2. Primer Concilio de Constantinopla

Por Arcadio Sierra Daz - 24 de Marzo, 2007, 9:15, Categora: General

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PRIMER CONCILIO DE

CONSTANTINOPLA

(II Ecumnico)

Reunido en la ciudad de Constantinopla en 381; convocado por el emperador Teodosio. Confirm y formul el llamado credo de Nicea. Conden la posicin de Apolinar quien negaba la perfecta humanidad de Cristo. Tambin conden el macedonismo, que negaba la deidad del Espritu Santo.

Panorama pre-conciliar

A pesar de que en Nicea 300 obispos haban firmado condenando la hereja arriana, esta controversia sigui conmoviendo a la cristiandad por ms de medio siglo, pues muchos obispos orientales haban firmado con reservas, y sus respectivas iglesias siguieron enseando la cristologa con cierta inclinacin semi-arriana. Los sucesivos emperadores iban tomando las cuestiones de la Iglesia como problemas del Estado, de modo que su intervencin poda tener visos de garanta para la aparente y veleidosa unidad. Pero en el fondo acarreaba problemas y alejaba a la Iglesia de la sencillez que emana de la Palabra de Dios. Por muy confesional que pueda parecer el Estado, no se ajusta a los parmetros bblicos de la Iglesia, de modo que las intervenciones del Estado son basadas muchas veces en motivaciones diferentes a los intereses del Seor de la Iglesia; y as vemos que el mismo Constantino que convoc el Concilio de Nicea para dirimir y condenar el problema arriano, y decret el exilio de Arrio y dos de sus seguidores, es el mismo vacilante Constantino que despus protega tanto a los arrianos como a los seguidores de la ortodoxia nicea, pues dos aos despus del primer concilio ecumnico, Arrio se reconcili con el emperador, en parte debido a que se present con la astucia de una confesin de fe ambigua guardndose de hacer referencia a los puntos controvertidos, y en parte a los buenos oficios de Eusebio de Nicomedia y los discpulos de la escuela de Luciano de Antioqua, quienes lograron formar una coalicin anti-nicea, arremetiendo de paso contra Atanasio y dems dirigentes nicenos, diez de los cuales fueron llevados al exilio, as como a Eustaquio, el anciano obispo de Antioqua, acrrimo opositor del arrianismo, quien fue desterrado el ao 330, junto con un buen nmero de sus presbteros.

Atanasio, el abanderado de la causa nicea, sucedi a Alejandro de Alejandra en el cargo de obispo, cuando ste falleci en la primavera del ao 328, tres aos despus del Concilio de Nicea; y ya en sus funciones episcopales sigui sufriendo las arremetidas de los arrianos. Por ejemplo, en el ao 335, Atanasio hizo acto de presencia en un snodo de unos 150 obispos reunidos en Tiro, pero la mayora estaba dirigida por Eusebio de Nicomedia. En sus acaloradas sesiones, no hallando sus enemigos cargos de hereja en contra de Atanasio, lo acusaron de "tirana episcopal".

Pero aquel snodo, considerado escandaloso, lleno de farsa e iniquidad, lleg al colmo cuando design una comisin, lgicamente compuesta por arrianos, para que investigara en Alejandra, sede del episcopado de Atanasio; en vista de lo cual, Atanasio y sus amigos abandonaron aquel snodo. Despus Eusebio de Nicomedia acus a Atanasio ante el emperador como culpable del retraso que haban venido sufriendo los abastecimientos de trigo de Egipto a Constantinopla; y sin frmula de juicio, Atanasio fue desterrado a Trveris, de donde ms tarde regres a reasumir sus funciones de obispo de Alejandra.

Despus de la muerte de Constantino, acaecida el 22 de Mayo del 337, Constancio, hijo y sucesor de Constantino, depuso y desterr de nuevo a Atanasio en el 339, y en su lugar hizo que un concilio eligiera como obispo de Alejandra al arriano Gregorio de Capadocia. Despus del de Tiro, se suceden una serie de snodos, unos con supremaca de obispos occidentales celosos de la ortodoxia nicena, y otros con supremaca de obispos orientales pro-arrianos o semi-arrianos; y es as como en Roma, Antioqua y Srdica se continan esas discusiones y acusaciones contra Atanasio de Alejandra y sus amigos, acusndolos de fantsticas inmoralidades y crmenes. El emperador Constancio arremeta su persecucin contra Atanasio, y sin razones les peda a los obispos de occidente que lo condenaran. Los nuevos snodos reunidos en Arls y Miln, slo sirvieron para mandar al exilio a todos los obispos que no se sometieran, como Paulino de Trveris, Dionisio de Miln e Hilario de Poitiers, quien fue deportado a Asia en la primavera del 356. La misma suerte sufri Liberio, el obispo de Roma, por haberse opuesto a condenar a Atanasio sin haberlo escuchado. Atanasio mismo tuvo que escapar al desierto egipcio la noche del 8 de febrero de 356, con ocasin en que una tropa imperial de cinco mil hombres rode el templo de Theonas y le cay a la congregacin como en una ratonera; pero desde el desierto, con sus escritos, testimonio e influencia en los fieles, Atanasio segua persiguiendo las arbitrariedades e injusticias de un emperador ciego a la realidad.

Es sumamente importante registrar en estas notas al margen que Liberio (352-366), el obispo de Roma exiliado por el emperador Constancio, y a quien el catolicismo romano tiene en la lista de papas de ese sistema, apostat de la bblica verdad cristolgica que confesaba Atanasio y que fue defendida por 300 obispos en Nicea, desmintiendo las pretensiones del posterior concilio Vaticano I, de que el obispo de Roma, como supuesto sucesor de San Pedro, no puede equivocarse en cuestiones de fe, y es considerado exento de todo error. Le dieron duro los rigores del exilio, aorando las comodidades de su sede episcopal romana, y dando su consentimiento a una frmula de fe semi-arriana, el emperador lo reintegr a su cargo. De este deplorable hecho dan evidencias ms de dos testimonios, como el de Atanasio en sus escritos Apologa contra los arrianos y la Historia de los arrianos; Jernimo relata dos veces esta apostasa; Hilario de Poitiers en su obra Contra Constantium Imperatorem; Hermias Sozomeno en su historia eclesistica, y por ltimo las cartas del mismo Liberio. A Constancio le sucedi en el trono Juliano el apstata (361-363), uno de los dos sobrinos que pudieron escapar de ser asesinados por orden de los hijos de Constantino. Juliano quiso revivir en el imperio el cadver del paganismo, pero sin xito. Durante su gobierno, en 362, se reuni en Alejandra un concilio con setenta y un obispos. Como la poltica de Juliano tampoco fue favorable para los arrianos, en ese concilio retornaron a la fe de Nicea muchos de los arrianos, quienes fueron admitidos sin otra condicin que su confesin de dicha fe.

Juliano mand al exilio una vez ms a Atanasio, el detestable Atanasio, como le llamaba l, cuando supo que un considerable nmero de damas paganas haban recibido el bautismo. Pero Atanasio, posteriormente, durante el gobierno del emperador Valente (364-378) sufri su quinto y ltimo destierro, muriendo en el ao 373, despus de pasar sus ltimos siete aos dedicados a su trabajo en su sede episcopal.

El emperador Graciano (367-383), uno de los hijos y sucesores del cristiano Valentiniano, renunci al ttulo pagano de Pontifex Mximus, que ms tarde tomara para s el obispo de Roma. Graciano nombr al general espaol Teodosio emperador de Oriente (379-395), quien acab con la libertad de todos los cultos decretada por Constantino en Miln, y convirti el Cristianismo de acuerdo a la fe nicena, en religin oficial del estado romano. Con Teodosio toma fuerza un punto eclesiolgico controversial de difcil diferenciacin: la Iglesia-institucin y la Iglesia del Espritu.

El concilio

Teodosio, a fin de dar trmino definitivo a las disputas teolgicas que haban venido dividiendo la cristiandad y la unidad del imperio, decidi convocar un concilio en Constantinopla, ciudad convertida ya en la capital del Imperio, considerada la "Nueva Roma". Este concilio, el Segundo Ecumnico, es el primero de Constantinopla, y fue inaugurado en mayo del 381, bajo la presidencia de Melecio, obispo de Antioqua, y con la asistencia de unos ciento cincuenta obispos, todos del ala oriental de la cristiandad, entre los cuales podemos nombrar a Gregorio de Niza, Heladio de Cesarea, Timoteo de Alejandra, Cirilo de Jerusaln y Gregorio Nacianceno, obispo de Constantinopla. No hubo delegados de occidente, ni siquiera de Dmaso, obispo de Roma.

Melecio, obispo de Antioqua, ocup la presidencia del concilio por poco tiempo, pues falleci poco despus de inaugurada la asamblea. Pero lo curioso es que Melecio se haba disputado la sede episcopal con Paulino; y no obstante que Dmaso, el obispo de Roma, estaba a favor de Paulino, los obispos orientales dieron su apoyo a Melecio; donde se prueba que en esa poca, ao 375, los obispos de la cristiandad an no consideraban primaca alguna en el obispo de Roma, pues an no se haba producido la doctrina del Concilio Vaticano I al respecto. Y lo ms curioso es que a la muerte de Melecio, los obispos no se preocuparon por reconocer a Paulino para sucederle, y as buscar un acercamiento con Dmaso, sino que eligieron a Flavio. Dmaso ni siquiera fue invitado al concilio.

A la muerte de Melecio, en la presidencia del concilio le sucedi Gregorio Nacianceno, quien en el ao 379 haba llegado a Constantinopla como misionero, pero despus de un trabajo fructfero, el 24 de Noviembre del 380, el emperador Teodosio le entreg el episcopado de la ciudad, pero el obispo de Alejandra y los egipcios, llevados por celos de supremaca de Constantinopla sobre Alejandra, le hicieron oposicin a Gregorio, quien en un sorpresivo gesto de nobleza cristiana, se retir del concilio y de la sede constantinopolitana. Entonces, tanto en la sede episcopal de Constantinopla como en la presidencia del concilio, Gregorio fue sucedido por Nectario, un senador que a la sazn an era un catecmeno.

Algunos puntos conciliares canonizados

Deseando Teodosio tener un patriarcado cerca de su corte, los obispos reunidos en este concilio, dividieron la cristiandad confirmando cinco patriarcados (que en la prctica era considerado un grado superior de la jerarqua eclesistica aun por encima de los obispos): Roma, Constantinopla, Alejandra, Antioqua y Jerusaln; pero advirtindoles que se circunscribieran a sus respectivas sedes y que se guardaran de inmiscuirse en los asuntos de otras provincias eclesisticas, pues se trataba de primacas de honor y no de autoridad. De esta manera le conceden un primado de honor al patriarca de Constantinopla despus del de Roma, ya considerada la "Nueva Roma", y esto, en vez de resolver ciertos problemas de rivalidades entre obispos, los agrav, pues estos cnones jams fueron admitidos por Roma.

Por mucha fuerza que hubiese gozado en todo el Imperio el arrianismo alrededor del ao 355, debido al favor oficial, esto no impidi que treinta aos despus, en la poca del primer concilio de Constantinopla, esa hereja ya se encontraba casi completamente desgarrada, pues hay que tener en cuenta que no se puede impunemente negar bien sea la humanidad o la divinidad de Jesucristo, y que la fe cristiana no puede imponerse ni destruirse mediante decretos del Estado, ni la Iglesia del Seor sobrevive porque sea amparada por personeras. La vida de la Iglesia es el Seor mismo, quien est por encima de los juicios de los hombres, y las puertas del Hades no pueden prevalecer contra ella.

Este concilio, en el Canon I, confirm la fe de Nicea y anatematiz a los que no la aceptasen, condenando especficamente al arrianismo, al semi-arrianismo, a los eunomianos o amoneos, a los sabelianos, a los marcelianos, a los totinianos, al macedonianismo, y al apolinarismo. Todas estas escuelas de error se relacionan en una u otra forma con la cristologa. No olvidemos que el arrianismo fue una reaccin filosfica en contra del Evangelio del Hijo de Dios.

Eunomio ( 395), obispo de Czico, de races aristotlicas y neoplatnicas, fue el inspirador de un cierto arrianismo, con cuya doctrina afirmaba que lo nico que sabemos de Dios es que es el Ser no engendrado, sin que entrara el Seor Jess en la revelacin divina.

El macedonianismo es un semi-arrianismo que viene de Macedonio, quien con la ayuda arriana fue elegido obispo de Constantinopla en 341. Macedonio negaba la divinidad de Cristo y del Espritu Santo, pues deca que si el Hijo es una criatura del Padre, por la cual han sido hechas todas las cosas, se desprende entonces que el Espritu Santo es una creacin del Hijo. El macedonianismo fue combatido por Atanasio, Gregorio de Niza e Hilario de Poitiers y perseguido por el emperador Teodosio.

Qu era el apolinarismo? Proviene de Apolinar, obispo de Laodicea por el ao 360 d.C. Nacido por el ao 310, haba sido amigo de Atanasio de Alejandra y por consiguiente opositor de Arrio y defensor del Credo de Nicea, tomando como punto de partida el hecho de que Cristo es Dios y hombre, pero negaba la perfecta humanidad de Cristo. Mezclando sus conocimientos filosficos con los bblicos, Apolinar se fue al otro extremo de Arrio, pues ste negaba la perfecta deidad de Cristo, y Apolinar la perfecta humanidad del Redentor. En qu consista su enfoque cristolgico? Basndose en textos tales como Juan 1:14, Romanos 8:3 y 1 Tesalonicenses 5:23, admita la tricotoma humana (espritu, alma y cuerpo), pero que la humanidad de Cristo slo posea el cuerpo y principio de vida, es decir, el alma, pues el Logos divino haba tomado el lugar del espritu, de manera que negaba que Cristo tuviese espritu humano, y en consecuencia Su humanidad era imperfecta.

Los Capadocios (Gregorio Nacianceno, Gregorio de Nisa y Basilio el Grande) respondieron y refutaron a Apolinar, declarando que si Cristo no es verdadero hombre, cmo se explicaran las limitaciones que demostr durante su vida en esta tierra y la lucha entre la voluntad humana y la divina (Lucas 22:42)? Adems, una humanidad imperfecta no afectara Su capacidad para salvar, pues el pecado afecta al hombre en las tres partes que lo componen?

El concilio de Nicea, por causa del arrianismo, se haba centrado en defender la divinidad de Jesucristo, pero no se haba ocupado de precisar cuestiones cristolgicas como la relacin entre la naturaleza divina y la humana del Salvador, ni trinitarias como la divinidad del Espritu Santo, asuntos que fueron surgiendo y que entraron en el temario de los prximos concilios, sobre todo el de Calcedonia en materia cristolgica. A continuacin transcribimos el credo aprobado en el primer concilio de Constantinopla, que por ser una ampliacin del de Nicea, se le llama Credo Niceno-Constantinopolitano, el cual confiesa la plena divinidad del Espritu Santo:

"Creemos en un solo Dios, Padre omnipotente, creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles o invisibles. Y en un solo Seor Jesucristo, el Hijo unignito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, nacido no hecho, consustancial con el Padre, por quien fueron hechas todas las cosas; que por nosotros los hombres y por nuestra salvacin descendi de los cielos y se encarn por obra del Espritu Santo y de Mara Virgen, y se hizo hombre, y fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilato y padeci y fue sepultado y resucit al tercer da segn las Escrituras, y subi a los cielos, y est sentado a la diestra del Padre, y otra vez ha de venir con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos; y su reino no tendr fin. Y en el Espritu Santo, Seor y vivificante, que procede del Padre, que juntamente con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado, que habl por los profetas. En una sola Santa Iglesia Catlica y Apostlica. Esperamos la resurreccin de la carne y la vida del siglo futuro. Amn".

El emperador Teodosio convirti los cnones de este concilio en ley del estado imperial. Teniendo en cuenta que Roma no acept las decisiones de este concilio, el mismo marca el comienzo de las rivalidades entre los bloques de la cristiandad de Oriente y Occidente, que perduran hasta hoy. Este concilio representa un rotundo ments a las pretendidas teoras de la legitimidad del papado romano. En todo el desarrollo, deliberaciones y acuerdos de este concilio, ni siquiera se hace una alusin al obispo de Roma, pues el papado no haba sido inventado todava.

Algunas consideraciones cristolgicas

Como hemos visto, en los primeros siglos de la vida de la Iglesia, el Espritu Santo se estaba moviendo a fin de que quedara establecida toda la claridad sobre Dios, sobre la Trinidad Divina y sobre Jesucristo. Ntense las causas fundamentales que motivaron la convocacin de los dos primeros grandes concilios ecumnicos. El arrianismo haba irrumpido en torno a las tergiversaciones cristolgicas del momento, aunque el Seor por Su Palabra ya haba hablado al respecto. Qu dice la Palabra de Dios respecto de Jesucristo? Veamos algunas de las muchas citas en donde Dios afirma, entre otras cosas, que Su Hijo es Dios desde toda la eternidad, que el Hijo es verdadero Dios y verdadero hombre, que todas las cosas fueron hechas por l, que el Hijo muri en la cruz y no el Padre.

"1En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2ste era en el principio con Dios. 3Todas las cosas por l fueron hechas, y sin l nada de lo que ha sido hecho, fue hecho"  (Juan 1:1-3).

"2Todo espritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 3y todo espritu que no confiesa que Jesucristo no ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espritu del anticristo"  (1 Juan 4:2-3).

"Porque un nio nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamar su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Prncipe de paz"  (Isaas 9:6).

"Entonces Jess les dijo: Mi alma (humana) est muy triste, hasta la muerte; quedaos aqu, y velad conmigo"  (Mat. 26:38).

"Entonces Jess, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espritu (humano). Y habiendo dicho esto, expir"  (Lucas 23:46)

"Ahora, pues, Padre, glorifcame t para contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese"  (Juan 17:5).

"15l es la imagen del Dios invisible, el primognito de toda creacin. 16Porque en l fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de l y para l. 17Y l es antes de todas las cosas, y todas las cosas en l subsisten"  (Col. 1:15-17).

De acuerdo al contexto de la cita anterior, todas las cosas fueron hechas por medio de Cristo; una criatura no puede ser el creador de las cosas. Cuando dice que l es el primognito de toda creacin, no implica que Jesucristo fuera una creacin, sino que la Palabra de Dios lo dice en el sentido de gozar de una posicin nica en relacin con la creacin.

"3El cual (Cristo), siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificacin de nuestros pecados por medio de s mismo, se sent a la diestra de la Majestad en las alturas, 4hecho tanto superior a los ngeles, cuanto hered ms excelente nombre que ellos. 5Porque a cul de los ngeles dijo Dios jams: Mi Hijo eres t, yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo ser a l Padre y l ser a m hijo? 6Y otra vez, cuando introduce al Primognito en el mundo, dice: Adrenle todos los ngeles de Dios"  (He. 1:3-6).

Cristo fue engendrado (desde toda la eternidad) por el Padre, no creado. El Hijo es engendrado al contemplar el Padre la imagen de S mismo; y el amor que une al Padre y al Hijo es el Espritu Santo. La Biblia habla de tres Personas en esencia (la Trinidad esencial) (la imagen misma de Su sustancia), las cuales aunque todo lo hacen en comunin, cada una tiene su actividad especfica en los propsitos de Dios (la Trinidad econmica).

"Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. ste es el verdadero Dios, y la vida eterna"  (1 Juan 5:20).

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