8. Concilio de Constantinopla IV

Por Arcadio Sierra Daz - 23 de Marzo, 2007, 15:50, Categora: General

8

CONCILIO DE CONSTANTINOPLA IV

(VIII Ecumnico)

Este octavo concilio ecumnico fue reunido en Constantinopla en el ao 868 - Convocado por el emperador Basilio; y celebradas sus sesiones en la baslica de Santa Sofa.

Panorama histrico

En pleno desarrollo del siglo VIII, ya avanzado el medioevo, los cambios polticos en Europa eran muy complejos; se haba afianzado el indiscutible dominio papal en Occidente. Debido a que el papado vea un peligro en el podero de los lombardos en el sur de Italia, el papa Zacaras (741-752), en procura de ayuda y proteccin, estrech relaciones con el reino de los francos, legitimando la entronizacin de Pipino el Breve, quien haba destronado al ltimo rey de la dinasta merovingia, constituyndolo en protector de Roma. En breve, y a cambio del respaldo recibido, Pipino le cedi al papado los territorios invadidos del Exarcado griego y la Pentpolis, arrebatados a la sazn a los lombardos, plantando de este modo la semilla de los posteriores Estados Pontificios.

La alianza franco-papal obviamente era mal vista en Oriente, pero eso no fue obstculo para que el 25 de diciembre del ao 800, el papa Len III coronara en Roma a Carlo-Magno, hijo primognito de Pipino el Breve, como Emperador de Occidente, hecho que fue considerado por Bizancio como una traicin, viendo en Carlos I a un impostor.

Todo eso iba constituyendo fuertes races para el rompimiento entre Oriente y Occidente. Recurdese que con Carlo-Magno el cesaropapismo recibi un fuerte espaldarazo, si tenemos en cuenta que l, basndose en el libro "De Civitate Dei" (La Ciudad de Dios), de Agustn de Hipona, consideraba su Imperio como un Estado divino, en el cual l era la cabeza.

De la concepcin de estos poderes, el imperial y el papal, aliados pero en el fondo opuestos e impulsados por sus respectivas ambiciones, se desprende la variabilidad de su conflictiva coexistencia. Quin manda en la cristiandad hecha Estado? Quin manda en el Imperio, si tras el emperador existe un poder papal que corona los emperadores de Occidente?

Los territorios de los Estados Pontificios fueron generosamente ensanchados con la donacin que Carlo-Magno le hiciera al papa Adriano (772-795), aumentando la hegemona papal sobre Occidente del continente europeo. Cuanto ms incrementaba el papa romano su poder temporal y jurisdiccional, tanto ms menguaba su carcter espiritual, pues era tanta la desorientacin reinante y el desconocimiento de la economa de Dios, que la vida religiosa lleg a ser controlada por el poder civil, y el nombramiento de arzobispos por parte de Carlo-Magno y sus sucesores degener en que surgieran iglesias feudales y arzobispales.

De ah que los obispos comenzaron a buscar la manera de sacudirse de aquellas ingerencias seculares, y apelaron a Roma; pero se tropezaron con que an en el siglo IX Roma careca de los instrumentos jurdicos adecuados para respaldar esa posicin, pues an no estaba clara la jurisdiccin de Roma sobre las dems iglesias del Imperio.

Pero los genios del romanismo resolvieron remediar eso inventndose unos falsos documentos llamados histricamente "Fraudes pos" o "Donaciones pas", o "Pseudo-Decretales" llamadas isidorianas, dentro de los cuales se encontraba la "Donacin de Constantino" (*1), por medio de los cuales el papa romano tena perpetuo derecho sobre la ciudad de Roma y todas las provincias, distritos y ciudades de Italia y de Occidente.

(*1) Remito al lector a mi libro "La Iglesia de Jesucristo, una perspectiva histrico proftica", captulo IV, Tiatira. All encontrar ms amplia informacin sobre los famosos fraudes pos.

El objetivo principal de estas fbulas tenidas por documentos autnticos, era asegurar la posicin de los obispos y del clero, guardndolos de la intromisin de los laicos; pero los mismos obispos que haban apelado a Roma y haban aceptado los fraudes pos, tarde ya se dieron cuenta que haban sido vctimas de su propio invento, pues el terrible yugo impuesto por Roma, result peor que el de los reyes y prncipes feudales (*1).

(*1) El poeta italiano Dante Alighieri, aun desconociendo la falsedad de estos documentos, dice en su famoso libro La Divina Comedia, "Infierno", canto XIX: "Ah, Constantino! A cuntos males dio origen, no tu conversin al cristianismo, sino la donacin que de ti recibi el primer papa que fue rico!".

Estos obispos ignoraban el poder absoluto de los papas, lo cual hall legitimacin en las falsas Decretales, establecindose definitivamente la supremaca espiritual y temporal de los papas sobre todos los obispos y gobernantes seculares de la cristiandad, convirtindose as Roma en el verdadero centro de la cristiandad medieval.

Antecedentes

La emperatriz Teodora, a la sazn regente de su hijo Miguel III, nombr a Ignacio como patriarca de Constantinopla; pero la integridad moral de ste chocaba con las maniobras y la conducta de los cortesanos, en especial con Bardas, el desenfrenado to del monarca, a quien Ignacio neg la comunin, suceso por el cual fue destituido el patriarca en el ao 858, y reemplazado por Focio, un noble elevado al rango patriarcal desde el cargo civil de canciller imperial; para lo cual, en una semana escal todos los cargos jerrquicos eclesisticos. Como consecuencia se dividi el clero bizantino entre partidarios de Ignacio y partidarios de Focio, con las consabidas persecuciones y destituciones de los obispos amigos de Ignacio, circunstancia que llev a reunir un snodo en Constantinopla en el ao 861, a fin de esclarecer las cosas, al cual asistieron representantes del obispo de Roma.

Aunque Focio tuvo eventualmente el apoyo romano para permanecer en el cargo, sin embargo tena muy presente que deba encararse con las pretensiones del papado. Para ese tiempo las rivalidades entre Roma y Bizancio, con sus poderosas y atractivas influencias religiosas, rituales y polticas, ya parecan irreconciliables. Focio fue repudiado y condenado por el papa Nicols I (858-867) y un snodo romano del ao 863, papa que apelaba a las falsas Decretales Isidorianas para imponer su soberana voluntad. El emperador segua respaldando a Focio, y a su vez convocaron un snodo en Constantinopla en el ao 867, que bajo la presidencia de Focio, conden a Nicols I, acusndolo sobre todo de falsificacin del credo niceno, aduciendo que los latinos haban introducido en el Credo la palabra "Filioque" (y del Hijo), en el sentido de que el Espritu Santo procede del Padre y del Hijo.

Pero las cosas dieron un vuelco en Bizancio, pues Focio, ya sin sus amigos ms influyentes en la corte, se vio obligado a renunciar debido a que emerge Basilio el Macedonio (867-886) y llega al poder imperial tras asesinar a Bardas y ms tarde a Miguel III, volviendo Ignacio a la sede patriarcal.

El concilio

Basilio, el nuevo emperador, se puso de acuerdo con el nuevo papa, Adriano II (867-872), a fin de convocar un concilio, pero con la condicin papal de que los legados romanos presidieran las sesiones; pero lo ms grave del asunto fue que el papa exigi que toda la asamblea conciliar firmase un escrito suyo, el "Liber satisfaccionis", el cual confirmaba el primado de la sede romana.

Con escasa asistencia, este concilio inici sus reuniones el 5 de octubre del 868 hasta el 28 de febrero del siguiente ao, en la baslica Hagia Sopha (Santa Sofa). Sus principales acuerdos se pueden resumir en los siguientes:

- Fue condenado Focio, en su presencia.

- A la tradicin eclesistica y dichos patrsticos les fue concedido la misma autoridad que la Palabra de Dios transmitida por los Apstoles.

- Fue ratificada la legitimidad del anti-bblico culto a las imgenes, anatematizando al que no lo hiciera.

- Este concilio defini que ningn poderoso del mundo removiese de su sede a los patriarcas, principalmente al papa romano, y siguiendo el orden, a los de Constantinopla, Alejandra, Antioqua y Jerusaln.

- Establece, en el canon 21, la superioridad del concilio sobre el papa.

Como vemos, la convocatoria, desarrollo y acuerdos de este concilio tienen un trasfondo eminentemente secular. El hombre, al apartarse cada da ms de Dios, por muy eclesistico que sea, como muy representante de Dios que pretenda ser, acta impulsado por su naturaleza cada; y de ah que, sin la intervencin de la voluntad de Dios y muy lejos de los principios bblicos, nombren y condenen muchas veces a un patriarca Focio, tengan la autoridad de la Palabra de Dios a la par que los dichos y tradiciones de los hombres, se olviden de adorar a Dios y obliguen a los dems bajo anatema a adorar a las imgenes, y cuiden de que nadie los deponga de sus encumbrados puestos, cargos de alcurnia inventados por los mismos hombres.

Por la Palabra de Dios, sabemos que el Seor aborrece el nicolasmo. "Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolatas, las cuales yo tambin aborrezco". Le dice a la iglesia en feso en Apocalipsis 2:6, cuando los nicolatas empezaban a obrar, pero luego vemos en el versculo 15, que esas prcticas se haban convertido en doctrina, y el Seor le dice a la iglesia en Prgamo: "Y tambin tienes a los que retienen la doctrina de los nicolatas, la que yo aborrezco". Desafortunadamente el nicolasmo continu hasta nuestros das y se ha vuelto un cncer en la cristiandad moderna.

Rompimiento entre Oriente y Occidente

A pesar de haber sido anatematizado, Focio logr la amistad con el nuevo emperador y con Ignacio, a quien sucedi en la sede patriarcal de Constantinopla despus de la muerte de ste en 877; y para que su persona fuese totalmente reivindicada, convoc un nuevo snodo en Constantinopla. El papa Juan VIII (872-882), envi representantes a este snodo, y reconoci a Focio, a cambio de que los misioneros bizantinos abandonaran Bulgaria en favor de los de Roma.

Este snodo reconoci a Focio como legtimo patriarca bizantino. Los legados papales repudiaron la actitud que haba tomado el anterior papa Adriano II respecto de Focio; pero se inici un irreversible divorcio entre la cristiandad oriental y la occidental, ms si se tiene en cuenta que las "Decretales pseudo-isidorianas" fueron impugnadas en Oriente desde un principio. Despus de eso sigui un pujante desarrollo de la cristiandad oriental con su expansin en Bualgaria, Rusia, los pases Balcanes, y hasta en el sur de Italia, frente a una cristiandad latina temporalmente languidecida, debido al embate de los musulmanes y la debilidad de su aliado, el imperio carolingio de los francos; de manera que sobrevino la ruptura formal entre Roma y Constantinopla ya entrado el siglo XI.

Todas esas rivalidades y celos se haban consolidado en tiempos del papa Len IX (1048-1054), mientras que en Oriente el patriarca era Miguel Cerulario, quien se opuso a Roma. Por un lado el papa ataca las costumbres del clero oriental, sobre todo porque se casaban, en tanto que Cerulario era un celoso defensor de la libertad de la Iglesia, tanto frente al Estado como del papado romano. Esto le vali el destierro y la muerte. Adems de las que hemos venido insistiendo a lo largo de los captulos anteriores, las causas de la ruptura total y definitiva de las cristiandades bizantina y la latina, no obedecen histrica y teolgicamente a causas fundamentales, de peso, sino a rudimentarios pareceres y nimiedades, tales como que el clero occidental se afeitaba la barba y los popes orientales no, asuntos sobre el da de ayuno, el comer ciertas carnes, el uso del pan cimo en la eucarista, y otras cosas por el estilo.

Como Cerulario se negara a aceptar el primado romano, basado en la espuria "Donacin de Constantino", el papa Len IX envi a Constantinopla una bula de excomunin, la cual fue colocada en el altar de la Baslica de Santa Sofa, el 16 de julio del ao 1054. Con este gesto, Roma renuncia a la hasta ah verdadera expresin de catolicidad de la Iglesia, e inaugura la poca de catolicidad romana. Como respuesta, Miguel Cerulario y con l la cristiandad oriental, al ao siguiente celebraron un snodo que se encarg de excomulgar a su vez al papa Len IX; y cada una de esas facciones de la cristiandad mutuamente se siguieron considerando cismticas. Tngase en cuenta que Miguel Cerulario tambin abrigaba serias aspiraciones de un papado oriental. Esa mutua excomunin de esos jerarcas del catolicismo romano y la ortodoxia oriental protocoliz lo que histricamente se conoce como el Cisma de Oriente, divisin que perdura hasta hoy, y que ha causado hasta derramamiento de sangre.

Otras consecuencias

Pese a todas las dificultades, controversias, errores y bajezas, hasta aqu se haba buscado el entendimiento y la unanimidad en el reconocimiento de los concilios ecumnicos que de alguna manera expresaban la vida de la Iglesia universal antigua. Despus del rompimiento definitivo, ya en plena Edad Media, Roma slo tiene como ecumnicos sus propios snodos; de manera que los que siguen los continuamos comentando con esa salvedad, debido a que revisten especial inters por el proceso general de corrupcin de la verdad evanglica, y por el desarrollo de la cristiandad occidental que nos atae a todos. La palabra proftica en la Biblia misma nos describe cmo se prostituy el pueblo de Dios con los gentiles, y vemos en la historia cmo Dios empieza a trabajar para restaurar a Su Iglesia a partir de la Reforma. Todos los concilios tenidos por Roma como ecumnicos repercuten aun dentro del protestantismo, y al analizarlos se esclarecen las races, causas y orgenes de muchas de las prcticas que el pueblo tiene como autnticas de Dios, dentro y fuera del catolicismo romano.

Por otra parte, en los momentos actuales el proceso de restauracin de la Iglesia bblica trasciende los lmites del protestantismo histrico, pues ste no alcanz a llenar las expectativas bblicas de la autntica Iglesia del Seor Jesucristo; de manera que fue apenas un eslabn. Hace ya casi dos centurias que el Seor sac del protestantismo un cristianismo de vanguardia, que expresa la autntica comunin y unidad del Cuerpo de Cristo, donde slo l es la Cabeza.

Ntese que hasta aqu, todos los concilios ecumnicos fueron realizados en Oriente, cuya cristiandad quiere ser la guardiana de la fe antigua, la ortodoxa; no as Roma, llena de cartas y escritos papales, con sus falsas decretales a bordo, que le dieron al papado las bases cannicas para erguirse durante siglos sobre toda la cristiandad occidental; de manera que seguimos hablando del desenvolvimiento de una cristiandad en la cautividad babilnica, donde todo estaba impregnado de lo romano, desde la cual Dios sigui trabajando para sacar a Su Iglesia del cautiverio.

Entonces a partir de aqu entramos plenamente en el perodo catlico romano, pues Roma, libre ya de toda crtica y oposicin, con un respaldo poltico diferente del emperador de Constantinopla, como lo es el de los emperadores carolingios de los francos, se encontraba ya en pleno poder y facultad para desarrollar una monarqua universal del papado romano. Ahora la cristiandad occidental pierde su sentido catlico, girando hacia lo romano. Con el tiempo en Occidente se confunde lo catlico con lo romano, y todo viene a girar alrededor de un personaje que, entre sus muchos ttulos, se ha arrogado el de "Vicario de Cristo", y la gente se lo cree, pues en esa poca, mucho ms que ahora, se ignoraba en general el contenido bblico del evangelio y muy poco se saba de la persona del Seor Jess, de Su obra, de Su ministerio, de lo que ha hecho por nosotros, de que el verdadero Vicario de Cristo es el Espritu Santo. Pero el Seor ha estado trabajando incansablemente para restaurar las cosas. La construccin de la casa del Seor ha seguido su curso; y oportunamente el Seor empez a levantar apstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, que edificaran a los santos "para la obra del ministerio, para la edificacin del cuerpo de Cristo".

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