1. feso (1a. parte)

Por Arcadio Sierra Daz - 23 de Abril, 2007, 19:17, Categora: General

Captulo I

F E S O

SINOPSIS DE FESO

Panormica sobre el fundamento de la Iglesia

La encarnacin del Verbo de Dios - Su ministerio terrenal con Sus discpulos - Su pasin, muerte, resurreccin, ascensin y venida del Espritu Santo en Pentecosts.

La Iglesia primitiva

Los siete candeleros de oro de finales del primer siglo - El Cuerpo de Cristo unido en su expresin local: una sola asamblea en cada ciudad - La apariencia del reino de los cielos.

Fundamentos legtimos y fraudulentos

Los apstoles: los verdaderos y los falsos - Primeras herejas: Ebionismo, docetismo, gnosticismo - Las primeras persecuciones.

El comienzo del desliz

Decae el primer amor - Los gapes se contaminan - Aparicin de las obras de los nicolatas - Races del clericalismo.

Los vencedores de feso

Primera recompensa: comer del rbol de la vida.

LA CARTA A EFESO

"1Escribe al ngel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: 2Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. 4Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 5Recuerda, por tanto, de dnde has cado, y arrepintete, y has las primeras obras; pues si no, vendr pronto a ti, y quitar tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. 6Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolatas, las cuales yo tambin aborrezco. 7El que tiene odo, oiga lo que el Espritu dice a las iglesias. Al que venciere, le dar a comer del rbol de la vida, el cual est en medio del paraso de Dios" (Apo. 2:1-7). (*1)

(*1) El Apocalipsis fue escrito en tiempos del emperador Domiciano, alrededor del ao 95 d.C.

Panormica sobre el fundamento de la Iglesia

La antigua ciudad jnica de Efeso estaba situada en la costa oriental del mar Egeo, y lleg a ser la prspera capital de la provincia romana de Asia Menor, en los tiempos en que el Seor quiso que fuese marco privilegiado de la obra misionera del equipo apostlico de San Pablo. En esta bella ciudad haba un famoso puerto, pues se trataba de un centro comercial de la regin. All se encontraba una de las siete maravillas del mundo antiguo, el Artemisin, o templo de la plurimamaria Artemisa, la gran diosa de la fecundidad de Asia Menor, muy estimada por los efesios, de acuerdo con el contexto de Hechos 19:23-41. Por eso era llamada esta ciudad "Guardiana del Templo". La cultura de esta importante ciudad antigua era la herencia indiscutible del mundo grecorromano de la poca. Cada uno de los nombres griegos de estas localidades refleja la condicin espiritual de la respectiva iglesia. Se dice que el significado de Efeso es "deseo ardiente, deseable", lo que tiene que ver con que al final del perodo primitivo la Iglesia an era deseable para el Seor; tambin significa "soltar", as como "aflojado" o "descansado", aspecto que tiene mucho que ver con esa caracterstica de haber dejado, la iglesia del Seor en la localidad de Efeso, su primer amor. En el matrimonio suele ocurrir eso. Nos interesa mucho ese vivo retrato que nos hace Juan de las condiciones reales e histricas del candelero en la localidad de Efeso, porque all vemos tipificadas las peculiaridades del final del primer perodo proftico, de los siete que caracterizan a la Iglesia de Jesucristo, en los eventos comprendidos entre la gloriosa resurreccin del Seor y Su segundo advenimiento. Pero ms que el aspecto local de la iglesia como casa de Dios, en esta perspectiva histrico-proftica nos interesa enfocar las prefiguraciones de las distintas etapas del vital desarrollo del Cuerpo de Cristo a su paso por los siglos en los anales de nuestra era, includos su nacimiento, sus sufrimientos, su cautiverio, y los pasos que ha venido dando el Seor para la restauracin total de la expresin de la unidad de Su Cuerpo. A menudo vemos en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, que hechos reales e histricos alegorizan y tipifican situaciones, hechos, condiciones y sentidos ms profundos y espirituales, en el marco de los propsitos eternos de Dios.

En qu radica la importancia de estudiar la Iglesia del Seor en su etapa primitiva? Qu inters puede tener para nosotros conocer la "gnesis" de la Iglesia despus de veinte siglos? Mucho y en gran manera, porque por medio de ese conocimiento podemos comprender mejor la perfecta voluntad de Dios para con Su Iglesia; la naturaleza de la Iglesia, su autntica y original estructura, caractersticas, gobierno, metodologa, condiciones muy diferentes de las actuales, pues con el correr del tiempo el hombre determin olvidarse, apartarse, alejarse de las normas, directrices y ejemplos establecidos por Dios en Su Palabra, muchas veces desconocindolos, ignorndolos o tergiversndolos; como si el libro de los Hechos hubiese perdido vigencia. La iglesia primitiva, conforme se desenvuelve en el libro de los Hechos, es el patrn o modelo de Dios para Su Iglesia, vlido para todos los tiempos. Es una falacia pensar que las normas de la Iglesia de Jesucristo deban cambiar y ajustarse a determinados cambios cronolgicos, y que hoy haya que estudiar y poner en prctica nuevas estrategias introducidas por el ingenio humano, como si el modelo autntico y original de Cristo para Su Iglesia ya fuese anacrnico para los tiempos que vivimos. Toda vez que el Seor nos da la oportunidad de conocer mejor la verdadera y normal Iglesia de Cristo, podemos apreciar en su justa medida la forma en que los hombres se alejaron de ella.

El primer perodo proftico de la Iglesia del Seor, con sus subperodos apostlico y postapostlico, comienza cuando el Seor da sus ltimas instrucciones en el Monte de los Olivos despus de Su resurreccin, y asciende al Padre a fin de enviar el Consolador que haba prometido, perodo que culmina al finalizar el primer siglo de la era cristiana, en los tiempos en que el anciano apstol Juan finalizara su escritura del libro de Apocalipsis en la isla de Patmos. Una vez acontecida la venida del Espritu Santo sobre la Iglesia en el da de Pentecosts, se cumplen las palabras del Seor de que estara siempre con la Iglesia, guindola, ensendola, transformndola, llenndola de poder y sabidura, y es as como aquellos humildes pescadores fueron guiados por Dios desde Jerusaln a transtornar el mundo entero. Dios, desde toda la eternidad, desde antes de que el mundo fuese, tiene Sus propsitos con la creacin, con la tierra en particular, y especialsimamente con el hombre, y esos propsitos los tiene en Su Hijo Unignito. La Palabra de Dios dice que Dios nos escogi en Cristo desde antes de la fundacin del mundo, para que fusemos santos y sin mancha delante de l, para que se cumplieran en nosotros esos propsitos, para lo cual fuimos predestinados. Cules propsitos? El Padre hizo la creacin para Su Hijo y se propuso reunir todas las cosas en Cristo, y nosotros hemos sido predestinados para que fusemos hechos conformes a la imagen de Cristo. Todos los escogidos estamos llamados a conformar la Iglesia, la cual es tambin el Cuerpo de Cristo, y l es la Cabeza. La Iglesia de Jesucristo es asimismo el verdadero templo de Dios, y para eso fue creado el hombre, para que conozca a Dios, lo represente; para que Dios se incorpore en el hombre por Su Espritu y, como Iglesia, el hombre lo exprese.

Tambin el hombre fue creado por Dios con miras a prepararle una esposa para Su Hijo, la cual ser levantada sin mancha ni arruga (cnfer Efesios captulos 1,3,4,5; Romanos 8:29,30), o sea, gloriosa y limpia de todo contagio del hombre viejo. Por medio de la obra de Su Amado Hijo, Dios quiso dispensarse al hombre; ha sido Su deseo y propsito entregarse a S mismo al hombre corporativo, para ser contenido primero por el hombre, ese ser tripartito, creado por Dios dotado de espritu, alma y cuerpo, y luego ser expresado corporativamente por la Iglesia. La Iglesia estaba en el plan de Dios antes de que creara al hombre. El Hijo, llegado el tiempo determinado por el Padre, vino a esta tierra y se encarn por obra del Espritu Santo en Mara, una humilde virgen hebrea de la familia de David, y para ello por su propia voluntad tom forma de siervo, vacindose, despojndose, desnudndose de todas Sus prerrogativas como Dios; lo que se llama en griego la kenosis; asumiendo as las limitaciones inherentes a la humanidad, como verdadero hombre. Con ese anonadamiento, Cristo se someti a una condicin de inferioridad. Y as vivi y creci, en obediencia al Padre, en Nazaret de Galilea, cuando el Csar Tiberio Augusto reinaba sobre todos los dominios del Imperio Romano, aquella cuarta bestia sanguinaria y terrible, espantosa en gran manera, que le haba sido revelada a Daniel por Yahveh en visiones en tiempos del cautiverio babilnico (cfr. Daniel 7:7,19-23).

Llegado el momento, a la edad de treinta aos fue bautizado en el Jordn; luego llam a sus discpulos, de entre los cuales escogi a doce, a los que tambin llam apstoles. Pero lo curioso es que para esa escogencia no necesariamente tuvo en cuenta a la clase sacerdotal de su nacin; no consult el asunto con el sumo sacerdote, sino con Su Padre; no escogi sus inmediatos colaboradores de entre la tribu de Lev y la familia de Aarn, sino que se fue a la orilla del mar de Galilea y llam primero a cuatro pescadores de profesin, a Simn a quien llam Pedro y a su hermano Andrs, hijos de Jons, en Betsaida, Galilea; a Juan y a Jacobo (llamado el Mayor), hijos de Zebedeo y Salom, naturales tambin de Betsaida, a quienes encontr remendando las redes, y les dijo que desde ese momento seran pescadores de hombres, y quienes ms tarde recibieron de Jess el nombre de "hijos del trueno". Despus llam a Felipe, natural de Betsaida; a Bartolom, tambin llamado Natanael; en Capernaum invit a seguirle asimismo a Mateo, llamado tambin Lev, un recaudador de impuestos en Judea por cuenta de los romanos; a Toms el Ddimo, quien ms tarde dud del acontecimiento de la resurreccin del Seor hasta que lo vio y toc Sus llagas; a Jacobo (llamado el Menor) hijo de Cleofas y Mara (prima de la madre de Jess); a Judas llamado Tadeo; a Simn llamado Zelote o Cananeo, y a Judas Iscariote, hijo de Simn, natural de Kariot, quien era el administrador de los fondos del grupo del Seor y el cual ms tarde lleg a traicionarle. Con la compaa ntima de ese reducido grupo, y seguido muchas veces por otros discpulos y una gran multitud, Jess predic las buenas nuevas del evangelio del reino de Dios, para luego de tres aos y medio ser juzgado por las autoridades polticas y religiosas tanto de su nacin como de la potencia dominante, en Jerusaln y ser crucificado en el monte Calvario o de la Calavera, en las afueras de la ciudad, en donde derram Su sangre y ofrend Su vida por la Iglesia.

Al tercer da resucit, siendo el primer da de la semana se levant de la tumba, y despus de transcurrir cuarenta das, ascendi a los cielos, al trono del Padre y envi al Espritu Santo, el Paracleto, como lo haba prometido, hecho ocurrido en el da de la fiesta de los judos llamada de Pentecosts o quincuagsima y que en el tiempo del Antiguo Testamento era conocida como la fiesta de las semanas o de la siega de los frutos de la tierra, de modo que el Consolador descendi con poder sobre la Iglesia apostlica cincuenta das despus de la resurreccin del Seor, y esos 120 hermanos que estaban reunidos representaban las primicias de la siega de Cristo, a los cuales El les entregaba las primicias del Espritu, arras de nuestra herencia celestial. Ese da de Pentecosts ocurri a fines de la primavera del ao 30 d.C., en el cual el Espritu Santo vino a darle a la Iglesia la vida misma de Cristo. En ese primer Pentecosts de la Iglesia empez el pueblo de Dios a recoger una gran cosecha, y esa labor an no ha terminado, pues ese glorioso Pentecosts que haba sido preparado y prometido, tambin se ha prolongado, porque el Espritu Santo siempre ha estado habitando en la Iglesia, comenzando por los apstoles del Seor Jess, hasta el ms humilde siervo de Cristo que habite en esta tierra en estos das.

Una Iglesia unida

As como el Gnesis es el libro de los principios, donde se siembran las semillas de la revelacin divina, Apocalipsis es el libro de la consumacin de todas las cosas; un libro proftico por antonomasia en donde el Seor descorre el velo de los acontecimientos finales, pues precisamente el trmino apocalipsis significa quitar el velo, revelacin, la revelacin de Jesucristo, verdadero autor y objeto de este maravilloso libro. Sus primeros tres captulos se destacan y se diferencian debido a que tratan acerca de las siete cartas que el Seor ordena a Juan que escriba a sendas iglesias histricas de igual nmero de localidades en Asia Menor. La primera es dirigida a Efeso:

"Escribe al ngel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto:" (Ap. 2:1).

Aunque la carta est dirigida al ngel de la iglesia de la localidad de Efeso, sin embargo, es tambin para la iglesia, para todos y cada uno de los creyentes del Seor, y adems para cada iglesia constituida en las diferentes ciudades y aldeas de mucha parte del mundo grecorromano. En ese tiempo el cuerpo del Seor era expresado en una perfecta unidad y comunin espiritual en cada localidad donde hubiere redimidos por la preciosa sangre del Seor. Los santos no se haban dividido en sectas separatistas frutos de la carnalidad. Eso sucedi en siglos posteriores, y es lo que el Seor est corrigiendo en la poca presente. No importa que los hombres se opongan a este trabajo de restauracin del Seor. El edificio debe ser construido conforme el modelo de Dios. Quin es el ngel de la iglesia local? No hay entre los exgetas un acuerdo sobre el particular. Dice John Nelson Darby: "El ngel es el representante mstico de alguien que no est presente en la escena. As pues, esta palabra siempre es empleada aun en los casos cuando no se trata, de una manera positiva, de un mensajero celeste o terrestre. Lo vemos en las expresiones "el ngel de Jehov", "sus ngeles" (hablando de los nios), "el ngel de Pedro" (John Nelson Darby. Estudio sobre el Libro de Apocalipsis. La Bonne Semence, 1988. Pg. 31).

Este mismo punto de vista lo vemos en la siguiente exposicin de F. F. Bruce:

"Los ngeles de las iglesias deben entenderse a la luz de la angelologa del Apocalipsis -no como mensajeros humanos o ministros de las iglesias, sino como celestial contraparte o personificacin de las diversas iglesias, cada uno de los cuales representa a su iglesia en el aspecto en que se hace responsable de la condicin y conducta de la respectiva iglesia-. Podemos compararlos con los ngeles de la naciones (Daniel 10:13,20; 12:1) y de individuos (Mateo 18:10; Hechos 12:15)" (F. F. Bruce [Revelation, en A Bible Commentary for Today, Pickering and Inglis, 1979, pg,1682]. Citado por Matthew Henry, en su comentario Bblico).

La carta la enva el Seor; Juan es apenas un amanuense en este caso. A cada una de las iglesias se presenta en forma diferente, identificndose de acuerdo con la condicin de cada una. A Efeso le escribe el que tiene las siete estrellas en su diestra, y anda en medio de los siete candeleros de oro; es el Seor Jesucristo mismo dicindole a la iglesia que l tiene en Sus manos las riendas de Su Iglesia, tiene total autoridad y control sobre la Iglesia, a la cual gobierna, gua, exhorta, alimenta, da vida, corrige, construye, alienta, con Su sola potestad. El Seor sujeta firmemente las siete estrellas, en seal de que es el dueo y seor de las iglesias; se pasea en medio de los candeleros, en seal de constante vigilancia. Como la luna alumbra con la luz solar, la iglesia alumbra en la oscuridad de la noche con la luz del Seor, y l tiene tambin estrellas en Su diestra, ngeles celestiales, que ayudan a la Iglesia. Esas estrellas tambin simbolizan los hermanos espirituales que tienen la responsabilidad del testimonio de Jess. Estamos en las seguras y poderosas manos del Seor; el Seor cuida de Su Iglesia; eso significa que nadie nos puede arrebatar de Su diestra. El Seor Jess no puede estar menos sino en medio de la Iglesia, el Sumo Sacerdote siempre presente en ella, porque sin l no puede existir Iglesia, y eso es muy alentador. La Iglesia es Su morada y tambin Su Cuerpo y l es la Cabeza, y, por tanto, est enterado permanentemente de todos los eventos en todos los lugares, tanto en el tiempo como en el espacio. Es responsabilidad de la iglesia local dar testimonio del Seor Jess por el Espritu Santo ante los hombres, para que los hombres conozcan a Dios por el testimonio de la iglesia. El testimonio y la expresin de Jess es la Iglesia, y Cristo es el Testigo de Dios. Pero tngase en cuenta que la Iglesia universal se expresa en las iglesias locales.

Juan nos dice que el Seor Jesucristo es Dios, cuando afirma que "...estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna" (1 Juan 5:20). Pero desde siempre el diablo ha querido desvirtuar la persona del verdadero Jess, y an en la actualidad, muchas personas, movimientos, organizaciones, doctrinas y diversas escuelas de opiniones, predican a un Jess diferente al que predicaron Juan y el resto de los apstoles. En los tiempos en que andaba con sus discpulos, un da les pregunt: "Quin dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elas; y otros, Jeremas, o alguno de los profetas" (Mateo 16:13,14). Adems, algunas personas tuvieron a Jess simplemente como el hijo del carpintero del pueblo; otros lo tenan como un agente de Beelzeb, prncipe de los demonios. Es hoy diferente el panorama? Es peor; aumenta la gama de diferentes Jess.

Hay personas que se inclinan por llamarle el Hijo de Mara, algunos lo tienen por un gran poltico, pero Jess nunca quiso tener nada que ver con mtodos polticos, y jams se enred en los negocios de este mundo. Otros han proclamado que fue el primer comunista, o un guerrillero de la lnea de los zelotes; otros lo han ubicado en el extremo opuesto afirmando que fue un integrante de la secta de los esenios; y aun otros han querido capitalizar diciendo que Jess fue un espiritista o gran maestro gnstico, que adelant estudios esotricos en la India o en el misterioso Egipto. Pero, adems de Juan, Pedro tambin recibe revelacin del Padre, cuando proclama, dicindole al Seor: "T eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente" (Mt. 16:16).

El reino de Dios

Leemos en Mateo 6:10: "Venga tu reino. Hgase tu voluntad, como en el cielo, as tambin en la tierra". Qu significa esto? Desde la cada del hombre en el Edn, en la tierra dej de hacerse la perfecta voluntad de Dios, pues el hombre le entreg la soberana de la tierra a Satans al obedecerle; y los hijos de desobediencia, la descendencia admica siguieron la corriente de este mundo; corriente que no es segn Dios, sino conforme a Satans, el espritu rebelado, el cual usurp lo que era de Dios. De esta manera la voluntad de Dios no pudo hacerse as en la tierra como en el cielo. Y precisamente el Verbo de Dios fue encarnado, entre otras cosas, para traer el dominio celestial a la tierra. Adn perdi el dominio, y Cristo, el nuevo Adn, vino a recobrarlo, como verdadero hombre, de conformidad con la economa de Dios; y entonces s sea hecha la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo. El seor Jess es el nuevo Rey, y de Sus seguidores, los que han vencido ya viven la realidad actual del reino de los cielos. De manera que quienes amemos ese establecimiento del reino de los cielos en la tierra, debemos orar que se manifieste, primeramente en tu persona, y en segundo lugar en toda la tierra, hasta que la tierra sea completa y totalmente recobrada para Dios y Su Cristo, y que se haga la perfecta voluntad de Dios en toda la tierra.

Dice la Biblia que "despus que Juan fue encarcelado, Jess vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado" (Mar. 1:14,15). La expresin reino de Dios no significa exactamente lo mismo que reino de los cielos, pues el reino de Dios es el reino en el sentido amplio, desde la eternidad hasta la eternidad, y el reino de los cielos es apenas una parte, la que se inicia con la Iglesia en el da del Pentecosts y que comprende la era de la Iglesia y del milenio. Para entrar en el reino de Dios hay que nacer de nuevo; es la regeneracin (Juan 3:3,5); en cambio para participar del reino de los cielos hay que cumplir ciertos requisitos proclamados por el Rey en el sermn del monte. Antes de la venida de Juan el Bautista, el reino de los cielos no haba llegado. Los ciudadanos del reino de los cielos se caracterizan fundamentalmente por ser pobres en espritu, porque la Palabra de Dios dice que de ellos es el reino de los cielos. Jess comenz su predicacin diciendo que el reino de Dios se haba acercado; es decir, ya se estaba manifestando el poder de Dios sobre los hombres, porque cuando Cristo vino lo trajo consigo, y los demonios estaban siendo privados de su funesto poder sobre los hombres. Pero el que no nace de nuevo, quien no haya experimentado la regeneracin espiritual, quien no haya recibido la vida de Dios en su espritu por la obra redentora de Cristo y por la accin del Espritu Santo, no puede percibir el reino de Dios, no puede entrar y pertenecer a l; ni siquiera verlo, porque no es una institucin visible, sino una posesin interior, en su manifestacin actual. El actual aspecto del reino de Dios es la Iglesia. "Preguntado por los fariseos, cundo haba de venir el reino de Dios, les respondi y dijo: El reino de Dios no vendr con advertencia, ni dirn: Helo aqu, o helo all; porque he aqu el reino de Dios est entre vosotros" (Lc. 17:20-21). No es posible confundir ni identificar el reino de Dios con ninguna organizacin eclesistica; pues aunque ya es una realidad, sin embargo, es asimismo una esperanza para la edad futura, el reino milenario, en el cual Cristo y los creyentes vencedores reinarn sobre todas las naciones.

De acuerdo con la escala de valores, el mundo se interesa por las cosas materiales, las riquezas, las posesiones, el confort, el lujo, los festivales patronales, lo superfluo; pero, por contraste, el Seor dice que es tan importante el reino de los cielos, que nuestro afn debera concentrarse en buscarlo primordialmente, antes que al vestido, la comida, por muy esenciales que sean en nuestro diario existir. Dice la Palabra de Dios que una persona no ha empezado realmente a vivir y a poseer vida eterna y abundante, mientras no pertenezca al reino de Dios. Para ver el reino de Dios es necesario estar ubicado en cierta posicin, en una perspectiva espiritual adecuada; hay creyentes que no han ajustado esa posicin y su visin es confusa.

Cmo se caracterizan los que pertenecen al reino de Dios? Para comprenderlo mejor puedes estudiar todo el Sermn del Monte, en los captulos 5, 6 y 7 del Evangelio segn San Mateo, y en especial en las bienaventuranzas. El Sermn del Monte describe la actual realidad del reino de los cielos, que est en nosotros. Algunos misterios concernientes al reino de Dios los encuentras en las siete parbolas de Mateo 13. Esas parbolas describen la apariencia del reino de los cielos; aspecto que se cumple en la cristiandad nominal actual. La Palabra que proclama el reino y es sembrada en el corazn de los hombres; el enfrentamiento entre las dos simientes: la de la mujer, Jess, y la de la serpiente, el trigo y la cizaa; en un desarrollo anormal de la apariencia del reino, comienza como la ms pequea de las semillas y se convierte en un rbol grandioso donde anidan las aves del cielo. Es un tesoro escondido, o una perla preciosa y excepcional, que para adquirirla el Seor vende todo lo que tiene y en la cruz compra la tierra, la redime, para obtener este tesoro, la Iglesia, para el reino; y al final habr una escogencia entre los hombres, entre los malos y los justos para la posesin del reino de Dios, lo cual es de gran gozo. Para entender estas parbolas hay que tener en cuenta que la Iglesia de Jesucristo jams estar compuesta por la mayora del mundo, sino por un pequeo remanente redimido; y aun de los redimidos, slo participarn en el reino milenial los vencedores. En todas las razas de la tierra, incluyendo los judos, los autnticos seguidores de Dios y de Su Cristo siempre han sido unos pocos. El Seor llama a Su Iglesia, manada pequea. "No temis, manada pequea, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino" (Lc. 12:32).

El mundo est en abierta oposicin al reino de Dios, debido a que el mundo entero est bajo el maligno. Una persona que siga la corriente del prncipe de este mundo no puede poseer el reino de Dios, a menos que sea a travs de un nuevo nacimiento; saliendo del mundo y de su oscuridad satnica. Desde el punto de vista objetivo e histrico, por qu el judasmo y el Imperio Romano determinaron llevar a Jess hasta la muerte? Sencillamente porque esas dos organizaciones vean en el Seor un peligro para su propia subsistencia estructural. Los representantes legales tanto del sistema religioso del judasmo como del poder poltico del Imperio, perciban que si Cristo hubiera sido seguido fiel, firme y masivamente por todas aquellas multitudes que lo asediaban, esas dos organizaciones estaban condenadas a desaparecer. Aunque hace dos mil aos empez con Jess el reino de Dios en el mbito de la Iglesia, sin embargo, ha de manifestarse dispensacionalmente; ser el reino de mil aos como lo describen los captulos 24 y 25 de Mateo, y la historia sin duda llegar a su culminacin, pues es necesario que Dios juzgue a la humanidad y se manifieste eventualmente Su soberana y Su reino entre los hombres. Los primeros discpulos del Seor tambin compartan la expectativa del pueblo judo contemporneo acerca de la instauracin del reino en Israel, y convencidos de que el Seor era el Mesas esperado, antes de la eventual ascensin de Jess al Padre, le plantearon esa pregunta, "Seor, restaurars el reino a Israel en este tiempo?" (Hch. 1:6). Pero el Seor juzg que no era oportuno hablarles en ese momento sobre ese tema, pues era algo que slo el Padre saba; y ms bien que se ocuparan de ser Sus testigos por toda la tierra. Incluso an despus del da de Pentecosts, la iglesia apostlica crea en el inminente retorno del Seor a instaurar el reino de Dios.

El candelero

El Seor Jess anda en medio de los siete candeleros de oro. El nmero siete significa la plenitud; es el nmero que Dios usa para indicar totalidad en Su obra, que El no deja nada incompleto ni quiere nada incompleto; eso simboliza a la totalidad de todas las iglesias locales en todos los lugares y a lo largo de toda la historia, y el Seor Jess anda en medio de todos los candeleros. Hay que tener en cuenta que cuando esta carta fue escrita se estaba terminando el perodo de Efeso y en ambos casos, tanto la iglesia en la localidad de Efeso, como el primer perodo proftico de la Iglesia haban empezado a decaer, a deslizarse de ese nivel alto, de esa plenitud a la cual el Seor haba elevado a la Iglesia en el da de Pentecosts. Qu significa esa expresin? Qu representa el candelero de oro? En el verso 20 del captulo 1 nos da la respuesta, cuando afirma:

"El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ngeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias".

Eso significa que la iglesia de Jesucristo en cada localidad est tipificada por un candelero, en las cuales El se mueve, como Cabeza que es; el candelero se relaciona con el testimonio. Una iglesia en Efeso, un candelero en Esmirna, otro en Prgamo, otro en Jerusaln, otro en Valledupar, otro en Bucaramanga, as como otro en Teusaquillo, otro en Usaqun, en el marco del Distrito Capital (*2), etc. En una localidad no puede aparecer ms de un candelero. Una sola iglesia en cada localidad, jams dividida en varios grupos o congregaciones o supuestas "iglesias", porque el candelero que hizo Moiss en el desierto constaba de seis brazos y una caa central, pero era de una sola pieza, pues la caa y los brazos terminaban en sendas lamparillas, que a su vez eran alimentadas por el aceite de un solo depsito y sostenido todo en un solo pie, porque Jesucristo es el nico fundamento de la Iglesia. Existe como un solo candelero en la iglesia local, pero la suma de todos los candeleros forman la Iglesia universal; de ah el nmero siete, que significa plenitud.

(*2) Valledupar y Bucaramanga son las capitales de los departamentos colombianos del Cesar y Santander, respectivamente. Teusaquillo y Usaqun son localidades de las que integran a Bogot, Distrito Capital de Colombia, Amrica del Sur.

El candelero estaba dentro del tabernculo (el Cuerpo de Cristo), pero el candelero en s es la expresin local del Cuerpo del Seor. En el tabernculo haba un solo candelero, ms tarde, en el templo de Salomn haba diez candeleros (*3), y eso muestra que los candeleros se estn multiplicando; ahora el Seor se dirige a siete candeleros, nmero de plenitud; y en cada localidad el Seor est estableciendo un candelero, y anda en medio de ellos cuidndolos, alimentando el depsito con ms aceite (Su Espritu), para que no se apaguen y alumbren en medio de la oscuridad del mundo. En el tabernculo se tipifica la unidad del candelero, en el templo de Salomn la multiplicacin de los candeleros, y en Apocalipsis la plenitud. En el candelero est tipificada la Trinidad de Dios: El oro representa la naturaleza de Dios Padre, por ser el oro el metal ms precioso. El Hijo es representado en la forma que se le da a esta naturaleza divina, pues l es la imagen de Dios, y el Espritu Santo est tipificado en el aceite que alimenta las lamparillas para que alumbren, pues la Iglesia es la luz del mundo (cfr. xodo 25:31-40; Mateo 5:14-16; 1 Corintios 12:12). Para eso descendi el Espritu Santo.

(*3) El 10 es el nmero de las naciones; significa que la Iglesia es sacada de todas las naciones de la tierra, de todas las etnias, de todas las lenguas, pero es representada por un candelero en cada localidad.

El Seor est edificando Su Iglesia, y en la Biblia, desde el libro de xodo, el candelero est relacionado con esa edificacin de Dios. El candelero por su estructura es una unidad colectiva. En este tiempo es necesario que los creyentes reciban revelacin a fin de comprender este misterio de los siete candeleros de oro, y ver las iglesias locales, las cuales conjuntamente forman la Iglesia universal. No encontramos en el Nuevo Testamento ni un solo versculo en que el Espritu Santo autorice y permita a los apstoles edificar "iglesias" de apstoles en particular, o de misioneros o pastores, o de ninguna otra ndole o doctrina, que no sea la iglesia de Jesucristo unificada en cada localidad. Una iglesia local es una iglesia integrada por todos los hijos de Dios en una ciudad, localidad, pueblo, villa, vereda, unidos en actitud inclusiva, en el amor y en la comunin del Espritu, que tengan por nica Cabeza al Seor Jess, que participen de un mismo pan y que obedezcan un solo presbiterio. La Iglesia no es construida con madera, ladrillos y piedras naturales, sino con piedras vivas, cuya verdadera vida es Cristo.

"Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jess que estn en Filipos, con los obispos y diconos" (Fil. 1:1). He ah una iglesia local normal. A excepcin de algunas dirigidas a ciertas personas, las cartas neotestamentarias fueron dirigidas a las iglesias locales, y el libro del Apocalipsis fue escrito para ser enviado a las iglesias locales. Hay mucha desorientacin cuando no se comprenden estas cosas. La Biblia no registra otro tipo de iglesia que no sea las iglesias locales. El predicar el evangelio y establecer iglesias locales fue el trabajo que el Espritu Santo asign al apstol San Pablo y su equipo de apstoles, desde el momento en que fue apartado para la obra en compaa de Bernab en la localidad de Antioqua, de acuerdo con el contexto de los captulos 13 y 14 del libro de los Hechos. Cuando el pueblo hebreo recibe la orden de Dios de tomar un cordero por familia para sacrificarlo con motivo de la gran salvacin y liberacin de la esclavitud egipcia, ese corderito inmolado en la fiesta de la pascua, era una figura perfecta, admirable y magnfica, de Cristo crucificado por amor de nosotros; y el caso es que no fue un solo cordero por toda la congregacin de los hijos de Israel, sino un cordero por familia, para tipificar, dentro de los detalles de la gran maqueta veterotestamentaria de la Iglesia, que cada familia comiendo el cordero con hierbas amargas, expresaba la iglesia local alrededor del Cordero de Dios, dentro del marco de la Iglesia de Jesucristo, iglesia unida en cada localidad, reunida en el nombre del Seor Jess por la comunin del Espritu Santo. Los israelitas no se reunieron alrededor del cordero con otro pretexto, ni persona, ni objeto, ni mandato, ni centro, ni sistema, ni doctrina, ni ordenanza, ni determinacin particular, ni nombre que no fuera el ordenado por Jehov. Cada familia era la expresin local del pueblo de Dios, as como la iglesia de cada localidad es la expresin local de la Iglesia del Seor, y a ninguna familia le fue dado inmolar ms de un cordero. Asimismo ahora tambin en la Iglesia solamente participamos de un pan no fraccionado y dividido, sino un nico y mismo pan, para alimentarnos de l y mantenernos en una santa comunin con l, porque ese es el testimonio de Dios. La Iglesia de Dios es una; ni un solo hueso del cuerpo del Seor fue quebrado.

Una Iglesia llena de amor

"2Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre y no has desmayado" (Apo. 2:2, 3).

Es absolutamente innegable que la profunda experiencia pentecostal de la Iglesia apostlica, la cambi radicalmente, iluminndole el entendimiento a los hermanos acerca de las verdades de Dios; pudieron ver con claridad lo que realmente era el reino de Dios; fueron transformados en verdaderas criaturas nuevas; Dios proveyendo un odre nuevo para que contenga y preserve Su vino nuevo; fueron llenos de poder espiritual, de la autoridad representativa de Dios, sabidura divina, poder de conviccin; fueron confirmados los dones, ministerios y operaciones en el mbito individual para el servicio corporativo, y empezaron a alumbrar las lmparas comenzando desde Jerusaln. El Seor resalta las buenas obras y virtudes de la iglesia en Efeso; el arduo trabajo, la paciencia, que los mova a difundir las buenas nuevas, a perfeccionar a los santos, a esmerarse por el cuidado de las necesidades de los santos pobres, a fomentar la unidad del Cuerpo y la edificacin de la casa de Dios. La iglesia en feso no se descuidaba en el trabajo para el Seor. Tambin era sufrida y paciente. En esos primeros tiempos la Iglesia corporativamente obraba movida por los estrechos vnculos del amor de Dios, del amor gape, el amor que los creyentes deben sentir los unos por los otros, y la unidad en el Espritu. Tengamos claro que el Seor siempre nos ama. Lo crucial es que nosotros le amemos a l, y que ese amor permanezca, que no se desvanezca; cuando nuestro primer amor no se afloja, entonces hay vida, y el amor nos proporciona las condiciones para alimentarnos del rbol de la vida, que es Cristo; y cuando en la Iglesia hay vida, entonces hay luz, la luz del candelero. El asunto est en nosotros, no en el Seor. Cuando la iglesia primitiva se reuna, a menudo celebraban un gape, en el cual tambin partan y coman el pan y beban de la copa en memoria del Maestro, porque l haba ordenado que se hiciera esto hasta que l volviese. Ellos coman el pan de la unidad, y el Seor quiere que nosotros hoy sigamos participando de aquel mismo y nico pan; no un pan fraccionado y sectario, porque hacemos parte de un solo Cuerpo. La Palabra de Dios nos da testimonio de esa unidad de vida y de ese obrar, por la vida del Seor en Su Iglesia.

"32Y la multitud de los que haban credo era de un corazn y un alma; y ninguno deca ser suyo propio nada de lo que posea, sino que tenan todas las cosas en comn. 33Y con gran poder los apstoles daban testimonio de la resurreccin del Seor Jess, y abundante gracia era sobre todos ellos. 34As que no haba entre ellos ningn necesitado; porque todos los que posean heredades o casas, las vendan, y traan el precio de lo vendido, 35y lo ponan a los pies de los apstoles; y se reparta a cada uno segn su necesidad" (Hch. 4:32-35).

Durante el subperodo apostlico, la Iglesia se caracterizaba por su absoluta obediencia a la voluntad del Seor glorificado. Ya al final de ese perodo, la Iglesia an era deseable al Seor, y Dios haba encontrado fidelidad y obediencia entre los redimidos, en contraste con la infidelidad y rebelin de las criaturas comenzando en el cielo con Lucero, el querubn protector, quien a su vez haba hecho caer en el mismo pecado a toda la humanidad a travs de la primera pareja. En la historia, haba encontrado Dios un hombre obediente, Abraham, y a travs de l form al pueblo de Israel, pero ese pueblo tambin le fall. Finalmente la Iglesia le fue obediente, viviendo la comunin del Espritu, la vida corporativa, de manera que el testimonio de los hermanos constitua en ese tiempo una poderosa influencia por medio de la cual transtornar el mundo. Era una Iglesia laboriosa; todos daban testimonio del evangelio; todos se esforzaban porque estaban llenos del amor de Dios y amaban al Seor y a Su obra, y el Seor se manifestaba con la realizacin de grandes prodigios y milagros. La Iglesia no tena faltas; cuando alguien os incurrir en egosmo, avaricia y falsedad, inmediatamente cay muerto. Reinaba el gozo en la comunin y en el cuerpo se viva el inters por ayudar a los ms necesitados, los santos pobres.

En ese tiempo an la Iglesia estaba integrada en su totalidad por judos, con la excepcin de algunos proslitos que, como Nicols el dicono y el etope eunuco, se trataba de gentiles que inicialmente se haban convertido a la fe de los judos, y ahora haban credo en el Seor Jess por la predicacin de los apstoles, como aparece en el libro de los Hechos en el da de Pentecosts (cfr. Hechos 2:10). No obstante estos y otros ejemplos, las declaraciones de las Escrituras y las propias palabras del Seor en sus instrucciones finales, ninguno de ellos poda ni siquiera imaginarse que los gentiles pudiesen llegar a ser admitidos; an no haba sido plenamente revelado el misterio sobre la Iglesia, que "los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartcipes de la promesa en Cristo Jess por medio del evangelio" (Ef. 3:6). Fue conflictivo para muchos de los primeros cristianos tener claridad sobre si la Iglesia se configuraba como una secta ms dentro del judasmo, o una asamblea independiente y distinta. De ah la razn por la cual el apstol Pedro necesitase de una visin del Seor y la insistencia del Espritu Santo para que se sometiera a ir a la casa de Cornelio, el centurin romano, para predicarle el evangelio junto con toda su familia, el cual se registra en el libro de los Hechos como el tercer gentil convertido.

Es necesario aclarar que es comprensible que en los albores de la Iglesia, alguna faccin ultra juda, sobre todo de la secta de los fariseos, pretendiera que no poda haber salvacin fuera de Israel, y con mucha energa pregonaban que los discpulos gentiles deban observar todas las reglas de la ley judaica, como lo del sbado como da de descanso, circuncidarse, la distincin entre los alimentos limpios y los impuros, etctera, como medio para justificarse ante Dios. A raz de esta fuerte controversia, se vio amenazada la unidad de la Iglesia, por lo cual fue necesario que en el ao 50 d. C. se celebrase un concilio con los apstoles y ancianos en Jerusaln, por medio del cual llegaron a un sabio acuerdo, por el momento, bajo la iluminacin del Espritu Santo, pues la ley slo ata a los judos, y no a los gentiles creyentes en Cristo. Una parte destacada de los cristianos, entre ellos Pablo, insistan que si los discpulos de Cristo se sometan a observar la ley, despreciaban la gracia de Dios en Cristo y caan de ella, dando muestras de no entender la esencia misma del evangelio (cfr. Hechos captulo 15 y Glatas 5:1-6). La Iglesia del Seor Jess es para toda raza y nacin y no exclusiva para los judos. Era necesario, adems, que la Iglesia no pareciera como una de las sectas del judasmo, o una ms de las mltiples religiones que pululaban por todo el imperio romano. No obstante la Escritura registra que el trabajo de zapa de los judaizantes continu por mucho tiempo en varias localidades como las de la regin de Galacia, con las consecuencias que presenciamos incluso en el da de hoy.

Por ser en su mayora de raza juda los santos de la iglesia en Jerusaln, acostumbraban en ciertas horas del da ir al templo a orar, como lo hicieron Pedro y Juan, sin embargo, es notorio que desde su nacimiento la Iglesia se reuna en las casas para celebrar la Cena del Seor, su reunin principal, como lo consigna Hechos 2:46: "Y perseverando unnimes cada da en el templo, y partiendo el pan en las casas, coman juntos con alegra y sencillez de corazn". Ellos fueron iluminados por el Espritu Santo para comprender que el verdadero templo de Dios es la Iglesia, compuesta por los santos redimidos; que no deban darle importancia a los edificios hechos por los hombres. El dicono Esteban lo explic delante del sumo sacerdote y los ancianos del Sanedrn de Israel, cuando dijo: "...si bien el Altsimo no habita en templos hechos de mano..." (Hec. 7:48), y esto le vali haber sido apedreado hasta el martirio. Ms tarde, pasada una generacin, el Seor permiti que el templo de la obsoleta religin juda, fuese destruido totalmente, sin que hasta el momento de escribir estas cuartillas (1997) haya sido nuevamente construido.

En ese ardoroso subperodo apostlico, quien iba a la vanguardia de la Iglesia del Seor, indiscutiblemente era el apstol Pedro; defendindola, extendindola, representado la autoridad y el poder del Seor en todos los frentes del desarrollo de la Iglesia. Este hecho de ninguna manera significa que el apstol Pedro haya sido papa, o que haya recibido del Seor algn encargo de tipo poltico o gubernativo. El mismo declara que no fue papa, cuando escribe a los santos expatriados de la dispersin en la regin del Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, dicindoles: "Ruego a los ancianos que estn entre vosotros, yo anciano tambin con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo..." (1 Pe. 5:1). Aqu la palabra anciano significa tambin, y as es traducida en diferentes versiones, presbtero, pastor, obispo; sin que necesariamente se constituyera en el obispo de obispos. El papado es una institucin italiana de origen pagano, desarrollado en los albores de la Edad Media, que dista mucho de tener races en la Biblia y en la revelacin dada por el Seor, de manera que un hombre de la talla espiritual de Simn Pedro, lejos est de haber sido el primer papa romano. Aun entre el tiempo en que vivi Pedro y el inicio del papado en Roma, media alrededor de unos cinco siglos. Estaremos ahondando sobre este tema en el captulo IV, cuando estemos estudiando el perodo de Tiatira.

Con el ministerio de Pablo, el apstol del mundo no judaico y especialmente el mundo helenista, en la segunda mitad del primer siglo, se desarroll la enseanza de las grandes y profundas doctrinas y dogmas de la Iglesia cristiana. En su tercer viaje misionero vino hasta Efeso, en donde permaneci por ms de dos aos enseando cada da en la escuela de un discpulo llamado Tiranno, constituyendo as a Efeso como centro neurlgico de la obra, cuyos resultados fueron manifiestos no slo en la iglesia de esa localidad, sino tambin en la propagacin del evangelio por toda la provincia de Asia, en donde estaban ubicadas las siete iglesias de Asia que son objetos de sendas cartas en Apocalipsis, asunto que estamos examinando. Indudablemente en ese tiempo la iglesia en la localidad de Efeso pasaba por un perodo de gran madurez espiritual, tanto que alrededor del ao 64, Pablo, bajo la inspiracin del Espritu Santo, le escribi una de las cartas ms profundas que haya podido escribir.

Los apstoles

De acuerdo con los versculos 2 y 3, la iglesia de Efeso recibe palabras de aprobacin del Seor, y uno de los motivos es debido a que ellos probaron en su tiempo a los que se decan ser apstoles y en realidad no lo eran, sino que haban comprobado que eran falsos. Los hallaron mentirosos, hipcritas, con la apariencia de piedad propia de los maestros relacionados con el gnosticismo, los cuales ya empezaban a contaminar las iglesias con sus errores. Tambin nos indica que adems de los doce, el Espritu Santo ya haba constituido otros apstoles, entre los cuales se camuflaban algunos falsos, para sembrar la confusin y el engao. Qu significa ser un apstol? La palabra apstol viene del griego apstolos (απόστολος), que significa enviado o apartado para. Conforme a la Palabra de Dios, los apstoles son los que Dios escoge y enva a fin de que trabajen en Su obra, siguiendo los lineamientos de Su soberana voluntad e iniciativa. Las tres Personas de la Trinidad se han encargado de enviar apstoles.

El Padre envi a Su propio Hijo, el Seor Jess, quien fue el primer Apstol (cfr. Hebreos 3:1). As como el Padre envi al Hijo, el Seor llama y enva a Sus doce apstoles al trabajo que Dios ha determinado previamente (Juan 20:21; Efesios 2:10). El Padre los toma del mundo, y siendo de propiedad del Padre, se los da al Hijo, quien a Su vez los enva (Juan 17:6). De manera que la primera y ms importante caracterstica de un verdadero apstol de Jesucristo, es que no es voluntario; no se ha hecho apstol por su propia voluntad, sino que es enviado por Dios. Ah tenemos el ejemplo en los doce que el Seor escogi, pues ni aun Matas, el que reemplaz a Judas Iscariote, se ofreci voluntariamente, sino que el Espritu Santo lo confirm, segn Hechos 1:15-26.

El Seor Jess ascendi al Padre, pero envi al otro Consolador, al Espritu Santo, quien desde ese tiempo retom la responsabilidad de nombrar a otros apstoles con el encargo de continuar con el trabajo de la obra de Dios iniciada por el Seor y los doce, en la edificacin y crecimiento del Cuerpo. Existen algunas escuelas de pensamiento en el campo teolgico que sostienen que fuera de los testigos de la resurreccin del Seor, no hay ms apstoles; pero de acuerdo con la Palabra del Seor, por ejemplo los versos 11 y 12 del captulo 4 de Efesios, los sucesores de los doce son ministros de la edificacin del Cuerpo de Cristo, asunto este que nos lo ensea claramente tambin la Palabra en Hechos 13:2 y siguientes, cuando el Espritu Santo aparta y enva a Saulo y a Bernab a la obra del Seor, y a quienes tambin se les llama apstoles (Hechos 14:4,14). Los ministerios de Efesios 4:11, incluido el apostolado, existen y existirn en la Iglesia del Seor, para el trabajo de capacitacin y perfeccionamiento de los santos, a fin de que todos nos ocupemos en "la edificacin del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varn perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Ef. 4:12-13). No debemos ignorar que el Seor est trabajando para que esa unidad se perfeccione y se refleje en nuestro tiempo. Ahora bien; en el libro de los Hechos de los Apstoles, as como en las cartas del apstol Pablo, encontramos a menudo evidencias de que el Espritu Santo haba constituido a muchos otros hermanos como obreros de Dios, enviados a efectuar la obra a la que El previamente los haba llamado; pero el asunto es que empezaron a aparecer falsos apstoles, que incluso recorran las iglesias de la obra, entre los cuales es posible que se encontraran los judaizantes, quienes pretendan que los santos procedentes de los gentiles, se esclavizaran a guardar ciertos ritos de la ley juda como la circuncisin y el observar las fiestas religiosas judas; esto, adems de pervertir el evangelio de Cristo, produjo perturbacin entre ellos, ya que, como es de suponer, denigraban de Pablo, diciendo que no era un autntico apstol, segn ellos, porque no haca parte de los doce y alegaban que Pablo no predicaba el legtimo evangelio. Con base principalmente en esas consideraciones, Pablo escribi la epstola a los Glatas, y por otro lado hace la defensa de su apostolado en los captulos 11 y 12 de la segunda epstola a los Corintios.

"13Porque stos son falsos apstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apstoles de Cristo. 14Y no es maravilla, porque el mismo Satans se disfraza como ngel de luz. 15As que, no es extrao si tambin sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin ser conforme a sus obras" (2 Co. 11:13-15).

De acuerdo con el contexto de los captulos 11 y 12 de la segunda epstola del apstol San Pablo a los Corintios, falsos apstoles los hubo desde la iglesia primitiva, y que al ser falsos no son enviados por Dios sino que son ministros de Satans; y ah confirma que sus caractersticas principales, entre otras, por las cuales se pueden detectar, es que se gloran en la carne, se enaltecen en sus conocimientos, se engren en sus posiciones; que desean ser exaltados y glorificados, muchas veces predicando un evangelio diferente; ms que al hombre, buscan lo que tiene el hombre; prefieren ms recibir que dar, y ser atendidos y regalados; destacan su necedad; les gusta esclavizar a los santos, imponindoles cargas doctrinales y econmicas que ellos mismos no pueden soportar; los devoran, y es tan fuerte todo eso, que los tratan como si les dieran de bofetadas. La iglesia primitiva, por lo menos en su etapa apostlica, supo descubrirlos a tiempo, y eso fue encomiado por el Seor.

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