15. Concilio de Vienne

Por Arcadio Sierra Daz - 22 de Marzo, 2007, 15:05, Categora: General

15

CONCILIO DE VIENNE

(XV Ecumnico, segn Roma)

Reunido en Vienne en 1311-1312. Convocado y presidido por el papa avions Clemente V. Este concilio fue convocado en principio para tratar el "problema" de los Templarios, el rescate de Tierra Santa y la reforma de la iglesia.

Antecedentes histricos

Como lo hemos venido comentando, todo ese codicioso enfrentamiento entre el poder papal y el imperial dio como resultado la cada de los Hohenstaufen, la familia imperial alemana del Emperador Federico II. Los tiempos fueron cambiando el panorama poltico y eclesistico en Europa, y la ambicin humana trajo como consecuencia la decadencia del poder pontificio. Los gobiernos seculares aprovecharon sucesos coyunturales para irse sacudiendo del poder eclesistico de la pretendida teocracia papal.

Desde Inocencio III, la curia romana se haba inclinado hacia un cordial entendimiento con los reyes de Francia; pero no obstante surge un fuerte enfrentamiento entre el rey cristiano Felipe IV el Hermoso (nieto del rey san Luis) de Francia, y el papa Benedetto Gaetani, conocido como Bonifacio VIII (1294-1303), hijo de un noble de Anagni, y digno mulo de Hildebrando. Bonifacio VIII quiso mediar entre Eduardo de Inglaterra y Felipe IV de Francia, pero ste lo rechaz y entr en conflicto con l.

Felipe el Hermoso fue un gobernante que le dio prestigio a Francia, pero se le califica de cruel y trapacero, quien derram mucha sangre para satisfacer sus ambiciones. El papa Bonifacio VIII haba prohibido al clero, incluyendo el francs, prestar ayuda financiera a los soberanos; y ante la firme oposicin de Felipe, promulg una bula (*1), la Ausculta fili, mediante la cual cita al rey a comparecer en persona o por medio de un enviado, y justificarse ante la asamblea eclesistica en Roma. Ante la negativa de Felipe, y como las cosas se tornaran peores, el pontfice promulg su famosa bula Unam Sanctam (1303), con la cual, y las innumerables Decretales, quiso coronar el edificio construido por Gregorio VII (Hildebrando), y definitivamente establecer la autoridad de los papas por encima de todos los gobiernos del mundo. Declaraba que la iglesia reinante no es "un monstruo bicfalo". Declaraba enfticamente que el jefe de la iglesia en la tierra era slo el vicario de Cristo y sucesor de san Pedro, el padre santo de Roma, quien dispone de dos espadas, la espiritual y la temporal; que los prncipes de la tierra pueden usar la espada temporal, pero slo estando de acuerdo con la voluntad del papa romano, y bajo su poder espiritual, juicio y eventual castigo.

(*1) Se trata de determinados documentos pontificios que llevan el nombre de bulas por la forma del sello de plomo adherido al extremo de un cordn de seda que colgaban de los mismos, a imitacin de los antiguos romanos.

Como en Francia se haba creado un clima amenazador en contra de los prelados, el papa amenaz a Felipe con la excomunin y otras medidas; las relaciones con Roma se quebrantaron de tal manera que el rey francs, con la colaboracin de Sciarra Colonna, de la nobleza italiana y enemigo del papa, envi a Italia a su consejero Guillermo de Nogaret, con la misin de apoderarse del papa y traerlo a Francia. Toda la pontificia arrogancia e nfulas polticas papales se le vinieron en su contra a Bonifacio VIII, y en su reinado lleg el fin del papa-emperador, pues en la ciudad de Anagni, Bonifacio VIII fue maltratado y hecho prisionero por Nogaret, Colonna y sus esbirros; pero habiendo reaccionado el pueblo a favor del papa, ste fue liberado a los tres das, y un mes despus muri envejecido, apesadumbrado y lleno de melancola. Por eso es de observar que si en Canosa el papa haba humillado al rey, en Anagni result lo contrario. Adems, todo lector de "La Divina Comedia" sabe que Dante Alighieri coloc a este papa en el Infierno (Dante. La Divina Comedia. Infierno, XIX).

Empieza, pues, la decadencia del podero papal, y con la eleccin de Clemente V (1305-1314) de nacionalidad francesa, se inicia lo que se conoce como el "cautiverio babilnico" de los papas en Avin, Francia, pues, a semejanza del de los judos, este cautiverio tambin dura setenta aos. Fue tambin la causa directa de lo que histricamente se conoce como el Gran Cisma de Occidente. Clemente V, no slo por ser francs, sino para agradar a Felipe el Hermoso, decide hacerse coronar en Lyn, y por sentirse incmodo en la Roma de las luchas familiares y partidos rivales, decide fijar su residencia y sede papal en la ciudad de Avin, Francia, en 1309.

Qu se conoce como el "cautiverio babilnico" de los papas? Es una frase acuada por los romanos. El papado haba sido, pues, vctima de su propio invento al decidir no apoyar a los gobernantes alemanes y acercarse al pas galo, en procura de sus beneficios polticos y econmicos; pero antes de que se protocolizara el "cautiverio", ya los franceses haban prohibido la salida de dinero de su pas con destino a Roma, y en vez de someterse a la supremaca papal, los pontfices vinieron a ser dciles instrumentos en manos de los gobernantes franceses, quienes los usaban como una arma ms en sus propsitos de supremaca en toda Europa; y para colmo, a partir de Clemente V, durante setenta aos, la sede de los papas no fue Roma sino la ciudad francesa de Avin, perodo durante el cual todos los papas fueron de nacionalidad francesa. Esto dur hasta que Gregorio XI, aunque de nacionalidad francesa, accedi a regresar a Roma en 1376.

Bertrand de Got, quien como papa tom el nombre de Clemente V (1305-1314), antiguo arzobispo de Burdeos, fue coronado en presencia del propio rey Felipe el Hermoso, de quien fue un instrumento valioso para que el rey se viese libre del fantasma de Bonifacio VIII y sus bulas; a la vez para apoderarse de las cuantiosas riquezas acumuladas por los Templarios gracias a sus actividades mercantiles y bancarias, orden monstica religioso-militar fundada por Hugo de Payens, en 1118, con el fin de proteger los peregrinos que se dirigan a Tierra Santa. Qu hacer para conseguir estos objetivos? Nada mejor que la convocatoria de un concilio por parte de su papa ttere, Clemente V, el cual qued para celebrarse en Vienne del Delfinado, Francia. Clemente V, en la historia papal, se distingui por su dureza para con los "herejes" y por las decretales o constituciones cannicas que elabor, conocidas por el nombre de Clementinas, y que Juan XXII las public en 1317 bajo el ttulo de Constitutiones Clementis, dndoles autoridad pblica mediante la bula Quoniam nulla.

El concilio

Si los concilios convocados por el papado a la verdad no revisten la condicin de ecumnicos, ste s que menos. Fue inaugurado el 16 de octubre de 1311, con la asistencia slo de los obispos que quiso el rey de Francia, es decir, los que defendieran los intereses franceses. A este concilio, lo que le falt en la seriedad y profundidad de su contenido, le sobr en la forma, pues fue deslumbrante y magnificente su liturgia y pompa ceremonial.

Los Templarios

Circulaban toda clase de rumores acerca de los supuestos vicios de los Templarios y su vida inmoral, acusndolos adems de que en sus reuniones adoraban al diablo y otras prcticas tenebrosas. Ellos estaban diseminados por todos los pases, pero en Francia tenan concentrada una enorme fuerza, y al rey francs le interesaban sus caudales, y a travs de su consejero Nogaret empez a perseguirlos. Entonces por la codiciosa presin de Felipe el Hermoso, este concilio cre una comisin conciliar que investigara y aportara "pruebas" de culpabilidad en contra de los Caballeros Templarios; y como resultado, el papa suprimi la orden, pues ellos aos antes ya haban sido acusados de haber renegado de Cristo, de escupir la cruz durante sus reuniones y de entregarse a la idolatra y a vicios contra natura. Ya haban sido sometidos a prisiones, torturas, pero faltaba la aprobacin papal para llevarlos a la hoguera. El papa aprob la muerte de centenares de templarios y suprimi la orden por medio de la bula "Vox in Excelso"; ellos fueron quemados a fuego lento, incluyendo su general Jacobo de Molay, y sus bienes fueron a parar a la orden de los Caballeros de Malta y a las arcas de Felipe. Qu irona, que unos astutos tteres eclesisticos mandaran a la hoguera a unos monjes fieles a Roma, y muchos tal vez a Cristo, por la sola orden de un rey ambicioso!

Vemos tambin cmo el papado mismo se contradice una vez ms en lo de la infalibilidad papal, pues le fue concedido al rey lo de la supresin de los Templarios a cambio de no condenar la memoria y los escritos de Bonifacio VIII, pero a la postre fueron cancelados todos los documentos que resultaran injuriosos para Felipe.

Los "fratricelli"

Este concilio en su tercera sesin tom medidas contra los beguinos, basndose para ello en que eran medios de difusin de herejas. Los beguinos eran una especie de grupos cristianos de laicos parecidos a las terceras rdenes de los frailes, que originalmente se componan de slo mujeres; vestan ropa diferente, y por lo general llevaban una vida colectiva en las casas beguinas. Se relacionan a menudo con los monjes franciscanos. Tambin conden a los "Fratricelli", el ala estricta de los franciscanos, quienes llegaron a denunciar al papa romano como el anticristo, y fustigaban al clero a fin de que los jerarcas se desprendieran de las posesiones materiales que disfrutaban.

Reforma de la iglesia

Hubo serios intentos por reformar la iglesia, pero mientras no se ataque el mal de raz, los frutos seguirn siendo podridos en un clero ms preocupado en los intereses materiales y seculares, prebendas y prerrogativas eclesisticas, que por los intereses del Seor y Su Reino, que es a fin de cuentas lo que se supone por lo que se deberan preocupar. Todas las quejas de los prelados en el concilio, se limitaban a defender esos intereses. Si el clero daba ese ejemplo, qu quedaba para los laicos? Si no haba dinero de por medio para enviar al obispo o engrosar las arcas papales, llovan las excomuniones, y la posterior compra de las respectivas absoluciones sala por sumas exorbitantes.

Consecuencias

Como lo hemos visto, Felipe el Hermoso de Francia fue el idelogo y directo autor del "Cautiverio de Avin" del papado romano, y el Concilio de Vienne fue el primer fruto directo de ese cautiverio, y evidentemente la decadencia del papado se hizo sentir, no tanto debido a que se haba trasladado su sede de Roma, sino porque con el prestigio que an tena, sirvi a los intereses de la corona francesa, en donde sus reyes hicieron del papado lo que quisieron; entidad babilnica que las Escrituras llaman ramera.

Vemos, pues, que siendo el papado romano un ente cuyos orgenes no provienen propiamente de Jesucristo y sus propsitos eternos, su misma naturaleza de raigambre netamente humana, ha estado sujeta a travs de la historia a los vaivenes de los intereses y veleidades propias del hombre; de donde vemos que de los augustos y encumbrados ideales de Hildebrando, Inocencio III y Bonifacio VIII a la triste realidad de Clemente V y sus sucesores en Avin hay una abismal diferencia. Un papado que haba luchado por el dominio mundial aun por encima del mismo emperador, ahora ha llegado a la vergonzosa realidad de ser ttere en el tinglado poltico de una corona europea.

En el Concilio de Vienne, Clemente V conden los "Fratricelli" y algunas de las doctrinas de su dirigente, Juan Pedro Olivi ( 1297), quien haba denunciado en visiones y revelaciones profticas al papado romano como el anticristo. El papa Juan XXII (1316-1334), sucesor de Clemente V, conden post mortem a Olivi en 1318 y conden de nuevo a todo el movimiento de los "Fratricelli", y a raz de toda esa persecucin fueron quemados ms de 115 franciscanos de esa lnea espiritual que tanto se opona al papado, por orden de la Inquisicin; y a pesar de que el cadver de Olivi fue desenterrado y quemado por hereje, sin embargo, el papa Sixto IV (1471-1484), despus de examinar algunos de los escritos de Olivi, reivindic su memoria, anulando las decisiones de sus "infalibles" predecesores.

Los siete papas que establecieron su sede en Avin, gozaron de una vida llena de lujo en sus residencias palaciegas, rodeados de una formidable burocracia, cardenales y subordinados; a la verdad se considera que los papas avionenses llegaron a ser los potentados ms poderosos de su poca. Aunque algunos de estos papas fueron hombres aparentemente honrados, sin embargo, la maquinaria y estructura eclesistica desptica que el mismo papado se haba encargado de crear para sus propsitos polticos y de prestigio en Europa, impeda corregir los abusos, el pluralismo en beneficios de prebendas, el ausentismo de los titulares en los lugares en donde deban ejercer sus cargos eclesisticos y de donde perciban pinges entradas, la avaricia y la inmoralidad del clero en la cristiandad occidental.

De manera, pues, que vemos que ya mediaba un gran abismo entre la iglesia liderada por el papado y el puro cristianismo apostlico; y, como lo hemos venido sealando, todas las voces de protesta eran acalladas, como el caso de los valdenses, los franciscanos del ala "espiritual" y otras minoras que siempre fueron perseguidas por el monstruo babilnico. Pero gradualmente Dios iba suscitando esclarecidas y lcidas mentes, que fueron intuyendo las falsificaciones que sostenan este poderoso y confuso edificio, en la medida en que podan tener acceso a los documentos originales de las resoluciones de los primeros concilios ecumnicos y otros, en los que supuestamente o a pesar de ellos, basaban las falsas Decretales en las cuales sustentaban su estructura cancerosa. Entre esas voces de censura, protesta y condena, surgieron figuras como:

Roberto Grostte de Lincoln (1175-1253), obispo ingls quien con su obra "De corruptelis Eclesi" atac la relajacin moral y espiritual del clero y la Curia romana.

Jacobo de Vitry ( 1240), cardenal e historiador francs.

Dante Alighieri (1265-1321), el gran poeta florentino, quien en sus obras "Monarqua" y la "Divina Comedia", aunque fiel catlico, abogaba porque el Imperio secular se viera libre de las injerencias pontificias, y coloca a muchos papas en el "infierno" de su "Divina Comedia".

Rogerio Bacon (1214-1294), cientfico franciscano, quien en su obra "Opus Tertium" acus con dureza a la Curia romana.

lvaro Pelayo ( 1329), quien, aunque empleado en la Curia romana, la acus de simona y corrupcin, de lo cual fue testigo presencial.

Durando de Mende ( 1334). Este dominico, aunque basndose en las falsas donaciones de Constantino, crea en el dominio absoluto de los papas sobre la iglesia; sin embargo, estaba en contra del proceder y la corrupcin de la Curia Romana. Cayeron en odos sordos las medidas de reforma que incluy en su obra "Tratado sobre la manera de celebrar el Concilio General".

Francesco Petrarca (1304-1374), gran poeta y humanista italiano del Renacimiento, quien en sus escritos testimoniaba que la corte papal daba cumplimiento a las profecas sobre el anticristo, dada la corrupcin y el alto grado del vicio reinante all.

Marcilio de Padua (1275-1343), mdico, telogo y rector de la Universidad de Pars, coautor de la, para su poca, revolucionaria obra "Defensa de la fe contra la jurisdiccin usurpada por el Romano Pontfice". Abogaba por la absoluta separacin entre la Iglesia y el Estado, atacando la institucin del papado y el poder temporal del clero.

Guillermo de Occam (1300-1349), filsofo y telogo ingls que atac la institucin del papado como no necesaria para la iglesia, y defendi la sola infalibilidad de las Escrituras; todos los dems, concilios ecumnicos, papas, cardenales, pueden errar. Sostuvo Occam que el Seor jams nombr a Pedro como prncipe de los apstoles. Fue un verdadero precursor de la Reforma Protestante.

El Gran Cisma de Occidente

Como se sabe, la institucin del colegio de carnales fue algo tardo, extrao y perturbador para la vida de la Iglesia; fue algo introducido mil aos despus de iniciada la Iglesia en Jerusaln, y cuya influencia era y ha sido nefasta, pues es un elemento cuyos orgenes no son bblicos sino babilnicos. Durante el llamado cautiverio babilnico del papado en Avin, este colegio cardenalicio, formado en su mayora por franceses, se constituy en una oligarqua enfrentada por mucho tiempo a la soberana absoluta del papado, sobre todo por lo relacionado con la participacin en los ingresos que se repartan los cardenales y el papa. Ellos se sentan con derechos por ser quienes elegan a los papas; pero ante la presin y amenazas de las turbas romanas, a la muerte de Gregorio XI (1370-1378), fueron obligados a elegir un papa italiano, y la eleccin recay en Bartolomeo Psignano, arzobispo de Bari, con el nombre de Urbano VI (1378-1389), quien se estableci en Roma; pero habiendo credo que Urbano rehusara el pontificado, por aquello de que sera consciente de que su eleccin haba sido efectuada bajo presin del populacho, y ante su rotunda negativa y por su autoritaria intencin de llevar a cabo la reforma de la Curia, los purpurados lo tildaron de apstata y anticristo, entonces lo abandonaron y eligieron a un nuevo papa, al cardenal Roberto, con el nombre de Clemente VII (1378-1394), protocolizndose as, con dos papas rivales, lo que se conoce en la historia como el Gran Cisma de Occidente (1378-1409), con sus respectivas anatematizaciones, excomuniones mutuas y desprestigio.

Toda la cristiandad occidental se desorient y dividi de tal forma, que unos pases estaban con un papa y otros reconocan al otro. El Imperio Germnico, Inglaterra, Bohemia, el reino de Castilla, se inclinaron por el papa romano; Francia, el reino de Aragn, el reino de Npoles y Escocia, reconocieron al papa francs; de manera que en este punto la infalibilidad papal qued en entredicho a la luz de todo el mundo. Hubo, pues un momento histrico en que no slo haba dos papas y dos colegios cardenalicios, sino que a veces haba dos obispos disputndose la misma dicesis, dos abades disputndose la misma abada y dos prrocos la misma parroquia. Pero lo ms triste es que los desprevenidos cristianos de esa poca eran vctimas inocentes de esa guerra de intereses polticos y econmicos, amenazados como eran por las maldiciones lanzadas por cada papa en contra de los seguidores de su rival, advirtindoles del peligro de perder su propia salvacin por el hecho de seguir a un impostor, cismtico, apstata y blasfemo; como si la salvacin eterna dependiese del hecho de seguir a un "gua infalible" que se hace llamar vicario de Cristo. Vaya la suerte de esa gente! pues no intuan que si ese gua infalible hubiera sido puesto por Dios, conforme las Escrituras, l mismo les hubiera aclarado quin de los dos era el legtimo. En el fondo, Dios permita esta situacin a fin de que la gente fuese abriendo los ojos, conociendo la verdad, siendo testigos de esa gran farsa, madurando, suscitando algunos voces que clamaran en el desierto, como un Juan Wicleff en Inglaterra y un Juan Husss en Bohemia, que fuesen preparando el camino para la futura Reforma.

Juan Wicleff, nacido en 1320, estudio filosofa y teologa en Oxford, y se doctor en teologa despus de haber sido ordenado sacerdote; pero tuvo claridad de la corrupcin reinante entre el clero, incluyendo los monjes, los sacerdotes, la Curia y hasta el mismo papa, y enfilaba sus bateras contra esas cuadrillas de frailes perezosos y comilones, que practicaban "una religin para vacas gordas". Como es de suponer, todo esto le vali que el papado ordenara lo prendieran por "hereje", pero el pueblo ingls lo apoy, y Wicleff se neg a presentarse ante la autoridad romana para el interrogatorio inquisitorial. La integridad moral llev a Wicleff a tomar como nico gua religioso al texto de la Sagrada Escritura, y a reconocer al papa como jefe de la Iglesia a condicin de que viviera en pobreza apostlica y renunciara a toda pretensin al poder temporal. Como autntico precursor de la Reforma, atac al celibato clerical, el negocio de las indulgencias, la veneracin de santos y reliquias, y neg el valor de las misas en sufragio de los difuntos; l puso en tela de juicio el dogma de la transubstanciacin. Wicleff tuvo muy claro que para que una persona consiga su salvacin no tiene necesidad de papas ni de obispos. En una poca en que la Biblia era un libro de prohibida lectura, en que pocas personas saban leer y en que an no se haba inventado la imprenta, se dio Wicleff a la tarea de traducir la Biblia al idioma ingls, sirvindose para ello de la Vulgata latina de Jernimo; esto para demostrar delante de todo el mundo que sus ataques contra el corrupto sistema clerical se apoyaban en las Sagradas Escrituras.

Las ideas de Wicleff, difundidas mediante sus escritos y a travs de la predicacin de las falanges de oradores enviados por l, a los cuales llamaban "lolardos", llegaron de Oxford a la Universidad de Praga, en donde tuvieron buena acogida por muchos profesores y discpulos. All se form un partido de Wicleff cuyo caudillo fue Juan Huss, profesor de la Universidad, sacerdote y conductor de multitudes. Huss lleg a ser rector de la Universidad de Praga, pero tanto l como sus adeptos fueron excomulgados por el papa Juan XXIII, el tenido por antipapa en el catolicismo romano. Pero eso no impidi que Huss prosiguiera su lucha contra una iglesia corrompida, sobre todo cuando este papa envi a Praga un legado que a redoble de tambor ofreca indulgencias por dinero contante y sonante. Juan Huss deca que "hay dos clases de sacerdotes, los de Cristo y los del anticristo". Huss estaba de acuerdo en la convocatoria de un concilio general que pusiera fin a todos esos desmanes dentro de la cristiandad.

El concilio de Pisa

Tngase en cuenta que hubo voces como las de los profesores alemanes de la Universidad de Pars, Enrique de Langenstein y Conrado de Gehnhausen, que en su momento, pese a no descartar el papado, declararon en forma verbal y escrita, que se resistan a identificar la iglesia romana con la Iglesia universal. Enrique designa a los monasterios como "prostbula meretricum (prostbulos de meretrices)", y a las catedrales "spelunc raptorum et latrorum (Cuevas de raptores y ladrones)". De acuerdo al espritu de la poca, nadie conceba la unidad de la Iglesia como Cuerpo de Cristo sino como una organizacin, y ya que el papado no garantizaba esa unidad, era necesario la convocatoria a un concilio general.

De esa misma lnea de pensamiento era Pedro d"Ailli (1350-1420), canciller de la Universidad de Pars y cardenal desde 1411. Tambin Nicols de Cusa y Gerson, el Italiano Zarabella y los espaoles Escobar y Juan de Segovia. La idea de los conciliaristas era que el papado deba convertirse de una monarqua absoluta a una monarqua ms o menos constitucional, sometida a los poderes legislativo y judicial ejercidos por el concilio general, poniendo como nica cabeza infalible al Seor Jesucristo.

En todo esto se intuye un clamor de reforma, de romper las asfixiantes cadenas de la Curia y sus simonas. Pero faltaban voces que personificaran una verdadera reforma, un autntico retorno a la Sagrada Escritura, al sencillo evangelio que predicaran el dulce rab de Galilea y sus apstoles. Todos los cristianos que tenan una mejor claridad de las cosas vean que el Cisma se estaba dilatando demasiado, de modo que era inminente la convocatoria del concilio anhelado.

En Avin, el espaol aragons Pedro de Luna sucedi en 1394 a Clemente VII, con el nombre de Benedicto XIII; mientras que en Roma reinaba pontificalmente Gregorio XII. Como ninguno de los dos abdicaba, al fin con la presin ejercida por los hombres de la Universidad de Pars, como Gerson, cuaj la convocatoria de un concilio general, y algunos cardenales animosos, tanto de Roma como de Avin, tomaron la firme decisin de celebrar un concilio en Pisa, Italia, el cual inici sus sesiones el 23 de marzo de 1409, con la protesta de ambos papas.

Este concilio congreg a ms de mil participantes, entre los que se contaban no slo cardenales y obispos, sino tambin abades, generales de las rdenes monsticas, procuradores de obispos y abades, representantes de las universidades europeas, doctores en teologa y derecho cannico, y legados de las cortes europeas, quienes adoptaron la enrgica determinacin de condenar, deponer y declarar herticos y cismticos a los dos papas que haban quebrantado la unidad de la Iglesia, despojndolos de todas sus dignidades y excluirlos de la comunin de la Iglesia. No procuraron aplicarse a una inmediata y genuina reforma, sino que all mismo, y mediante un cnclave, fue elegido un nuevo papa oriundo de Creta, el cual tom el nombre de Alejandro V. La solucin salomnica de este concilio no fue el remedio, sino que se agrav la enfermedad, pues los dos papas depuestos hicieron caso omiso de las determinaciones del concilio, y en vez de dos, la cristiandad tuvo tres pontfices. Haba sido una falsa ilusin. Nosotros, los actuales lectores de la historia, aunque distanciados en el tiempo de una poca llena de oscuros manejos en las esferas eclesisticas, debemos comprender que, aunque ellos hubiesen querido abdicar para contribuir a la unidad de la cristiandad latina, era ms fuerte la efmera gloria que gozaban, y adems, detrs de ellos se movan muchos intereses y voluntades ms fuertes, como los cardenales y parientes que vivan de sus rentas.

Ya con tres papas, uno en Avin y dos en Roma, el escndalo se haba triplicado. Alejandro V fue sucedido por Baltasar Cossa, quien adopt el nombre de Juan XXIII (1410-1415), napolitano de nacimiento, cargado de pasiones, quien antes de ser elegido pontfice romano haba dirigido la poltica de la Curia Romana, lo cual us para comprar las conciencias en medio de los banquetes y francachelas palaciegas.

Vemos, pues, que el tan anhelado concilio tampoco fue el instrumento adecuado para llevar a cabo una reforma tajante y decisiva; comenzando porque el concilio no supo prescindir del papado como cabeza de la Iglesia, y poner al concilio por encima del papado. Por lo cual, los partidarios de un rotundo cambio, depositaron sus esperanzas en el poder temporal; y fue as como surge una nueva figura en el panorama poltico europeo; el rey Segismundo de Hungra, ms tarde rey de Bohemia y emperador de Alemania, quien, de acuerdo con el papa Juan XXIII, se propuso convocar un nuevo concilio en el cual se pusiera remedio a toda esa situacin.

El Blog

Calendario

     Marzo 2007  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Categoras

Archivos

Sindicacin

http://www.edificandofiladelfia.es.tl

Alojado en
ZoomBlog