uncin del Santo y conocis todas las cosas... Lo que habis odo desde el principio permanezca en vosotros... Os he escrito esto sobre los que os engaan" (1 Juan 2:20, 24, 26)". (Matthew Henry. Comentario Bblico del Apocalipsis. CLIE. 1991. Pg.: 334).

La Iglesia de Jesucristo toda es sacerdotal, y la impuesta clase clerical mediadora perjudica el sacerdocio universal de los creyentes. El Seor no tolera que nadie se enseoree de Su Amada, la que l compr con Su sangre. El libro de los Hechos y las cartas de Pablo determinan el gobierno de la iglesia local en manos de un presbiterio o grupo de ancianos u obispos (pastores). No obstante, se advierte que en el perodo de Efeso slo se conoce ciertos esfuerzos personales, como el caso de Ditrefes (cfr. 3 Juan 9,10), de ejercer autoridad sobre los santos; pero hay indicios de que al final del primer siglo y concretamente en el segundo, alrededor del ao 125, tal vez en un intento de imitar el ceremonialismo judo, empez a darse la inclinacin de elevar a un obispo sobre sus compaeros ancianos, asunto este que paulatinamente condujo al clericalismo, en detrimento de la autntica dependencia del Seor y del sacerdocio de todos los santos. La institucionalizacin de la tribu de Lev y la familia sacerdotal de Aarn, no fue la intencin inicial de Dios en el pueblo hebreo, y en el Nuevo Testamento Dios vuelve a Su propsito original (cfr. 1 Pedro 2:5,9; Apocalipsis 1:6; 5:10). Hoy se fomenta el clericalismo en el sistema babilnico y sus ramas.

A comienzos del siglo segundo, Ignacio, obispo de la iglesia de Antioqua, registra el hecho que ya se estaba dando en algunos lugares con relacin a la errnea diferenciacin entre obispo y presbtero. Ignacio, en el curso de su viaje a Roma como prisionero, rumbo al martirio, escribi cartas a varias iglesias locales, casi todas en Asia Menor (Efeso, Magnesia, Tralia, Filadelfia, Roma, Esmirna, y a Policarpo), en las cuales encontramos la cita ms antigua sobre la distincin entre obispo y presbtero. All por primera vez aparece lo que se estaba dando de colocar jerrquicamente al obispo por encima de los presbteros y declarando que el obispo (lo nombraba en singular) era el representante de Dios el Padre, y que los presbteros son el sanedrn de Dios, la asamblea de los apstoles. (Favor leer la carta de Ignacio a los Esmirniotas en el excursus al final de este captulo). Con el tiempo esto degener en la nefasta divisin entre clero y laicos. Se fue introduciendo la jerarqua en la Iglesia. Se fue estableciendo y generalizando sutilmente esa "vanidosa" forma episcopal de gobierno, la cual lleg a ser dominante y universal. Es posible que hasta el final del perodo de Esmirna hayan persistido las dos modalidades, la del obispo de una sola iglesia local, y la del obispo que obraba como si tuviera el derecho de dirigirse con autoridad a las iglesias en otras localidades. Se dice que despus del ao 150 d. C., los concilios eran celebrados nicamente con esta clase particular de obispos, y lgicamente que las leyes eran dictadas slo por ellos. Muchos alegan un acervo de razones para que esto sucediera, pero ante las razones del Seor no hay justificacin alguna. Como cules razones esgrimen? Entre otras, como el crecimiento y extensin de la Iglesia, las persecuciones, hacerle frente al surgimiento de sectas, herejas y divisiones doctrinales. Pero debemos en justicia dejar constancia que durante los perodos de Efeso, Esmirna, y mucha parte de Prgamo, ningn obispo reclam para s autoridad de carcter universal sobre el resto de los obispos y de la Iglesia entera, como ms tarde lo hizo el obispo de Roma.

Conforme a la Palabra de Dios, un obispo (en griego episkopos, supervisor) no es de mayor jerarqua que un anciano. Tomemos nuevamente el ejemplo de Hechos 20, en el cual el apstol San Pablo llama ancianos a los dirigentes de la iglesia de la localidad de Efeso; y a esos mismos ancianos, en el verso 28 les llama obispos y tambin pastores, porque les dice: "Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebao en que el Espritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar (oficio de pastores) la iglesia del Seor, la cual l gan por su propia sangre". Los lderes de las iglesias locales son los ancianos, constituidos por los apstoles de la obra (Hechos 14:23; Tito 1:5), sin que ello signifique que ocupan jerrquicamente una posicin ms encumbrada. Los legtimos pastores son aquellos hermanos ms maduros espiritualmente de la iglesia local, quienes, por su madurez y visin ms amplia de Cristo, se constituyen en desinteresados y humildes servidores de sus hermanos. El Seor Jess fue enftico cuando afirm:

"25Sabis que los gobernantes de las naciones se enseorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26Mas entre vosotros no ser as, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros ser vuestro servidor, 27y el que quiera ser el primero entre vosotros ser vuestro siervo; 28como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos" (Mt. 20:25-28).

El anciano u obispo no debe enseorearse de la iglesia del Seor, sino supervisarla y vigilarla en el amor del Seor. La iglesia apostlica se distingua porque en cada iglesia local no haba uno sino varios obispos (episkopoi) o presbteros (presbuteroi), que eran los mismos ancianos o pastores, pues se trataba de ttulos que se daban a los mismos oficiales, como lo atestigua la Biblia en Hechos 20:17,18; Tito 1:5,7; 1 Timoteo 5:17; 1 Pedro 5:1; Filipenses 1:1; la primera de Clemente a los Corintios, captulos 42, 44 y 57. Tambin Jernimo, Agustn de Hipona, el papa Urbano II (1091) y Pedro Lombardo admitieron que en su origen obispos y presbteros eran sinnimos, pero con el tiempo fue el hombre cambiando las cosas de Dios, y el concilio de Trento (1545-1563) se encarg de que esta verdad fuese convertida en una hereja. Ha habido una interpretacin errnea en cuanto a algunos versos de Hebreos 13. En el 7 dice: "Acordaos de vuestros pastores, (*5) que os hablaron la palabra de Dios...". En el 17 dice: "Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta...". En el 24 dice: "Saludad a todos vuestros pastores...". En primer lugar se observa que siempre se habla en plural al referirse a pastores; como cuando Pablo escribe a la iglesia de la localidad macednica de Filipos, y en el saludo les dice: "Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jess que estn en Filipos, con los obispos y diconos". Esto es saludable porque evita asimismo que un solo individuo se enseoree de la iglesia, como se ve actualmente en ciertas congregaciones. En segundo lugar, volviendo a Hebreos, esa obediencia de los santos a sus pastores de ninguna manera debe ser ciega, sino que debe tratarse de una sujecin a la luz de los postulados del evangelio; una obediencia en la comunin espiritual, en la cual tome parte activa el Espritu Santo; una obediencia iluminada y guiada inteligentemente por el Espritu del Seor, en el conocimiento del amor de Cristo, lo cual se hace corporativamente. Cualquier sujecin forzosa y jerarquizada en la Iglesia, es abominable al Seor.

(*5) En Hebreos 13:7,17 y 24, el original griego para la palabra pastores usa hegoumnon, que significa "guas" o "dirigentes". Por la frase que sigue en el verso 7 se deduce que la expresin no puede limitarse slo a los pastores (los que gobiernan), sino tambin a los maestros, los que ensean.

El clericalismo de los sistemas religiosos cristianos es una mezcla de elementos del judasmo con algunos rasgos de la organizacin sacerdotal de la religin babilnica, con sus distintas variantes culturales. No hay que desconocer que Babilonia es la cuna de la religin satnica, y todo lo que proviene de Satans va enrumbado a desvirtuar los principios del Seor para Su Iglesia. En la religin babilnica, con sus variantes egipcia, griega, romana, etctera, haba una casta sacerdotal dominante. En el judasmo hubo una organizacin sacerdotal temporal, que fue cambiada por un sacerdocio eterno, que incluye a la Iglesia. En la legtima Iglesia del Seor no existe el clericalismo, pues todos somos sacerdotes. El apstol Pedro lo manifiesta con suma claridad en 1 Pedro 2:5, as:

"...vosotros tambin, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo".

Otros textos que corroboran y confirman esta afirmacin los podemos tomar en Apocalipsis 1:6 y 5:10:

"...y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a l sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amn".

"...y nos ha hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra".

No hay lugar a duda alguna de que no es la voluntad del Seor que en Su Iglesia haya posiciones y rangos clericales, ni mucho menos que los hombres se enseoreen de algo tan importante para el Padre, como es la Iglesia, la Esposa que El se propuso conseguirle a Su Hijo. La autoridad en la Iglesia es el Espritu Santo. Cuando el anciano de la iglesia se arroga esa autoridad emanada de su cargo, acarrea consecuencias desastrosas en la grey del Seor. Se ha confundido el ministerio, trabajo o servicio de pastor con un cargo revestido de una autoridad mal interpretada y peor aplicada, debido a que se ha reemplazado la norma bblica por la interpretacin humana (cfr. Colosenses 2:20-22).

En las iglesias locales, los ancianos presiden, pastorean, ensean, guan, pero no gobiernan con seoro, pues esa clase de gobierno conlleva cierta cuota de poder, y el poder quiere controlarlo todo, convirtindose en abuso del poder, tratando con dureza a las ovejas. Hay que tener en cuenta que todo poder tiende a personalizarse y a enseorearse. Es un principio claro del Seor que en Su Cuerpo no haya distincin entre clrigos y laicos. En la poca en que se reuni el concilio de Jerusaln, alrededor del ao 50 d. C., en la Iglesia no haba distincin an entre ministros y laicos. All dice que "se reunieron los apstoles y los ancianos para conocer este asunto" (Hechos 15:6). Dice el apstol San Pedro en su primera epstola 5:1-3:

"1Ruego a los ancianos que estn entre vosotros, yo anciano tambin con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy tambin participante de la gloria que ser revelada: 2Apacentad la grey de Dios que est entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con nimo pronto; 3no como teniendo seoro sobre los que estn a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey".

Esto lo escribe, bajo la inspiracin del Espritu Santo, el hombre que el catolicismo romano proclama como el primer papa; sistema jerarquizado, clerical y enseoreador por excelencia. Mas lastimosamente no slo ese sistema adolece de esos encumbramientos, sino los diferentes sistemas religiosos dentro de la cristiandad, que se han desmembrado del sistema madre, heredando, como es de suponer, muchas de sus formas externas, incluyendo metodologas, liturgias, clericalismos y sistemas eclesiolgicos extra bblicos. Aunque los primeros pasos firmes se dieron en el siglo segundo, perodo de Esmirna, sin embargo, la carta a la iglesia de Efeso nos indica que ya se levantaban hombres interesados en que se empezara a perder la igualdad entre los hermanos, y se empezara a deteriorar el sacerdocio de todos los santos. La Iglesia del Seor comenz cuando exista la esclavitud institucional aun entre los santos; pero tanto el esclavo como el amo eran iguales en la iglesia y delante del Seor. Eventualmente poda darse en cualquiera de las iglesias locales que el esclavo fuese obispo mientras que el amo no. Si observas detenidamente los sistemas religiosos cristianos de hoy, vers que en el catolicismo romano persiste el sacerdocio, en las iglesias nacionales y denominaciones institucionalizadas existe el sistema clerical y en las iglesias congregacionales e independientes, el sistema pastoral.

Odos sordos

"7El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias. Al que venciere, le dar a comer del rbol de la vida, el cual est en medio del paraso de Dios".

Hay un adagio popular que dice: "No hay peor sordo que el que el que no quiere or", y algo de eso encierra el contexto de la vez que el Seor enseaba usando la parbola del sembrador, y al final de la exposicin de la misma, dice: "9El que tiene odos para or, oiga". Cuando Sus discpulos le pidieron alguna explicacin tanto de la parbola como del por qu le hablaba por parbolas a la multitud, una de las razones que les responde el Seor es "13...porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. 14De manera que se cumple en ellos la profeca de Isaas, que dijo: De odo oiris, y no entenderis; y viendo veris, y no percibiris, 15porque el corazn de este pueblo se ha engrosado, y con los odos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los odos, y con el corazn entiendan, y se conviertan, y yo los sane" (Mt. 13:9, 13-15).

La frase: "El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias", es una constante que aparece en todas y cada una de las siete cartas que estamos desglosando. Por qu se repite esta frase y aparece la palabra iglesias en plural? Porque estas siete cartas de Apocalipsis no necesariamente estn dirigidas slo a las iglesias histricas en las localidades de Efeso, Esmirna, Prgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea, sino tambin a todas las iglesias que estn viviendo la misma situacin y caractersticas que aparecen en cada una de estas iglesias de Asia Menor, a travs del tiempo, como tambin es una profeca que nos dice que esas mismas condiciones histricas y en un lugar geogrfico, prevalecieron en determinada poca de toda la Iglesia. Pero acontece que a travs de la historia s se han tenido odos para or, pero no se ha odo la voz del Seor, y la Iglesia empez a perder paulatinamente esos principios de vida corporativa provistos y revelados por el Seor en Su incorporacin a la Iglesia. En este mismo orden de ideas, parece ser que se ha sembrado la semilla en terreno rocoso. El Seor le habla a las iglesias, no a denominaciones, sectas, religiones o grupos particulares. Si el cristiano no lo toma bajo esta perspectiva, corre el riesgo de no or ni entender lo que habla el Espritu. Si tienes capacidad para or, podrs ver muchas cosas espirituales. Primero hay que or la voz de Dios, y luego se tiene la visin de Dios. El Espritu no habla a una iglesia nica en particular ni a las que no lo son. El Espritu habla a Su verdadero candelero en cada localidad. En el candelero se oye la voz del Seor, y por eso se puede ver lo que Dios est haciendo en Su Iglesia conforme Su economa. La casa de Dios tiene su propia economa; y la economa de Dios tiene que ver con la administracin de Su casa, y es necesario que esa administracin produzca el efecto que Dios desea, conforme Sus propsitos eternos. En griego, la palabra oikonoma se compone de oiko, que significa casa, hogar, y nomia, norma o ley; la ley de la casa o norma del hogar. Debemos obedecer esas normas de la casa de Dios. Hay muchas congregaciones denominacionales que errneamente a s mismas se llaman iglesia local, y eso se debe a que no han tenido odos ungidos para or lo que est hablando el Seor en Su Palabra.

De acuerdo con lo anterior cabe preguntar, qu dice aqu el Espritu Santo, que el Seor invita a las iglesias a or? El Seor dej un depsito y los hombres empezaron a olvidarse de ese depsito y a alejarse de la voluntad del Seor para su Iglesia. El depsito es todo el conjunto doctrinal revelado, as como las promesas, las esperanzas y los privilegios que comporta la condicin cristiana. El depsito encierra la vida, el dogma y vivencia del andar de la Iglesia. Dice en 2 Timoteo 1:12-14: "12Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergenzo, porque yo s a quin he credo, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depsito para aquel da. 13Retn la forma de las sanas palabras que de m oste, en la fe y amor que es en Cristo Jess. 14Guarda el buen depsito por el Espritu Santo que mora en nosotros". Y en Judas 3, se habla de "que contendis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos", significando el conjunto de creencias o enseanzas consideradas bsicas para el cristiano.

El Seor quiere que trabajemos con l para la recuperacin de la unidad del candelero en cada localidad. El Seor dice que constantemente est observando la obra de las iglesias; que est atento a si hay autenticidad en lo que nos anima a servirle, si lo hacemos con amor, con ese bendito y gran amor con que l obra en nosotros y nos da todo, pues cuando el motor o fuerza que nos mueve a servirle al Seor, es el amor hacia l y no a nosotros mismos, la gloria de El y no la nuestra, Sus intereses y no los nuestros, exaltarlo a El y no a nosotros mismos, esa es la obra que le agrada. Tambin dice que tiene en cuenta nuestro sufrimiento y nuestra paciencia ante las adversidades, y que eso no significa que nos abandona a nuestra suerte. El Seor tiene palabras aprobatorias sobre el sufrimiento en la Iglesia; pero el cristianismo contemporneo desprecia el sufrimiento, lo rehuye, y en cambio proclama y se ocupa de la prosperidad en esta tierra, el poder coyuntural. Pablo le escribe a Timoteo: "3T, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. 12Si sufrimos, tambin reinaremos con l" (2 Ti. 2:3,12). Asimismo se advierte que el Seor de un solo plumazo descarta la moderna teologa de la prosperidad, cuando dice a sus discpulos: "24Si alguno quiere venir en pos de m, niguese a s mismo, y tome su cruz, y sgame. 25Porque todo el que quiera salvar su vida, la perder; y todo el que pierda su vida por causa de m, la hallar. 26Porque qu aprovechar el hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? O qu recompensa dar el hombre por su alma?" (Mt. 16:24-26). Tambin el Seor nos abre los ojos ante los falsos obreros; que volvamos al primer amor de donde nos deslizamos.

La Iglesia como Cuerpo del Seor no tiene arraigo ni intereses terrenales, sino espirituales y celestiales, pero en el curso de la historia los papeles se fueron cambiando y la escala de valores se modific de tal manera, que las personas perdieron el odo espiritual, y empezaron a no entender el lenguaje de Dios. Lleg el momento en que se olvidaron las verdades bblicas y se reemplazaron por las tradiciones, los estatutos y reglamentos de los hombres, invalidando la Palabra de Dios. En la iglesia primitiva empez la oruga a comerse la via del Seor, pero en el curso de los siguientes perodos de la Iglesia, "lo que qued de la oruga, comi el saltn, y lo que qued del saltn, comi el revoltn; y la langosta comi lo que del revoltn haba quedado" (Joel 1:4).

Recompensa para los vencedores

Otra frase constante en las siete cartas es: "Al que venciere". El Espritu habla a las iglesias, o sea, a la Iglesia como un todo, pero la Iglesia no oye y falla, se va deslizando, desmejorando. Entonces el Seor se dirige a las personas individualmente para que se esfuercen y venzan, sean victoriosas, y, conforme a la historia de la Iglesia, en todos los tiempos ha habido personas victoriosas; en todas las pocas se han registrado personas vencidas, pero tambin vencedores, y para todos ellos hay galardn. Analice la parbola de las diez vrgenes. Es necesario vencer la respectiva situacin degradada, y en el caso de Efeso se refiere a recobrar el primer amor hacia el Seor y rechazar la enseanza y la jerarqua de los que se quieren enseorear de la obra del Seor.

Tambin en todas las cartas hay una recompensa diferente para los victoriosos. La recompensa a los que venzan en la carta a la iglesia en Efeso es, dice el Seor: "le dar a comer del rbol de la vida, el cual est en medio del paraso de Dios". El paraso de Dios es la Nueva Jerusaln venidera, distinto del paraso que aparece en Lucas 16:23-26 y 23:46, donde aguardan la resurreccin los santos que han gustado la muerte. El rbol de la vida es Cristo mismo, es la vid que nos alimenta. "Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador" (Juan 15:1). Es una enredadera que est a uno y otro lado del ro de agua de vida en medio de la calle de la Nueva Jerusaln, la ciudad esposa del Cordero, en la cual culminar la Iglesia dentro de la economa de Dios (cfr. Apocalipsis 22:1-2). Hay varios tipos de Cristo como alimento, como el man, el producto de la buena tierra de Canan y sobre todo el rbol de la vida, que se remonta al Gnesis. El comer del rbol de la vida era el propsito original de Dios, y ahora lo restaura con Su redencin.

La Iglesia deja de alimentarse de Cristo, por recibir otros alimentos suministrados por la religin a travs de las doctrinas de Balaam, de los nicolatas, de Jezabel y de las profundidades de Satans. Pero la Iglesia debe volver al banquete ofrecido por el Seor, porque el camino al rbol de la vida fue abierto de nuevo, un camino nuevo y vivo en Cristo (Hebreos 10:19-20). Es necesario abandonar la religin y alimentarnos de nuevo de Cristo, disfrutarle, volviendo a l con el primer amor. El Seor es nuestro pan de vida (Juan 6:35, 57). No es lo mismo alimentarse de enseanzas doctrinales que de Cristo como nuestro pan de vida. Siempre han circulado falsas doctrinas que han trado perturbacin al pueblo de Dios. Esta promesa es un incentivo para estimular a los hijos de Dios para que no se dejen engaar con doctrinas perturbadoras y en cambio disfruten al Seor, y se har efectiva como galardn en el reino milenial; pero todo vencedor puede empezar a disfrutarlo desde ahora, porque la vida de la Iglesia hoy es un gozo anticipado de la Nueva Jerusaln. El vencedor que se alimente de Cristo hoy, tiene ya asegurado que lo comer como rbol de la vida en la Nueva Jerusaln. Los galardones son muy diferentes a la salvacin. Los galardones son premios para los vencedores para recibirlos en el reino milenial, y la salvacin es un regalo de Dios para sus escogidos desde antes de la fundacin del mundo, y un regalo ni se gana, ni se merece, ni se pierde.

La continuidad apostlica

Cmo discurri el enlace y continuidad apostlica del perodo de Efeso con el de Esmirna? Hay consenso en que el perodo de Efeso, o primer gran perodo de la Iglesia, finaliz con la muerte del apstol Juan el evangelista, alrededor del ao 100 d. C. Se sabe por Policarpo, el gran obispo de Esmirna, que Juan se estableci en Efeso hacia el ao 60 d. C. y desde all supervis y salvaguard las iglesias de Asia Menor. Se indica asimismo que en los ltimos aos del emperador Domiciano, alrededor del 86 d. C., fue deportado a la isla de Patmos, frente a la costa occidental del Asia Menor, por causa de su testimonio firme en el Seor Jesucristo, pero volvi a Efeso de nuevo en tiempos del emperador Nerva, donde muri. De esto lo sabemos por Papas y Eusebio de Cesarea.

En el curso del perodo de Efeso fue escrito todo el Nuevo Testamento, cuyo ltimo libro, como se sabe, es el Apocalipsis de Juan, el discpulo amado, el ltimo en morirse de todos los apstoles del crculo del Seor. Pero esa lnea, tradicin y enseanza apostlica no se perdi con la muerte del apstol Juan, pues discpulos y compaeros de l continuaron; hombres de Dios de la talla de Policarpo (69-156), obispo de Esmirna, haban sido enseados por los apstoles, en especial Juan. Policarpo fue quemado vivo en tiempos del emperador Antonino Po.

Policarpo a su vez seguramente influy en la formacin de Ireneo (130-195), otro nativo de Esmirna, y que ms tarde form parte de un grupo de evangelistas enviados desde Esmirna como misioneros a las Galias (hoy Francia), y lleg a ser obispo de Lyon. Se le debe mucho a Ireneo haber combatido los errores y herejas, en especial al gnosticismo. En una visita a Roma, escribi un extenso tratado "Contra herejas", afirmando que los apstoles haban transmitido fielmente lo que haban recibido del Seor Jess, sin mezclar ese depsito con ideas extraas.

Discpulo de Juan y compaero de Policarpo fue asimismo Ignacio (31 - 107), obispo que fue de la iglesia de la localidad de Antioqua, y martirizado bajo la persecucin del emperador Trajano.

Otro discpulo del apstol Juan fue Papas (60 - 130), quien lleg a ser obispo de Hierpolis, en Frigia (hoy regin de Turqua). Por Eusebio conocemos un testimonio de Ireneo en el que afirma que Papas fue oyente o discpulo de Juan, y compaero de Policarpo. De Papas se dice que escribi cinco libros, "Explicacin de sentencias del Seor", la primera obra de exgesis del Nuevo Testamento, desafortunadamente perdidos, excepto los fragmentos conservados en la "Historia eclesistica" de Eusebio de Cesarea. Pero hay quienes afirman que Eusebio se abstuvo de conservar ms de los escritos de Papas por no compartir sus ideas milenaristas, como tambin sobre la cada de los ngeles y la explicacin de los primeros captulos del Gnesis, que constituye una exgesis acerca de la simbologa de Cristo y la Iglesia. Por Papas se conoce la autenticidad de los autores de los evangelios de Mateo, Marcos, Juan, las cartas de Juan y el Apocalipsis. Padeci el martirio en Prgamo.

Es importante mencionar tambin a Clemente, quien fue obispo de Roma en los aos 90-100, y es autor de una carta a los corintios, la cual es considerada por muchos como uno de los documentos ms valiosos y ms antiguos despus del Nuevo Testamento, la cual, antes de que se formase el canon definitivo de la Biblia, fue considerada como inspirada por algunas iglesias primitivas. El nombre de Clemente aparece en "El Pastor" de Hermas, y se supone que se identifica con el Clemente que Pablo menciona en Filipenses 4:3, un colaborador ntimo del equipo de obreros del gran apstol. Adems de la carta mencionada, a Clemente falsamente se le atribuye la autora de otros libros apcrifos como "Segunda epstola a los Corintios", dos "Cartas a las Vrgenes", "Homilas Pseudoclementinas" y "Relatos".

A fin de que el lector se vaya familiarizando ms con algunos detalles de estas siete iglesias de Apocalipsis, anotamos que al perodo de la Iglesia correspondiente a Efeso, lo mismo que a Esmirna y Prgamo, o sea, los tres primeros, el Seor no les menciona su venida; por lo tanto se les considera como perodos que caducaron sin que registraran continuidad y existencia histrica perdurable hasta la segunda venida del Seor. No ocurre as con los cuatro restantes, como lo veremos ms adelante, a los cuales el Seor s les revela Su venida. Esto significa que cuando ocurra eventualmente la segunda venida del Seor, no encontrar santos en la situacin de Efeso, ni de Esmirna, ni de Prgamo. Ntese que la llamada que el Seor hace al final a todas las iglesias ("el que tiene odos...") y la promesa a los vencedores ("al que venciere...") se invierten en las cuatro ltimas cartas (Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea). Esmirna y Filadelfia son las nicas que no reciben reproche alguno; en cambio, Laodicea es la nica que no recibe ninguna alabanza. feso y Laodicea se hallan en grave peligro; Esmirna y Filadelfia, en excelente situacin; Prgamo, Tiatira y Sardis, atraviesan por un estado espiritual mediocre.

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